Calígula murió. Yo no

La obra de Albert Camus sirve para hacer teatro dentro del teatro y proponer una suerte de lenguajes y críticas inasibles

Calígula murió. Yo no - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

Ante todo, hay que tomárselo en serio, sin paternalismo, con la máxima exigencia artística y con una mirada abierta. Esta propuesta de Clàudia Cedó, como versionista del texto de Camus, y el portugués Mario Paiva, un director experto en estas lides, es, cuando menos, inquietante; porque se logran concitar posturas y lenguajes que, a priori, uno es capaz de atisbar en su desarrollo. Podemos tener presentes algunas de las últimas adaptaciones de esta obra como la que dirigió Mario Gas o la que protagonizó Javier Collado; pero lo que aquí se propone va por otros derroteros. Primeramente, puesto que recoge una atmósfera entre absurda y melancólica —la iluminación de Nuno Samora destila esos azules mortuorios y venenosos, sobre la sencilla escenografía de José Luis Raymond, quien ha favorecido más la verticalidad, con las mesas colgando junto a la gran luna; que la horizontalidad, pues se tiende al despojamiento—. Segundo, porque el teatro dentro del teatro logra la metamorfosis de los actores como yoes infectados por sus personajes —hace bien poco veíamos un efecto así en Historia de un jabalí—. Sigue leyendo

Galdós: sombra y realidad

El Teatro Español acoge una propuesta desatinada sobre el célebre novelista, que firman Verónica Fernández e Ignacio del Moral

Foto de Esmeralda Martín

Repitamos por aquí que, si alguna razón de ser tiene celebrar los cien años de la muerte de Galdós, es para hacer revivir su obra; porque, como ocurre con toda la Literatura (sí, en mayúsculas) languidece por momentos. Hasta ahora, en el teatro, hemos podido contemplar varios proyectos de dudosa calidad y ninguna de ellos ha sido una representación o una adaptación de alguno de sus textos teatrales (salvo esas lecturas dramatizadas que dan la impresión de querer cumplir con un programa de festejos sin apostar verdaderamente por la causa). Parece que, sorpresivamente, su vida personal ha interesado más a los dramaturgos; aunque no tanto, a tenor de lo contemplado. Porque, si hace unas semanas me sentía decepcionado con el montaje Bien está que fuera tu tierra, Galdós; ahora me ocurre lo mismo con esta propuesta del Teatro Español. No se entiende bien a quién puede ir dirigido este deambular entre personajes y amantes de don Benito; puesto que no aporta gran cosa en un itinerario harto superficial. Y, lástima es afirmarlo, aburrido. Solo se puede entender este texto, si pensamos en un encargo; si elucubramos sobre unos límites impuestos (o excesivamente autoimpuestos); porque Verónica Fernández e Ignacio del Moral (recordemos que es el autor de la magnífica Espejo de víctima) firman un proyecto hecho a retazos, una fantasmagoría que no conduce ni al conocimiento del protagonista, ni a la semblanza aproximativa de su vida, ni a provocar en los espectadores unas sensaciones que los acerquen a una época. ¿Qué posibles espectadores? ¿Iletrados, turistas extranjeros, despistados que han oído hablar de uno que escribía muy bien? Sigue leyendo

Navidad en casa de los Cupiello

Aitana Galán actualiza el clásico del napolitano Eduardo de Filippo sobre este conocido melodrama familiar

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

Se puede anticipar la catástrofe viviendo como si no pasara nada, como si no hubiera un runrún que se oye a lo lejos, pero que en realidad ya está ahí, bajo tus pies. El melodrama construido en diferentes periodos por Eduardo de Filippo viene a mostrarnos esa imperiosa voluntad schopenhaueriana que nos mueve y nos inserta en la cotidianidad, aunque el futuro se plasme negro. No es muy complicado imaginarse la vida en Nápoles durante el siglo XX y este XXI, tan similar en tantos aspectos al sur español, esas bolsas de pobreza sempiternas y la histórica picardía, sumada a una consideración tan populosa de la familia. Sigue leyendo

