La otra bestia

La actriz y dramaturga Ana Rujas nos entrega los vericuetos de su intimidad en una propuesta que se combina con la filmación

La otra bestia - Foto de Jesús Ugalde
Foto de Jesús Ugalde

Ana Rujas anhela insertar en la dramaturgia española contemporánea, tras La mujer más fea del mundo, otro episodio más de sus confesiones desgarradas. Trasforma teatralmente su obra homónima, publicada hace un año, construida a retazos, entre versos y versículos, donde desgrana sensaciones agraces y vivencias consternadoras. Un texto poético que bebe de la influencia confesa de malditos como Angélica Liddell (fundamentalmente) y de otros como Houellbecq o los Panero. En escena, ese espíritu de perversión íntima se suaviza mucho con la inclusión de personajes y diálogos. Y ella, que impone su energía actoral con elegancia, quizás abusa ─suele hacerlo─ de su rictus de imperiosa seriedad (súmenle su peculiar voz grave). El contraste dulcificado sin cinismo sería pertinente. Sigue leyendo

El fin

Paco Gámez nos ofrece en el Teatro Español una dramedia sobre deseos insatisfechos con un planeta a punto de implosionar

El fin - Foto de Vanessa Rabade
Foto de Vanessa Rabade

El producto audiovisual más cercano que tenemos sobre el consabido apocalipsis en nuestro planeta ha sido No mires arriba, en Netflix, con mogollón de estrellas. Un éxito tremendo que ya va cayendo en el olvido. Una tontuna, aunque, al menos, tenía su parte de sátira sobre nuestro mundo de magnates sobrevenidos dirimiendo los destinos de la humanidad.

Paco Gámez se acoge a este género tan explotado en el cine para redundar en los tópicos aparejados: el carpe diem, el tempus fugit y toda esa retahíla que reconocemos desde los albores del milenarismo y, después, con las pestes y otras pandemias. Quizás, si esos motivos tan trascendentes se hubieran exprimido con consistencia, la humorada hubiera sido más significante. Sigue leyendo

Reyes del mundo

La novela de Sebastià Alzamora sobre Juan March y Juan Mascaró se recrea en el Teatro de La Abadía con la dirección de José Martret

Reyes del mundo - FotoEntre unos hechos y otros, el periodo de entre guerras (las mundiales) en España se ha repasado en varias obras teatrales en los últimos tiempos. Así ha ocurrido con Rif (de piojos y gas mostaza) y Alfonso el Africano. En ellas, directa o indirectamente, la figura ─tan desconocida y poco visitada─ de Juan March tiene su importancia. Claro que, con una Fundación tan filántropa, que es la crème de la crème de la intelectualidad en nuestro país, la exquisitez máxima, los ignaros españoles apenas sospechan quién fue ese Joan, ese Juan (que no patrocina esta función). Sigue leyendo

Escena – Fin de temporada 2021-22

Balance sobre la temporada teatral 2021-22 que finaliza ahora y que ha estado sometida por las distintas medidas de seguridad derivadas de la pandemia. Sobresale la obra El Golem de Juan Mayorga, dentro de un panorama algo timorato

El Golem - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

La eterna crisis del teatro se acentúa sin parar y parece que los espectadores están reticentes a la hora de volver a las butacas. Eso dicen distintos observadores de la cuestión. Pero déjenme que lo ponga un poco en duda, pues, verán, a mí me da que esta temporada han faltado unos cuantos grandes montajes de esos que arrastran al personal. Y no estaría mal que siguiéramos reflexionando sobre el divorcio existente entre el público veterano y las nuevas hornadas. A los primeros se los está espantando de algunos templos; puesto que ya tienen bastante experiencia como para tragarse las absurdeces de nivel amateur que, por ejemplo, Sanzol ha incluido en su programación del Centro Dramático Nacional. Blast y Lengua madre son para mí paradigmas de un teatro que no alcanza la calidad suficiente como para estar en cartel más de un mes y en los espacios con mayor aforo. Súmenle decenas de piezas en otras tantas salas (véase La Abadía), que superarían con creces la censura más estricta de alguna distopía woke que ustedes se imaginen. El empeño por agradar a los jóvenes con su supuesto lenguaje moderno es competir por lo bajo con otras formas de ocio. Hay que ser muy ingenuo hoy en día para pensar que desde las consabidas fórmulas pop se pasa luego a lo trascendente. Nuestro mundo puede ofrecer divertimentos aparentemente «rompedores» (¡vaya broma!) para vivir eternamente en la inopia. Sigue leyendo

La infamia

El secuestro de la periodista mexicana Lydia Cacho salta a escena en un espectáculo inmersivo de teatro documento

