La Política

Una alegoría insidiosa y sagaz sobre nuestra democracia y nuestro país dirigida por Patricia Benedicto en Nave 73

La Política - FotoParece lógico, en estos tiempos de supuesta crispación —diría, por ejemplo, que nuestro parlamento es una sospechosa balsa de aceite comparado con otros hemiciclos y otras épocas—, donde las trincheras de la nimiedad se cancelan y se la cogen con papel de fumar, tratar sobre la Política en su encarnación alegórica; aunque se entrevera indefectible y filosóficamente con «lo político». También es cierto que dada la tendenciosidad de gran parte del teatro tildado de «político» que trufa nuestra escena, cualquier espectador avisado acuda a ver la propuesta de la compañía La trapecista autómata, con los prejuicios afinados y a flor de piel. Y sí que encontramos varios detalles más escorados hacia un prototípico lado de nuestra historia, fundamentalmente en algunas frases de los últimos minutos, que recuerdan a proclamas de corte guerracivilista, cuando el discurso principal, como vamos a ver, se maneja desde una perspectiva teórica muy distinta. Y, además, la gansada grotesca de proceder con la «Gasolina», de Daddy Yankee, que es ya un lugar común de corte clasista, y que está muy relacionado con la visión peyorativa que se tiene del reguetón, por estar vinculado, en general, con estratos sociales bajos. Sigue leyendo

Tarántula

Un thriller escrito y dirigido por Tirso Calero, donde todo el suspense queda arruinado por la retahíla de explicaciones

Cada vez que la sacrosanta norma literaria de no dar explicaciones (nunca dar más de las estrictamente necesarias) se incumple, se anuncia el desastre; cuando se incumple hasta límites insospechados, llega la hecatombe. Ni a un niño se le desmenuza tanto un argumento. Tarántula aspira a ser un thriller teatral; no obstante, el suspense queda deshilachado en el largo epílogo verborreico. La tensión esperada en el transcurso de la función contiene claros errores de dirección. Tirso Calero es, ante todo, guionista de televisión (Amar en tiempos revueltos, Cuéntame…) y ha debido creer que el lenguaje teatral es absolutamente distinto —y en gran medida lo es, por supuesto—; pero sigue siendo un lenguaje audiovisual. Es decir, si algo queda mostrado, no debe ser contado. Las redundancias son desconsideraciones a la inteligencia del público y, de estas, se dan muchas en este montaje. Sin ir más lejos, la película de 1967, Sola en la oscuridad, dirigida por Terence Young y protagonizada por Audrey Hepburn —su imagen aparece, además, en un retrato pop dentro de la escenografía—, se nos viene en seguida como referencia. Sigue leyendo

Hamlet/21

La obra de Carlos Be regresa a las salas teatrales de la mano del Komité de Expertos con una dramaturgia asentada en los viewpoints

Hamlet-21 - Foto (2)Que una obra estrenada en 2012 en la Sala Triángulo (ahora Teatro del Barrio) y que estaba destinada al fervoroso y minoritario circuito off regrese a los escenarios, ya supone una rareza. Pero los intérpretes de aquel proyecto han decidido darle otro brío y ellos mismos, enmascarados en el Komité de Expertos, se han dirigido, con la inestimable dirección de Isabel Sánchez. De esta manera, el montaje Exhumación de Carlos Be, ahora es Hamlet/21: Informe de una exhumación. Lo más llamativo de esta nueva «intromisión» es la dramaturgia; pues han optado por las técnicas del viewpoints. Procedimiento este, que en España está explorando y explotando fértilmente Gabriel Olivares. Esta mirada es crucial para el espectáculo que nos compete, y si bien se logra en bastantes momentos una extrañeza sugerente sobre el acontecimiento dado; también creo que es justo reconocer que ciertos excesos perspectivistas acaban por adensar la función, por romper cierto dinamismo y por entorpecer una claridad que se anhela entre tanta capa. Sigue leyendo

Anfitrión

Juan Carlos Rubio versiona y dirige la plautina obra de Molière con un espectáculo de inconsecuente aire circense

Anfitrión - Foto de Jero Morales
Foto de Jero Morales

Si algún escándalo pudo provocar Molière al adaptar —mínimamente— la comedia de Plauto, por unas supuestas críticas entreveradas a los romances de Luis XIV y a los usos amorosos de la corte (bastantes líos tenía ya el dramaturgo con su Tartufo), a nosotros nos deja que ni fu ni fa. Anfitrión es insustancial, y para que suponga un entretenimiento divertido y gozoso, no queda más remedio que infundirle agilidad y chispa. Justo lo que le falta a la dirección de Juan Carlos Rubio. Y eso que la idea de reconfigurar el asunto con la estética del circo, me parece, a priori, excelente; sobre todo, porque uno se imagina a los artistas vibrando con sus habilidades a cada instante. Pero ninguno de los ingredientes que entran a formar parte del pastel, logran aunar un gran postre. Para empezar, este montaje, se nos viene directamente del Festival de Mérida y eso implica, como ya se nos tiene acostumbrados desde los últimos años, los elencos de caras conocidas priman por encima de los elencos caras adecuadas para lo que se necesita. Sigue leyendo

Ahora que nos dejan hablar

Anodina propuesta de la compañía Mudanzas López sobre un esbozo de El coloquio de los perros, de Cervantes

