El síndrome del copiloto

Vanessa Monfort adapta al teatro una de sus novelas para ofrecernos un espectáculo insípido y monótono que sorprende por su escenografía

El síndrome del copiloto - FotoNo esperaba que de la literatura del género bestseller romántico de mujeres para mujeres (con todo el paternalismo que destilan estos productos), con toda la autoayuda deleznable e ingenua, con toda la superficialidad que pretende ser profunda (inevitablemente cursi) y con el ánimo propio del coaching que ansía ayudar a las desvalidas féminas, tan perdidas ellas en el marasmo del patriarcado, tan inocentes ellas aún en este siglo veintiuno avanzado ya, que su versión teatral pudiera ofrecernos algo que se pudiera tildar de profundo, de maduro, de consistente o, incluso, de emotivo. Sigue leyendo

Homenaje a Billy el Niño

Una obra que satiriza, desde el teatro-documento, los «cabos sueltos» de nuestra Transición, a través de la historia del inspector de policía Antonio González Pacheco

Homenaje a Billy el Niño - Foto de Laura Ortega
Foto de Laura Ortega

No han faltado en las últimas décadas —antes y después del 15 M— distintos cuestionamientos sobre el relato de la Transición. El borrón y cuenta nueva, la monarquía de partidos, el pragmatismo por encima de todo, el dejar atado el sistema controlando las estructuras y propiciando, a la postre, todo tipo de corrupciones y corruptelas que hemos padecido y lo seguimos haciendo. Entre las amnistías y el querer insistir en el olvido de muchas tropelías es muy comprensible que muchas víctimas de los zurriagazos del último franquismo quedaran desvalidas. Así quedó reflejado en el documental El silencio de los otros (2018), trayendo, sobre todo, a colación el tema de la Memoria Histórica. Otro documental, titulado Billy (2020), fue dedicado íntegramente a la figura de Antonio González Pacheco. Y, por lo tanto, podemos tomarlo como referencia también para observar la obra que firman Ruth Sánchez y Jessica Belda en el Teatro del Barrio. Sigue leyendo

Retablillo de don Cristóbal

Nao d´amores recurre a los títeres de cachiporra lorquianos para elaborar una pieza de factura impecable en el Teatro de La Abadía

Retablillo de don Cristóbal - Foto de Ángela Bonadíes
Foto de Ángela Bonadíes

¿Es don Cristóbal popular? No, ya no es reconocido por el pueblo. Ya no le dice nada. Es más, si resurgiera debiera consumirse astillado en la pira de las nuevas inquisiciones. Es un contraejemplo y ahora solo queremos emulaciones prístinas de lo angelical. Pero, ¿es popular —teatro popular— el espectáculo de Nao d´amores? Los títeres siguen entre nosotros, en Segovia o en El Retiro, o donde sea. La chavalería tiene oportunidad todavía de aproximarse a este arte tan directo y cercano; aunque, lógicamente, muy adaptado al gusto y a la moral de nuestro tiempo. Lo que, quizás, insisto con lo de arriba, sea una gran traición del espíritu primigenio. Sigue leyendo

Tercer cuerpo

El Teatro Infanta Isabel acoge la reposición de la exitosa obra del bonaerense Claudio Tolcachir; aunque esta vez con elenco patrio

Tercer cuerpo - FotoClaudio Tolcachir ya había degustado el éxito con La omisión de la familia Coleman, la cual dispuso un estilo que, en gran medida, ironizaba a Chejov, y que, a la postre, favorecía la creación de Tercer cuerpo (y luego Emilia) que fue presentada en España en 2009 también con halagos. Ahora el Teatro Infanta Isabel acoge de nuevo el montaje; pero con actores españoles y en español estándar. Este hecho, que permite que entremos antes en atmósfera, no es solo una cuestión idiomática, sino, además, una perspectiva tonal. Es decir, ¿el director se ha dejado «contagiar» por unos modos más directos y cortantes, y no tan «embaucadores» como los porteños? Ya que las diferencias existen, y el texto apenas cambia unos cuantos términos dialectales. En principio, si fuera en argentino lo tomaríamos con mayor extrañeza y, quizás, con más humor de otro tipo, más acibarado. En cualquier caso, uno puede llegar a la conclusión fácilmente de que está en una comedia de situación televisiva sin risas enlatadas. Sigue leyendo

Familie

Milo Rau vuelve a percutir con la polémica al llevar a escena un injustificable suicidio grupal de una familia de clase media

