Por toda la hermosura

Un drama escrito por Nieves Rodríguez sobre la esperanza que surge en una familia que se resguarda de una guerra

Foto de marcosGpunto

Si hace unas semanas lo fabulístico se imponía como procedimiento en La rebelión de los hijos que nunca tuvimos en el Teatro María Guerrero; aquí también la narración poética que quiere escapar del contexto concreto vertebra un relato que permea en lo distópico. Por toda la hermosura (cartografía textual para un jueves) presenta el encapsulamiento de una hija, su madre y su abuelo enterrados en una piscina inútil, donde se refugian de una guerra. Hacia ellos regresa un joven en busca de su padre, asesinado por aquella mujer que parte nueces y que alzó la escopeta desesperadamente, intentando defender a su familia, y que Ester Bellver sostiene como un fulcro justiciero, transformada en materfamilias y que responde con esa mirada franca que la actriz domina. De alguna manera, lo importante, parece, es generar ese contraste entre un ambiente desolador y la fuerza expresiva de sus palabras, de su memoria selectiva acogiendo los buenos momentos; esa hermosura, producto del bien, hacia la que deben viajar de nuevo. Por otra parte, me recordó a La carretera, de Cormac McCarthy. Sigue leyendo →

En la orilla

Una adaptación de la premiada novela de Rafael Chirbes que recoge parte de su espíritu decadente

Foto de Sergio Parra

La verdad es que estaba a la expectativa de cómo se iba a adaptar la novela de Chirbes. En la orilla, el texto premiado (con el Nacional) del escritor valenciano, la voz narrativa, esa perspectiva interior que se confunde con el protagonista, da vueltas y más vueltas sobre los mismos temas, como enfangada por un pasado que le impide vislumbrar el futuro. Lo interesante, siempre que se traslada un género narrativo a la escena, es intentar trasponer los recursos literarios para no quedarse solamente con el argumento. Y, ciertamente, se consigue a medias. La obra comienza, tras un inquietante prólogo en el que Ahmed, un ex trabajador de la carpintería de Esteban, y su amigo Rachid están pescando en el marjal, cuando el primero encuentra dos cuerpos entre el barro. ¿Qué ha pasado? Es ahí el momento en el que empieza la historia. Sigue leyendo →

Séneca

Una versión del texto de Antonio Gala acerca del filósofo cordobés, musicada y carente de buen gusto

Foto de marcosGpunto

La posmodernidad nos está estampando tales artefactos que uno puede llegar a la conclusión de que acabaremos subsumidos por una gran y única obra llamada Batiburrillo. Si pensábamos que con César y Cleopatra, Emilio Hernández había logrado un imposible, con esta función se alcanzan unas cotas inenarrables para el Centro Dramático Nacional. Séneca ha perdido la aposición —«El beneficio de la duda»— que Antonio Gala le impuso. Ahora viene a secas, aunque podríamos renombrarla como Séneca, el musical o Séneca, en Las Vegas. Parece que aquí lo único que cuenta es crear un producto con aires de clásico (algo que suene a Roma o a Grecia), al que se le usurpen todos aquellos posibles devaneos intelectuales o vericuetos filosóficos, y al que se le sumen toda clase de elementos espectaculares (música, canciones, humo, desnudos, etc.) para que el próximo verano el Teatro romano de Mérida esté a rebosar y nadie salga con la más mínima intención de suicidarse estoicamente. Lo que nos hemos encontrado en la sala principal del Teatro Valle-Inclán es un pastiche kitsch, un montaje hortera en el que se mezclan sin sentido aderezos que sumergen lo sentencioso del discurso senequista en el subsuelo como una mera excusa. Sigue leyendo →

Festen

Magüi Mira versiona el transgresor film que puso en marcha los presupuestos del Manifiesto Dogma

Foto de marcosGpunto

Celebración (Festen) de Thomas Vinterberg fue, como sabemos, todo un acontecimiento cinematográfico; puesto que, además, de su hálito vanguardista, era la primera película bajo el Manifiesto Dogma, el cual, paradójicamente, pretendía regresar a procedimientos «rudos» de hacer cine, como reacción a la desmedida y artificiosa tecnologización. Magüi Mira nos presenta la versión teatral, aunque no podremos obviar la comparación con la versión fílmica. Lo primero que se debe señalar es que estéticamente se ha optado por una depuración de las formas, por un minimalismo maniqueo donde el blanco y el negro predominan ante la presencia fantasmagórica en rojo de Linda. La iluminación fluorescente y aséptica de José Manuel Guerra incide en la excesiva tibieza de algunos personajes. Las gradas enfrentadas de público dejan que los actores se paseen delante de nosotros, a poca distancia. Sigue leyendo →

Las brujas de Salem

Puesta en escena del célebre texto de Arthur Miller, quien se propuso crear una alegoría del macartismo

Foto de David Ruano

Actualmente, cuando se habla de una «caza de brujas», se pretende dar a entender que algún poder imperante se dedica, de modo inquisitorial, a perseguir a cierto grupo de individuos por razones políticas, morales, religiosas, económicas, etc. Es decir, ya se ha extendido la cuestión estrictamente supersticiosa a cualquier ámbito cultural. De todos es conocido, principalmente porque competió a estrellas de Hollywood, el proceso por el cual el senador Joseph McCarthy emprendió una cruzada contra todo lo que oliera a comunismo y, por lo tanto, a antiamericanismo. El propio Arthur Miller se vio enredado en aquellos juicios y esto le sirvió como acicate para tomar los hechos acaecidos en Salem en 1692 como alegoría de lo que estaba ocurriendo en su país. Este asunto, evidentemente, no es baladí, puesto que nos podemos inclinar hacia motivos concretamente políticos (por mucho que se haya instigado a ciertas poblaciones a ver a los rojos como seres que llevan cuernos y cola), depurando el componente religioso. Sigue leyendo →