Páncreas

Patxi Telleria ha cuajado en verso un artefacto perfectamente engrasadouna comedia repleta de dilemas

Foto de Sergio Parra
Foto de Sergio Parra

Si en otras ocasiones la pretenciosidad sobresale en propuestas que hacen aguas por doquier, aquí, en Páncreas, una sencilla trama, sin más trascendencia que plantear un doble y hasta triple dilema moral que se acomoda entre la parodia de la novela negra y la comedia de enredo, encontramos un artefacto perfectamente engrasado, un juguetito dramatúrgico donde las piezas encajan coherentemente durante poco más de una hora. Posee, por lo tanto, no solo un envoltorio atractivo, sino también un procedimiento sugerente. En definitiva, cuenta con suficientes elementos como para que el público pase un buen rato y se deleite con unas actuaciones surgidas de tres actores, tan experimentados, que expelen su alegría y suficiencia en unos papeles en absoluto fáciles. La historia resume la vida de tres hombres que han llegado a ser amigos a través de una serie de peripecias vitales de las que dan cuenta en un prólogo donde ya se da comienzo al ritmo ágil y despierto que arrastra la función. Además, la obra que ha escrito Patxi Telleria posee la peculiaridad de que emplea el verso, aunque ha tenido la habilidad de utilizar endecasílabos, alejandrinos y otros metros de arte mayor que no fuerzan tanto la rima. Este hecho les permite jugar en los diálogos y favorecer el entresijo combinando estrofas entre unos y otros, además de otros recursos retóricos como la ironía, la paradoja o la preterición. Sigue leyendo

Las neurosis sexuales de nuestros padres

La obra escrita por Lukas Bärfuss sondea las represiones del mundo adulto

las-neurosis-sexuales-de-nuestros-padresTodo gira en torno a Dora, una joven que ha permanecido empastillada durante varios años por culpa de una enfermedad mental. Este centro de atención se lo lleva para sí Carolina Lapausa, en una interpretación memorable, con una construcción del personaje que no titubea en ningún instante y que resulta tan desbaratador en su gestualidad, en su movimiento y en su expresión tartamudeante y, a la vez, libérrima, que el resto se ahoga en las respuestas. Su comportamiento es como el de una salvaje que afirma no saber («no sé, no sé»), pero que siente el ímpetu de su sexo hibernante («follar, follar»). Sigue leyendo

Montenegro

El reciente Premio Nacional de Teatro, sostiene y vertebra la representación de las Comedias bárbaras de Valle-Inclán

Montenegro_01La propuesta de Ernesto Caballero es solvente y se recrea más en los detalles que en la búsqueda de la espectacularidad. La trilogía comienza por la última parte (Romance de Lobos), aunque se queda en suspenso mientras se intercalan las otras dos. Enseguida destaca positivamente el uso de los propios actores a la hora de representar animales (caballos, perros) o, incluso, un barco generando un simbólico juego de formas. No hay que olvidar que Valle-Inclán es deudor del simbolismo y en este ciclo se manifiesta, sobre todo, en el espacio mítico y en la representación de las fuerzas maléficas que se insertan en aquella tierra galaica como preludio al esperpento. Con Cara de Plata asistimos a uno de los primeros grandes argumentos de la pieza: la prohibición de paso por las tierras de Lantañón. El señor, don Juan Manuel Montenegro, se niega a que unos feriantes atraviesen por sus propiedades. Se hace valer de la ayuda de su hijo Carita de Plata, un muchacho insolente que toma vida con David Boceta, al que le faltaría todavía más chulería y desparpajo. Sigue leyendo

Doña Perfecta

El Teatro María Guerrero (Madrid) acoge de nuevo la confrontación entre la costumbre rural y la modernidad urbana

DOÑA-PERFECTA-2-Foto-Andrés-de-GabrielBenito Pérez Galdós escribió la novela Doña Perfecta con la firme intención de construir un mundo alegórico donde se vieran representados esos frenos de la España decimonónica que no la dejaban avanzar. Después la convirtió en obra teatral y ahora Ernesto Caballero la repone tras la buena acogida de la anterior temporada. Sigue leyendo