Ahora que nos dejan hablar - Foto de Erica M Santos
Foto de Erica

Si las nuevas generaciones vienen para anclarse en la machacona autoficción, entonces hay que batirse en retirada; porque esto es insoportable. El problema máximo de dicho procedimiento literario no radica tanto en las posibles técnicas e intertextualidades posdramáticas que se puedan poner en juego (casi siempre las mismas, esa es la verdad); sino en que hay que pensarse mucho qué se autoficcionaliza, pues la mayoría de las vidas de nuestro presente son enteramente anodinas y, en absoluto, extraordinarias. Aunque, claro, dile tú a la generación más narcisista de la historia que no te hablen de ellos. En este caso, el principiante Adrián Perea se la ha cargado con todo el equipo. El ahora renombrado Teatro Quique San Francisco (antes Galileo), ha sacado el Festival Sala Joven, dirigido por Karina Garantivá, para que, justamente, las nuevas voces tengan una buena oportunidad para mostrar sus trabajos. Ahora que nos dejan hablar iba a ser en un principio un proyecto para adaptar El coloquio de los perros y presentarlo al Festival de Almagro de 2020. De esto nos enteramos con pelos y señales desde el propio inicio del espectáculo. Sigue leyendo

¡Viva la Pepa!

Juan Luis Iborra dirige a esta heroína melillense interpretada con salero por la actriz Pepa Rus en el Teatro Bellas Artes

Viva la Pepa - FotoVamos a pensar que Juan Luis Iborra, de quien podemos leer en el programa de mano: «Una comedia llena de verdad, porque es en la verdad donde nace la mejor comedia», ha escrito una genialidad, una alegoría de España, una sátira revolucionaria, una fábula con mensaje subrepticio que requiere descodificarse pormenorizadamente; y que lo que parece un monólogo propio del Club de la Comedia, de apenas una hora y que propende con generosa ingenuidad, es, en realidad, una ejemplo moral digno de la Ilustración. Pues, oigan, si el dramaturgo y la dramaturga (Sonia Gómez) hubieran afinado más por aquí y por allá, y no hubieran tenido tan claro a qué público se dirigen en este estío de nuevas normalidades, pues quién sabe hasta dónde se podría haber llegado. En ustedes está excederse en los pruritos interpretativos, que en la crítica hace tiempo que se dan corrientes que observan mucho más de lo que el mismo autor quiso exponer. Pero la cuestión es que ya el propio título nos hace recordar el grito de los liberales en su apoyo de la constitución de 1812 de Cádiz, como nuestra actriz. ¿Y qué deducir de la protagonista? Sigue leyendo

Escena – Fin de temporada 2020-21

Resumen con lo más destacado del panorama teatral en estos tiempos repletos de dificultades debido a la pandemia

Atraco paliza y muerte en Agbanaspach - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

Como ocurre cada fin de temporada teatral, llega el momento de repasar lo acontecido y hacer sobresalir aquello que más me ha maravillado. Pero antes es necesario reflexionar brevemente sobre cómo ciertas líneas de pensamiento y ciertos modos de expresión van contaminando la escena y las butacas. No es ya que la autoficción nos tenga atufados desde hace tiempo, sino que viene cargada con una moralina autopurificadora de pecadores sufrientes, que uno se percibe como espectador sometido moralmente. Demasiados creadores teatrales han tomado las tablas como púlpito y han cancelado el diálogo con el respetable. Este hecho se podría contrarrestar filosófica y estéticamente si la oferta de ideas (e ideologías) fuera tan variada como antagónica —como sucede, por ejemplo, en la «caja tonta»—. Sigue leyendo

Don Quijote somos todos

Teatro del Temple se enquijota a través de una fantasía irónica y absurda con el clásico de Cervantes

Don Quijote somos todos - FotoEl Teatro del Temple lleva unos meses en Madrid mostrando sus trabajos y evidenciando cuáles son sus concepciones estéticas. Lo hemos comprobado con Los hermanos Machado y con El Buscón, que todavía se puede disfrutar en la Fiesta Corral Cervantes. Presentan ahora Don Quijote somos todos y detectamos la misma línea intermedia entre la delectación y la didáctica. Un montaje lleno de curiosidades en relación a nuestro clásico por antonomasia; pero con el freno echado respecto de visiones políticas que se insinúan y que tienen mucho que ver con unos pensamientos actuales bastante pujantes. En este último término, la idea de la «España vacía» puesta en circulación tan exitosamente por Sergio del Molino, un autor afincado en Zaragoza (como la propia compañía), y que ahora vuelve a las andadas con su nuevo ensayo Contra la España vacía, sirve de espita para dejar que la ensoñación quijotesca surja como un hálito de esperanza ilusorio; pues, al igual que le ocurre a todos esos pobladores de las zonas más deshabitadas de nuestro país, exigir atención a su estado es como luchar contra gigantes. Sigue leyendo

El Buscón

José Luis Esteban se transforma en el pícaro quevedesco para embaucar al público con sus artes interpretativas

El Buscón - FotoEs este un montaje de largo recorrido, pues se presentó allá por el 2009, y sigue con sus andanzas como el propio personaje. Si ya de por sí cualquier obra de teatro es una permanente actualización, más lo es si está abierta a que su protagonista dé cabida a improvisaciones que dialogan con el presente. Vamos, es lo menos que se podía esperar de un tipo que se mete en la piel de un pícaro, y más que un pícaro, pues tenemos siempre en la imaginación la «inocencia» de Lázaro, y hay que reconocer que Pablos va mucho más allá. La gran virtud de esta adaptación firmada por José Luis Esteban y Ramón Barea es la «suavización» del lenguaje quevedesco. El conceptismo está, pero sin barroquizarse. Todo resulta más coloquial y cercano a nuestra habla que lo que demuestra el libro. Por supuesto que escuchamos algunas expresiones de germanías; aunque no se alcanza el enrevesamiento de las insinuaciones y de las dilogías. Sigue leyendo