Isabelle Huppert se convierte en un mero títere en la performance de Romeo Castellucci sobre la reina de Judea

Bajar desde Bros, el anterior proyecto de Romeo Castellucci que recaló en España, a esto es un duro golpe como espectador. Nos situamos de nuevo ante un velo que provoca el sfumato, como ya hizo en Go Down, Moses, y a exprimir a Jean Racine, como pergeñó con gran atractivo Franz Castorf en Bajazet. Ahora regresa con Isabelle Huppert, gran estrella mundial, para subsumirse en el estatismo que de similar manera le impuso Bob Wilson en Mary Said What She Said. Poco importa que sea una reina. La cuestión está en reducirla a impresión pictórica o a sucesión de fotogramas. El esquema argumental será no ya el que propuso el dramaturgo francés, sino el que cada uno lleve aprendido de casa. Ahí está Berenice; pero podría estar una escultura parlante de cualquier diosa o de una burguesa consternada enfundada en el traje que ha diseñado Iris van Herpen, que destaca por sus pliegues como ondulaciones arenosas en el desierto. Sigue leyendo



Unos cuantos espectadores españoles acudirán a La vida extraordinaria como a una exploración en los antecedentes dramatúrgicos de Mariano Tenconi, pues esta propuesta data de 2018; pero los proyectos que hemos contemplado de él, tanto
Cuando menos continúa siendo arriesgado este paralelo que se establece en el Salón de los Balcones – Andrea D’Odorico con la sala principal. Piezas breves sobre textos, conceptos e ideas que se toman, a veces, de una manera bastante marginal y que son intervenidas, sobre todo, por gente joven. El anterior proyecto fue 

