Blackbird

Irene Escolar y José Luis Torrijos interpretan este drama de abusos sexuales en un montaje con sobresaliente factura escenográfica

Foto de Vanesa Rabade

Resulta ya pesado encontrarse con propuestas teatrales que caen premeditadamente en el gran error de toda creación cinematográfica, narrativa o dramática: contar, contar explicando aquello que se debería evidenciar a través de la vivencia, de la representación, del acontecimiento. Ante todo hay que mostrar, que para eso dispones de un lenguaje visual. Sigue leyendo

Shake

La comedia shakesperiana Noche de reyes, adaptada en clave bufonesca en un ejercicio excesivo de síntesis

Foto de Mario del Curto

La propuesta de Dan Jemmett para esta adaptación de Noche de reyes es radicalmente una visión humorística de la cuestión, tanto, que cualquier trasfondo de seriedad, a pesar de ser una comedia, queda diluida. No sería justo, por lo tanto, compararlo con ese descomunal espectáculo que trajeron los Propeller allá por junio de 2013. Aquí nos quedamos con cinco actores que se reparten ocho personajes y que en tan solo dos horas han reducido una trama bizantina que apenas se esboza. Seguramente lo conveniente es olvidarse de Shakespeare y quedarse, como el título, únicamente con Shake. En esa gracieta del título ya tenemos mucho de lo que nos vamos a encontrar. Incluso el argumento importa poco, puesto que se convierte en una simpleza sobre la que se sustentan los gags y esa atmósfera distanciadora y algo displicente. Sigue leyendo

Orlando

Guy Cassiers y Katelijne Damen presentan una narración esteticista sobre la novela de Virginia Woolf

Foto de Frieke Janssens
Foto de Frieke Janssens

Resulta ineludible tener en cuenta la versión cinematográfica de Orlando, la obra de Virginia Woolf que pretendía superar ese imponderable literario del tiempo. Sally Potter se atrevió con la adaptación fílmica y no salió mal parada, sobre todo porque contó con la actriz idónea, Tilda Swinton, caracterizada por sus juegos estéticos de androginia. Uno solo puede sentirse intrigado por la forma en la que procederá un dramaturgo a la hora de llevar un texto complejo en el que se emplean varias de las técnicas que popularizaron la novela modernista inglesa. Creo que no hay forma peor de llevar una novela a las tablas que renunciando al lenguaje propio del arte dramático, en este caso a través de la narración. Guy Cassiers como director y Katelijne Damen como adaptadora e intérprete, no solo reducen cuantitativamente la novela de Virginia Woolf, sino que también reducen la expresión al puro cuentacuentos. ¿Qué ganamos los espectadores escuchando a una actriz contándonos una historia que ya existe con todo su aparataje literario? Sigue leyendo

SPAM

Una ópera hablada sobre el azar y el absurdo de nuestro mundo contemporáneo comandada por el argentino Rafael Spregelburd

Foto de Hernán Corera
Foto de Hernán Corera

Por fin podemos afirmar tajantemente que un espectáculo teatral habla de temas y, sobre todo, emplea ciertas formas, que son contemporáneos. Rafael Spregelburd ha creado una ópera hablada, un cabaret posmoderno, un spoken word, una performance informática, en la que reúne motivos y maneras que están a punto de pasar, que van a perder actualidad a poco que transcurran unos meses más. Nunca lo actual ha sido tan efímero. El teatro se convierte en un acontecimiento del aquí y el ahora, plenamente global y, por las paradojas de nuestro tiempo, destinado al olvido por aplastamiento. Spregelburd, al que ya conocemos por su extraordinaria creación La estupidez, se sube a escena acompañado de Zypce, un músico vanguardista en la línea sucesoria de John Cage. Inicialmente, un ventilador «baraja» los días del mes de enero de 2012, y luego el azar nos los devuelve en un orden inesperado. A partir de ahí, treinta y una piezas, que con cierta autonomía, configuran las teselas de un mosaico de una historia completa y, de alguna manera cerrada. Sigue leyendo