La Infamia - Foto de José Alberto PuertasHace poco menos de un mes nuestro gobierno le concedía por carta de naturaleza la nacionalidad española a Lydia Cacho. Su vida corría y corre peligro, como le ocurre a los auténticos héroes contemporáneos, esos, como muchos periodistas mexicanos, que se juegan literalmente el alma en pos de unas verdades que aspiran a mejorar sustancialmente el mundo. La biografía de esta gran mujer merece, desde luego, recrearse dramatúrgicamente, y nosotros tenemos la obligación moral de atender su denuncia, pues todo indica que, de algunos países como el suyo, solo brotan las puntas del iceberg. Sigue leyendo

#LaIRA

Teatro documental para situar sobre las tablas una colección enorme de asesinos de muy corta edad

No hace más que unos meses reseñaba por aquí la obra de teatro documental de Jordi Casanovas titulada Port Arthur, y que transcribía con exactitud el interrogatorio realizado a un joven asesino de Australia. Ahora, la Sala Nave 73 acoge un espectáculo que abunda en esa idea; aunque la lleva por otros derroteros dramatúrgicos. Con #LaIRA podemos salir abrumados de la cantidad de casos ―hasta trece― a los que se quiere hacer referencia. De hecho, la estructura ya clarifica que perfectamente el montaje podría quedar reducido a la mitad (se marca el interludio con un baile) o, incluso, multiplicarse ―no será por criminales a nivel mundial―. Creo que esta decisión supone una rémora y que tiene, al menos, dos consecuencias negativas. La primera es la superficialidad, no entrar al fondo de cada espécimen para descubrir ―si se dieran―, sus auténticas motivaciones o las bases que nos permitieran conceptualizar el mal, que es el verdadero tema de esta función. La otra consecuencia ―determinada por la anterior―, es que algunos personajes resulten casi indistinguibles, sobre todo si la caracterización es mínima o nula (apenas una impostación de voz o algún leve signo visual).  Que vayan vestidos con un mono verde, como futuros presidiarios de algún país inconcreto, fuerza la sensación de que la interpretación se reduce y de que se convierten en relatores, en narradores. Todo ello forzado porque no se hace distinción, en ocasiones, entre personajes masculinos y femeninos (quizás hubiera estado bien un equilibrio entre chicos y chicas en el elenco). Sigue leyendo

Placeres íntimos

José Martret exprime la esencia de esta obra del sueco Lars Norén sobre las grietas emocionales ante la muerte de una madre

Hace prácticamente unos años pudimos ver en funcionamiento el texto de Lars Norén, Demonios. Aquel estilo cortocircuitado se desarrolla de forma parecida en este Placeres íntimos. José Martret ha tenido el acierto de reducir una obra de cinco horas a poco más de una y media. De hecho, se pueden identificar redundancias temáticas como un torbellino sin control que con un exceso de minutos habrían llevado al traste y a la inconsistencia toda la función. Me da la impresión de que la inevitable vis cómica de Javi Coll y de Toni Acosta, ha escorado el espectáculo, en ciertos momentos, hacia la comedia de situación; y nos ha podido confundir en cuanto a la trascendencia que subyace. Ambos dieron una verdadera lección de sus capacidades en esa genialidad llamada La estupidez. Isis de Coura y el propio director han diseñado una acogedora vivienda sueca forrada de madera, con elementos que nos dan a entender rápidamente qué ambiente afable se puede respirar allí: una combinación de muebles clásicos con otros, como la butaca giratoria, de aire más moderno. Un cochecito para algún niño. Sigue leyendo

Escena – Fin de temporada 2015-16

Un repaso por lo más destacado del mundo teatral en este último curso

Foto de Ros Ribas
Foto de Ros Ribas

Toca hacer recuento después de que haya terminado la temporada para muchos teatros, aunque una cantidad importante de salas continúe en la brega. Y como ha ocurrido en los últimos años, el arte dramático nos ofrece un reflejo y una perspectiva con los que poder analizar a nuestra sociedad. Por un lado, la crisis mantiene la destrucción en el sector con el cierre de espacios tan emblemáticos como Guindalera o proyectos como la Kubik. Por otro lado, se debe hacer una profunda reflexión sobre el momento creativo que vive el teatro en España que, en cierta medida, tiene mucho que ver con su público, tanto con el que asiste asiduamente como con aquel que o ha ido abandonando (por cansancio) o que nunca llegará a formar parte del respetable por falta de persuasión. Ni que decir tiene que este tema es verdaderamente esencial y antes morirá el teatro por falta de espectadores que por carencias económicas. Sigue leyendo