Juan Mairena convoca en el Teatro Fernán Gómez a Buñuel, Dalí y Lorca para convertir el drama romántico de Zorrilla en una obra surrealista
A don Juan se lo viene profanando en los últimos tiempos por ser considerado el símbolo universal del maltratador, del seductor incólume y convertir el ghosting (perdón, escabullida irrespetuosa) como quintaesencia de la salvaguarda frente al enamoramiento. Pero resulta que los tres genios ─Buñuel, Lorca y Dalí─, reunidos amistosamente en la Residencia de Estudiantes en 1924, ya habían pergeñado su propio sacrilegio. Juan Mairena, que ha estado enfrascado en su Loba estas últimas temporadas, ha indagado profundamente sobre aquel divertimento teatral, otro de tantos, que transcurrió en aquella institución. Sigue leyendo
El terrible suceso de las 13 Rosas se ha convertido en un claro ejemplo de recuperación de la memoria sobre diversos acontecimientos tras la guerra civil. Poder trazar la biografía de aquellas mujeres, algunas de corta edad, vinculadas a las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), ha permitido construir una narración conmovedora. Así lo han entendido diferentes estudiosos y artistas como el novelista Jesús Ferrero y el cineasta Emilio Martínez Lázaro. Por ello, el espectador que acude a presenciar La Rosa 14, algo ha escuchado en referencia a los asesinatos, a los fusilamientos, cometidos el 5 de agosto de 1939 en la cárcel de Ventas. Nuevas investigaciones han elevado a 14 su número y eso no nos debe confundir con lo expresado en esta obra de teatro dirigida por Eva Manjón. 


El tema de la salud mental se ha vuelto habitual en las últimas temporadas teatrales y se ha planteado no solo con las cuitas psicológicas del presente, sino con hechos verdaderamente controvertidos que relacionan la psiquiatría con discriminaciones y abusos. Es legítimo poner la mirada en un tipo de «locura» que se ha diagnosticado históricamente solo a las mujeres y, por un momento, obviar que también los hombres cargan con una buena colección de padecimientos. Este aspecto fue tratado con ironía por Lola Blasco en 