300 el x 50 el x 30 el

El colectivo belga FC Bergman inunda el escenario con su peculiar visión del diluvio universal

Foto de Sofie Silbermann
Foto de Sofie Silbermann

«Hazte un arca de maderas resinosas, divídela en compartimientos, y la calafateas con pez por dentro y por fuera. Hazla así: trescientos codos de largo, cincuenta de ancho y treinta de alto…». Como no habíamos tenido suficiente con el Moisés de Castelucci, ahora llegan los FC Bergman (su espectáculo dura exactamente lo mismo) a dibujarnos el diluvio a través de un montaje grandioso, maximalista y dispuesto, igual que el dramaturgo italiano, a epatarnos. ¿Habrá algo debajo de los efectos especiales? Nos encontramos con un pescador sentado en una caja frente a una charca. Se levanta el telón y aparece un pequeño pueblo con seis cabañas y un bosque al fondo. La gracia escenográfica del asunto radica en que una cámara de cine, enganchada a unos raíles que bordean la aldea y empujada por tres operarios, va a descubrirnos, a través de una pantalla enorme que ocupa el centro de la escena, el interior de cada habitáculo. Podrían haberlo asentado en una plataforma giratoria, pero, indudablemente, la cámara, como vamos a ver, da mucho de sí (se permiten el tonteo, enfocando al público y a los sufridos empujadores). Sigue leyendo

Go down, Moses

Romeo Castellucci plasma sobre la escena su concepción de la maternidad a través del mito mosaico

Foto de Guido Mencari
Foto de Guido Mencari

Epatar ante todo. Desplegar todos los recursos para generar un espectáculo subyugante y dejar a medio hervir la platea en la inauguración del XXXIV Festival de otoño en primavera. ¿Cuánto es necesario que le aportemos a la obra en cuestión con nuestras interpretaciones, con nuestro bagaje cultural, con nuestras paranoias subjetivas? Castellucci trabaja con los materiales del arte conceptual, pero te somete a su observación como si fueras el visitante de un museo. Este Go down, Moses (Desciende Moisés) expone varios cuadros lo suficientemente inconexos como para que tengamos, si queremos, que unirlos en una especie de relato algo endeble, lo cual requiere una descodificación. Inicialmente, un grupo de alborotados burgueses se reúnen en una exposición donde la acuarela de Durero, Liebre joven, da el pistón de salida. Tomemos cuenta. La liebre como símbolo de la fertilidad, pero, a la vez, como alimento prohibido, según le indicó Yahvé al propio Moisés (por ser rumiante, afirmaba el Ser Supremo. Sí, una liebre rumiante, dice la Biblia). Segundo cuadro: una turbina en acción provocando un gran estruendo, capaz de despedazar largos mechones femeninos. Tomemos cuenta. El poder de la máquina actual y su capacidad destructora, del sacralizado progreso barruntando su escalada prometeica, de la invalidación de la mujer como única dadora de vida, del futuro posthumano y desespiritualizado. Tercer cuadro. Cual pintura hiperrealista de Antonio López: un cuarto de baño. La mamá del profeta despatarrada, desangrándose y con el bebé como Carlos V. Sigue leyendo

Escena – Fin de temporada 2015-16

Un repaso por lo más destacado del mundo teatral en este último curso

Foto de Ros Ribas
Foto de Ros Ribas

Toca hacer recuento después de que haya terminado la temporada para muchos teatros, aunque una cantidad importante de salas continúe en la brega. Y como ha ocurrido en los últimos años, el arte dramático nos ofrece un reflejo y una perspectiva con los que poder analizar a nuestra sociedad. Por un lado, la crisis mantiene la destrucción en el sector con el cierre de espacios tan emblemáticos como Guindalera o proyectos como la Kubik. Por otro lado, se debe hacer una profunda reflexión sobre el momento creativo que vive el teatro en España que, en cierta medida, tiene mucho que ver con su público, tanto con el que asiste asiduamente como con aquel que o ha ido abandonando (por cansancio) o que nunca llegará a formar parte del respetable por falta de persuasión. Ni que decir tiene que este tema es verdaderamente esencial y antes morirá el teatro por falta de espectadores que por carencias económicas. Sigue leyendo

