Bérénice

Isabelle Huppert se convierte en un mero títere en la performance de Romeo Castellucci sobre la reina de Judea

Foto de Alex Majoli

Bajar desde Bros, el anterior proyecto de Romeo Castellucci que recaló en España, a esto es un duro golpe como espectador. Nos situamos de nuevo ante un velo que provoca el sfumato, como ya hizo en Go Down, Moses, y a exprimir a Jean Racine, como pergeñó con gran atractivo Franz Castorf en Bajazet. Ahora regresa con Isabelle Huppert, gran estrella mundial, para subsumirse en el estatismo que de similar manera le impuso Bob Wilson en Mary Said What She Said. Poco importa que sea una reina. La cuestión está en reducirla a impresión pictórica o a sucesión de fotogramas. El esquema argumental será no ya el que propuso el dramaturgo francés, sino el que cada uno lleve aprendido de casa. Ahí está Berenice; pero podría estar una escultura parlante de cualquier diosa o de una burguesa consternada enfundada en el traje que ha diseñado Iris van Herpen, que destaca por sus pliegues como ondulaciones arenosas en el desierto. Sigue leyendo

The Silence

La autoficción de Falk Richter insiste en la indagación de los tabúes que conformaron a su familia tras la segunda guerra mundial

Foto de Maurizio Gambarini

Nos situamos ya en el segundo cuarto del siglo XXI, pero las autoficciones teatrales no paran de golpearnos con su egotismo. Por si fuera poco, la homosexualidad como tema en sí mismo, como relato de padecimiento, se antoja repetitivo. Desde luego que es importante tratarlo, pero entendamos que los homosexuales tienen vida más allá de su identidad. Quizás, de todas formas, nos faltan historias de lesbianas. Convendrán ustedes en que el «yo gay» masculino es omnipresente. Solo sé que Edward Louis ya me dejó saturado en la indagación tan meticulosa de su privacidad con sus proyectos: Para acabar con Eddy Bellegueule, Lucha y metamorfosis de una mujer o Quién mató a mi padre. Sigue leyendo

Tras el ensayo

La película que Ingmar Bergman realizó para televisión en 1984 es llevada a las tablas por Ernesto Caballero con menos taciturnidad

Foto de Javier Naval

Con gran profusión se «ha reflexionado» sobre el oficio de la interpretación en el propio transcurrir de una obra, en una imbricación metateatral que juega una y otra vez a entrar y salir del personaje. Los actores se desdoblan delante de nosotros para enseñarnos el truco, mientras nos seducen con la trampa que somos incapaces de apreciar en su totalidad. Así se ha empeñado en llevarlo a cabo Álex Rigola en algunos de sus espectáculos, como aquellos pergeñados en su «caja» (Hedda Gabler o Vania). De otro modo, Pascal Rambert en Ensayo también incluyó esta recursividad. O de forma similar ocurrió en aquella Lady Anne, de Inma Nieto. Podría seguir poniendo ejemplos; aunque también debo recordar que Gutiérrez Caba protagonizó Después del ensayo en el 2017. Sigue leyendo

Utopía en llamas

El texto de Alda Lozano resulta demasiado explicativo en su intención de reflejar la trata de mujeres

Foto de Bárbara Sánchez Palomero

La insistencia en ciertos procedimientos dramatúrgicos en nuestro presente nos deja con demasiada frecuencia proyectos insatisfactorios. El recurso narrativo como forma de avanzar y, peor, de explicar una historia, nos atenaza como espectadores. Esto ocurre con el texto de Alda Lozano. Lamentablemente, creo que es una mala obra, pues parece que no termina de cuajar. Confiemos en que algún problema que desconozco (falta de tiempo, por ejemplo) le haya impedido redondear la performance; porque no es comprensible que, en lugar de construir escenas donde los personajes crezcan y vayan matizándose, se incluyan discursos que relatan aquello que no se materializa dialécticamente sobre las tablas. Una función que debería durar más de noventa minutos se queda en apenas setenta. Sigue leyendo