Familie - FotoMe viene ipso facto El séptimo continente de Michael Haneke. Esta es una película de 1989 y el desenlace y el misterio resultan muy similares a lo que Milo Rau pretende exponernos. O sea, trasladar a escena un paralelo simulado (esto es importante) de aquel suicido grupal que cometió la familia Demeester en Calais allá por el verano de 2007. «Normales» se afirma que eran. La pregunta, entonces, que me interesa responder es: ¿tiene nuestro dramaturgo una historia que contarnos o apenas cuenta con un hecho inexplicable? No querer saber o no poder saber o no poder desentrañar esta estupefacción no quiere decir que no podamos intuir, aunque sea atisbándolo, el sentido de la autodestrucción. En primera instancia, la fuerza del compromiso, que tan potente es en las sectas que se «despeñan» en los suicidios colectivos de hálito trascendente. Algo parecido se puede aseverar de los terroristas suicidas (la incapacidad para decirle «no» al grupo es apabullante) o como en esas reuniones de jóvenes japoneses que hacen quedadas mortales en coches asfixiantes. Sigue leyendo

El cuidador

Una de las obras más complejas de Harold Pinter vuelve a los escenarios desde una perspectiva más límpida y simbólica

El cuidador - Foto de Javier NavalEsta obra ya se ha interpretado de múltiples maneras, casi tantas como Esperando a Godot, con la que tiene tantas concomitancias y que precisamente dirigió Antonio Simón hace un par de años también en el Teatro Bellas Artes. La cuestión es qué nos dice Pinter a nosotros hoy. Digamos, en primera instancia, que me parece un acierto —como han hecho otros traductores— acogerse a la traducción de El cuidador, para The Caretaker. Habitualmente se titula El portero, como aquella estupendísima versión que comandó Carles Alfaro en el Teatro de La Abadía en 2006 y que debe ser nuestra referencia. Digo que ‘cuidador’ está mejor, porque amplía las significancias a los tres protagonistas. Sigue leyendo

La mujer buena

El tema del resentimiento concentra el meollo de un espectáculo firmado por Karina Garantivá en el Teatro Quique San Francisco

La mujer buena - Foto de Lorena Riga
Foto de Lorena Riga

A mí la concepción del Teatro Urgente que proponen Ernesto Caballero y Karina Garantivá me parece altamente sugerente, porque se acoge a ideas que nos competen en la actualidad y que pueden discurrir a través de la filosofía para plantear un debate sobre las tablas. Así lo han hecho con En el lugar del otro, Hannah Arendt en tiempos de oscuridad y Voltaire. La cuestión es que no siempre la dramaturgia es acertada. Y creo que en este caso la propuesta está deslavazada y que le falta una concreción para que verdaderamente podamos aceptarla como un todo. Aquí se nos «vende» que el proyecto parte de dos libros que, en cierta medida, trabajan concepciones antagónicas sobre el tema del resentimiento: La genealogía de la moral, de Nietzsche y de El resentimiento en la moral, de Max Scheler (traducción difícilmente encontrable en las librerías). Sigue leyendo

Oceanía

Carlos Hipólito encarna a Gerardo Vera en una pieza que nos sirve para descubrir la infancia y la juventud del fallecido dramaturgo y cineasta

Oceanía - Foto de José Alberto PuertasResultará inevitable para gran parte del público al que va destinado concretamente este espectáculo identificar ipso facto la voz de Carlos Hipólito con la del narrador de Cuentáme cómo pasó. Son demasiadas temporadas y, además, el actor trae a este montaje unas formas que tienen que ver mucho con un contador de historias. Su alocución se recrea con cierto deleite con las frases y con las palabras para que se suspendan en el aire como si esto fuera el radioteatro que tanto abundaba antaño, y que él mismo ha practicado en eventos especiales en los últimos tiempos. Ahora, ¿por qué debería interesarnos un montaje así, donde Gerardo Vera dejó escrito un texto sobre su juventud? Por un lado, porque reproduce parte de esa posguerra de los vencedores, y eso ya conlleva cierta originalidad en nuestra época; y, por otra parte, porque resultan atrayentes algunas de las peculiaridades que lo destinaron al mundo del espectáculo. Sigue leyendo

Tea Rooms

Laila Ripoll adapta la novela de Luisa Carnés para recuperar la memoria de aquel realismo social de los conflictivos años treinta previos a la guerra civil

Tea Rooms - Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Inadecuado y hasta espurio me parece encajar a la fuerza a Luisa Carnés (1905-1964) en el grupo del 27 y hasta en las Sinsombrero. No diré que su condición de mujer no influyera en su olvido; pero no estaría mal observar lo que le ocurrió a muchos escritores y escritoras de aquellos inicios del «realismo social», allá por 1928. Si observamos la nómina, acordaremos que la práctica totalidad han sido defenestrados. Contemplemos algunos ejemplos: José Díaz Fernández (autor de El blocao), César M. Arconada, Andrés Carranque de Ríos; o Matilde de la Torre y Rosa Arciniega. Si hasta María Teresa León ha caído en el abandono (tampoco intente comprar las obras completas de su ínclito marido). Sigue leyendo