Laura Garmo presenta en el Matadero una comedia paródica sobre un cantante que fracasa en el Festival de Eurovisión

Paradójico cuando menos es que el Matadero, antiguo centro de artes vivas y propuestas vanguardistas, acoja un espectáculo sobre los vericuetos de un juguete roto en el Festival de Eurovisión en el año en que nos hemos dado de baja por vergüenza torera, pues, como saben, participa Israel, país que no para de cometer atrocidades. Por eso mismo, también, llama la atención lo despolitizado que está Guayominí (‘Royaume-Uni’, Reino Unido, en francés), el texto de Laura Garmo (hasta ahora la habíamos conocido en sus labores de dirección como en Cumpleaños o El desconocido). La dramaturga nos presenta una obra de trama consabida, con personajes altamente estereotipados y sin trasfondo suficientemente trascendente como para alcanzar la denominación de drama social. Sigue leyendo
Apenas hace unos meses presentaba Milo Rau 

Desde luego, si el espacio Salón de los Balcones – Andrea D’Odorico ha de ocuparse de piezas que no alcancen la hora de duración (deseable sería propiciar el doblete con las otras salas del Teatro Español), esta obra de August Strindberg, dramaturgo sueco que dialoga con su compatriota Ingmar Bergman (
Desde que Rodolf Sirera escribiera en 1978 este breve texto, ha logrado con el paso de los decenios asentarse como una obra de referencia del ámbito metateatral. La última adaptación fue aquella que montó 