La vida extraordinaria

Mariano Tenconi recupera esta obra estrenada en 2018 para que Malena Alterio y Carmen Ruiz ofrezcan sus formidables interpretaciones

Unos cuantos espectadores españoles acudirán a La vida extraordinaria como a una exploración en los antecedentes dramatúrgicos de Mariano Tenconi, pues esta propuesta data de 2018; pero los proyectos que hemos contemplado de él, tanto Las cautivas (2021), que vimos en el Matadero en 2024, como La mujer fantasma (2024), que se presentó en el Teatro Valle-Inclán a cargo de las T de Teatre, son posteriores. En estas últimas ya detectamos unas características que ahora refrendamos. Sigue leyendo

Cartas de mujeres

Verónica Gracia y Alba Celma adaptan la singular obra de Jacinto Benavente sobre cuitas femeninas en el Teatro Español

Cuando menos continúa siendo arriesgado este paralelo que se establece en el Salón de los Balcones – Andrea D’Odorico con la sala principal. Piezas breves sobre textos, conceptos e ideas que se toman, a veces, de una manera bastante marginal y que son intervenidas, sobre todo, por gente joven. El anterior proyecto fue Confidencias de artistas, de Carmen de Burgos. Ahora se le da réplica a Malquerida, con un ramillete de misivas del propio Benavente. Sigue leyendo

El escondido y la tapada

Los jóvenes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico se enfrentan a esta comedia poco representada de Calderón de la Barca

Foto de Mauro Testa

Quizás la mejor forma de que se puedan bregar las generaciones jóvenes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico es embarcándolos en una comedia de capa y espada. Fundamentalmente, porque permite un movimiento escénico más ágil, menos sentencioso y deja que la energía flote con suficiente consistencia. Eso es lo que ha logrado Beatriz Argüello, quien ha compactado mucho al grupo desde el prólogo, cuando van con el capote encima configurando una melé de chismosos. Ahí ya conocemos a don César, que nos deja a un Sam Arribas con donosura y confianza en los extensos parlamentos del comienzo. Nos anuncia que cuenta con dos amantes y que viene huyendo, pues ha matado en un duelo al hermano de una de ellas, Lisarda. Sigue leyendo

Malquerida

El drama rural de Jacinto Benavente se embellece de la mano de Juan Carlos Rubio y de Natalia Menéndez

Foto de marcosgpunto

¿Qué podemos hacer con un final tan desastroso? ¿Deberíamos cerrar los ojos, obviarlo, y quedarnos con todo lo acontecido anteriormente? No nos quedará más remedio si queremos salvar este montaje en nuestra memoria. La inverosimilitud, la inconsecuencia y hasta el visto y no visto irrumpen en la última escena de esta versión firmada por Juan Carlos Rubio y por Natalia Menéndez. Nada que no esté escrito por don Jacinto Benavente allá por 1913; pero requeriría otro ritmo, otro cuidado. Si ante una tragedia así el público se carcajea, algo está mal. Puedo certificar que en el espectáculo que dirigió Joaquín Vida y que protagonizaba Nati Mistral en el año 2000 ocurría igual. Nuestro Nobel debería ser enmendado, ya que aquí se vuelve a caer en el mismo error. Parece una farsa, un vodevil. Sigue leyendo

Niebla

La adaptación de la nivola unamuniana que ha presentado Fernanda Orazi en el Matadero tiende al absurdo

Foto de Geraldine Leloutre

Tras sondear Electra, Fernanda Orazi vuelve a desbrozar, a limpiar y a minimizar un clásico. En este caso, se ha lanzado sobre la controvertida nivola que Miguel de Unamuno publicó en 1914. Afirmo directamente que es una propuesta bastante desunamunizada, ya que el propio autor no irrumpe, y eso resta un personaje fundamental al asunto. El símbolo del dios creador desaparece y la capa esencial de metateatralidad cervantina se limita. Por otro lado, los aspectos materialistas que el filósofo sostenía en Del sentimiento trágico de la vida sobre aquello de «el hombre de carne y hueso» se tornan etéreos. Sigue leyendo