Los Gondra

El Centro Dramático Nacional presenta una saga vasca que recorre más de cien años de historia a golpe de fratricidio

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Sostengo desde hace tiempo que la identificación es el mayor vicio del ser humano. Es muy difícil defender la libertad de un individuo que vive subsumido en una religión, un partido político, una corriente de pensamiento o en una tradición. Él no es él, sino el eslabón de la idea o su defensor más fiero. El poeta bilbaíno Gabriel Aresti versó: Nire aitaren etxea / defendituko dut. / Otsoen kontra,…; es decir: Defenderé / la casa de mi padre. / Contra los lobos,… O, si preferimos: Harmak kenduko dizkidate, / eta eskuarekin defendituko dut / nire aitaren etxea; es decir: Me quitará las armas / y con las manos defenderé / la casa de mi padre;… Ahí lo tenemos pues. Borja Ortiz de Gondra sale al escenario para introducirnos en la historia que se va a representar —los meandros de su árbol genealógico— un hecho que cobra verdadero sentido cuando él se funde en el propio elenco para participar, aunque sea brevemente, en varios momentos de la representación. Un toque muy interesante de realidad-ficción que fluye y que establece un marco que recoge una estructura que nos lleva al pasado a través de tres periodos muy distantes, de tres generaciones, para regresar al 2015. Sigue leyendo →

Jardiel, un escritor de ida y vuelta

Ernesto Caballero intenta desagraviar al dramaturgo tanto artística como políticamente

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Cada vez que se repone una comedia de esas que se supone que se han asentado en el tiempo, surgen siempre varias cuestiones que insistentemente han de ser resueltas. Por un lado, está el asunto de la comedia en sí como subgénero, parece que siempre hace falta justificarse, sobre la consideración menor que se tiene respecto a la tragedia; por otra parte, se dirime acerca de lo difícil que es hacer reír. Con Jardiel Poncela, además, se unen las reticencias políticas, las cuales son disuadidas con aquello de que fue un adelantado a su época, un precursor del absurdo y un etcétera de virtudes que resultan insoslayables. Sigue leyendo →

Mármol

Un melodrama fantasioso y romanticoide sobre las crisis existenciales de la clase media alta

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Foto de Moisés Fernández Acosta

Parece claro, si ponemos de nuestra parte, adonde nos quiere llevar el texto escrito por Marina Carr: cumplir con tus deseos, aunque esto suponga romper con todo. Para llegar aquí se nos presentan, inicialmente, dos individuos, puro y brandy bien engarzados entre las falanges, vestidos de traje; pongamos que deben ser dos ejecutivos comiendo y que, además, son amigos. Art, el personaje que interpreta Pepe Viyuela, comenta con normalidad y, también, con cierto detallismo, que ha soñado con la mujer de Ben, a la que hace mucho tiempo que no ve (llega, incluso, a afirmar que si la viera por la calle no la reconocería). Él ha dejado que su ensoñación se la muestre rubia y esplendorosa, dispuesta para el tórrido desenfreno. Lo curioso es que la propia Catherine ha tenido el mismo sueño. Y lo que podría ser una simple coincidencia, propicia para desencadenar una agitación de las costumbres y los principios, se arrastra hasta el terreno de la fantasía romanticoide; puesto que detrás del primer día, se encadenarán los siguientes, en una especie de vida paralela y adúltera en un cosmos onírico, donde les espera una exótica suite forrada de mármol. Sigue leyendo →

La cocina

Sergio Peris-Mencheta comanda un montaje grandioso sobre la Europa convulsa de los años cincuenta

Foto de marcosGpunto

La Bestia, igual que el Leviatán de Hobbes, es un mini-estado en forma de cocina, donde todos sus habitantes deben cumplir con las reglas que han aceptado para que sea posible alcanzar la armonía. Sergio Peris-Mencheta, con sus 41 años, se juega, con esta oportunidad que le ha brindado el Centro Dramático Nacional, obtener un prestigio que lo lleve a la élite española de la dirección escénica. Desde mi punto de vista, antes de analizar el resto de elementos, el madrileño ha logrado dar un aldabonazo con esta propuesta tan ambiciosa y tan sugerente. Ha sabido plasmar con maestría ese espíritu inasible del perspectivismo, de la amalgama que forman toda una serie de personajes muy distintos que se van compactando a través de la angustia vital, la esperanza ensoñadora y la perceptible alienación. Nos encontramos en Londres, el 8 de agosto de 1953, el día que los germanos verían condonada parte de la deuda contraída por aquel doloroso y humillante Tratado de Versalles, y las posteriores condenas. Mangolis, un pinche chipriota, el trabajador más joven de todos, un tipo vitalista, sin el peso de la tradición y la amargura sobre sus hombros, una especie de símbolo conciliador de los nuevos tiempos, es el primero en llegar al curro del Marango’s. Sigue leyendo →