Battlefield

Regresa Peter Brook con un sobrio espectáculo que recoge lo esencial del gran libro hindú

Battlefield - FotoVuelve el dramaturgo inglés junto a Marie-Hélène Estienne y retoma esa epopeya que tanto le ha fascinado siempre: Mahabharata. Pero esta vez se nos muestra un reducido epílogo de la inmensa obra. Battlefield (Campo de batalla) recoge, de una forma parecida a Hécuba cuando hace recuento de su desgracia tras la caída de Troya, las consecuencias de la batalla en la que los Bharata han salido derrotados. Lo que verdaderamente se nos cuenta es el final de un ciclo y el consiguiente comienzo de otro. El rey ciego Dritarashtra ha perdido, mientras que Yudishtira se erige en verdadero protagonista y heredero en un reino devastado. Con partes sustanciales de narración vamos reflexionando sobre la justicia, la voluntad y el fatum. Varias fábulas escenifican las lecciones del abuelo, como si el vencedor tuviera que atender a enseñanzas superiores. Pero todo está en marcha y uno jamás puede desistir de tal responsabilidad, está escrito. Su madre, Kunti, y el rey ciego deben acudir al bosque a concluir su existencia, y el nuevo monarca debe comprender que la justicia y la creación de un mundo renacido pasarán por sus manos. Una cosmogonía, al fin y al cabo, enormemente cercana a las tradiciones de la religión griega que el cristianismo no nos dejó heredar. De manera similar a la metempsicosis, los hindúes establecían la perpetua reencarnación, el samsara. Asistimos por lo tanto al instante de la desintegración y al primer impulso de un devenir que nunca ha cesado. Dicho todo esto, la recepción de tales planteamientos conlleva una serie de problemas dramatúrgicos. Sigue leyendo

Habrás de ir a la guerra que empieza hoy

Pablo Fidalgo Lareo recupera la historia de su abuelo, un exiliado de la Guerra Civil

Foto de Marta Pina
Foto de Marta Pina

Viene el montaje de Pablo Fidalgo Lareo avalado por la consideración del diario Público de Portugal como Mejor Espectáculo de Teatro en 2015. Habrás de ir a la guerra que empieza hoy es de esas obras que parece que necesitan la hiperrealidad, la hiperautenticidad, para que el monotema de la Guerra Civil española penetre en el oído de los compatriotas con aire renovado. Partimos de la propia contextualización que nos ofrece el dramaturgo en el centro de las tablas. Sostiene el libro «auténtico» del que parte todo, Papiro-zoo, de Giordano Lareo, su abuelo y, a la sazón, protagonista de lo que vamos a escuchar a continuación. Debe quedar claro que esta historia está basada en hechos reales. Guarda el folio que ha leído y comienza la función. Pero adelantemos el final, pues tampoco debemos considerarlo una sorpresa y, quizás, tampoco deberíamos considerarlo parte de la obra. El actor que interpreta el monólogo, se desenmascara y se convierte en el intérprete angoleño Cláudio da Silva, el «auténtico» Cláudio da Silva, que nos lee, folio en mano también, y en portugués, su penosa historia personal como exiliado. Este es el aparataje propio del arte conceptual. ¿Qué pasa si lo que nos cuentan es todo inventado? ¿Funciona la obra? ¿Somos capaces de disfrutarla, entenderla e, incluso, criticarla si no supiéramos estos hechos que pretenden comprometernos? Si lo tengo en cuenta, considero que quieren hipersensibilizarme y, además, lo consideraré más testimonio que expresión dramatúrgica; si retiro el prólogo y el epílogo (ahora mismo prefiero retirarlos de mi mente), entonces la función va como sigue, y su juicio también. Sigue leyendo