Elvira

El actor italiano Toni Servillo presenta estos ejercicios de interpretación en un teatro parisino antes de la ocupación nazi

Parece que el atractivo que produce Toni Servillo en los espectadores españoles permanece álgido. Así ha ocurrido esta vez, al igual que en las anteriores, cuando presentó en 2009 la Trilogia della villeggiatura, de Goldoni, o, en 2014, Le voci di dentro, de Eduardo di Filippo. Uno percibe que está situado frente a uno de esos actores inconmensurables que llenan la escena con su sola presencia. Lo que tenemos garantizado, por lo tanto, es una interpretación sublime. En esta ocasión, el italiano se encarna en Louis Jouvet (1887-1951), el director de teatro y actor francés, durante sus clases en 1940, poco antes de que los nazis ocupen Francia. Ensaya denodadamente una de las escenas finales del Don Juan, de Molière; el momento en el que Elvira acude a perdonarlo y a rogar por él, pues sabe que va destinado al abismo. Sigue leyendo

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Electra

Los portugueses de la Companhia do Chapitô parodian la venganza de esta mujer en un viaje repleto de cucharas

Justo una semana después de que la Companhia do Chapitô nos sorprendiera con su Edipo, asistimos ahora, en la misma Sala Cuarta Pared —dentro del Festival de Otoño a Primavera— a la versión sui géneris de Electra (presentada en 2016). Un espectáculo que se apoya sustancialmente en los mismos principios que la anterior, siquiera con algo más de seriedad, con un vestuario más definido y con algunos ruidos pregrabados que sustentan sus acciones. Aquí el elemento dramatúrgico que predomina son evidentemente las cucharas. Con estos cubiertos son capaces de caracterizar a cada uno de los protagonistas. Así, Jorge Cruz se la coloca sobre la nariz por delante de la frente para simular el casco habitual de los hoplitas (el kranos) o Nádia Santos colocándolas como pendientes a su Clitemnestra o Tiago Viegas como si fueran la corona de la sacerdotisa Ifigenia. Sigue leyendo

Edipo

Los portugueses Companhia do Chapitô parodian esta tragedia clásica en un espectáculo que nos lleva a la carcajada

La presencia del mito que nos trasladó Sófocles con el ciclo sobre Edipo no ha dejado de estar presente en nuestra cultura, ya sea a través del arte o de los complejos freudianos varios. En los últimos tiempos hemos observado en escena diversos acercamientos, desde la austera versión de Alfredo Sanzol o a la metateatral aproximación sobre el tema del parricidio que Sergio Blanco abordó en Tebas Land. Ahora recibimos en Madrid, por fin, dentro del Festival de Otoño a Primavera, esta exitosa mirada que presentan los portugueses de la Companhia do Chapitô. Un giro radical que se despoja de todos los purismos y los prejuicios, y que deconstruye la tragedia con el estilete de la parodia. Para ello, tres únicos actores a la intemperie, con el único instrumento escenográfico de su cuerpo. Jorge Cruz, Nádia Santos y Tiago Viegas, tan engrasados en este mecanismo coqueto de sesenta minutos, que sus metamorfosis en cada uno de los personajes, animales e, incluso, objetos fluye maravillosamente. Sigue leyendo

En la fundación

La Joven Compañía se atreve con esta obra de Buero Vallejo que se aproxima a la ciencia-ficción

Foto de David Ruano

Durante el año pasado, no faltaron quejas en el mundo teatral sobre la ausencia de obras de Buero Vallejo durante el centenario de su nacimiento. La verdad es que creo que la única representación que se hizo fue, precisamente, La fundación, en La Pensión de las Pulgas, dirigidas por Ruth Rubio. Por lo tanto, volvemos sobre el mismo texto en la versión que ha realizado Irma Correa, de quien conocimos la temporada anterior Hablando (último aliento), un historia donde también se trataba el tema del encierro y en un ámbito psicológico. La dramaturga ha intervenido los diálogos de tal manera que podemos apreciar un lenguaje más cercano todavía a nosotros; aunque la adaptación no ha llegado al punto de pulir las explicaciones tan evidentes que se escuchan en la primera parte. Y es que Buero combina en esta fábula dos tramas muy marcadas que casi llegan a funcionar como cajones estanco. Sigue leyendo

Mendoza

Los colochos acercan Macbeth a Méjico en un montaje que involucra al público en esta historia sobre la ambición de poder

Resulta del todo conveniente trasladar la ambición de poder, el mundo mágico y la conciencia torturada que encontramos en el Macbeth de Shakespeare al territorio mejicano. Raramente el espectador español puede situarse en la revolución de 1910, más bien observa la atmósfera de los narcos que hoy pueblan series y películas que nos llegan de allá. Ese ambiente que, por ejemplo, descubrimos en la sátira de Luis Estrada, El infierno (2010). Aquí somos concitados a una especie de corro para asistir a una pelea de gallos. Los colochos lo han organizado todo escenográficamente de tal manera que la sencillez material es sustituida por un movimiento grupal sorpresivo, como si nos viéramos en el bosque acechados por guerrillas. Somos envueltos por la tensión, por el pavor de todos esos personajes que viven en la sospecha. Aquí no hay, evidentemente, tres brujas, sino una chamana que porta una gallina canosa. Mónica del Carmen se esconde bajo una máscara para invocar a las fuerzas invisibles en un apóstrofe sacrificial y esotérico. Sigue leyendo

Terrenal. Pequeño misterio ácrata

Mauricio Kartun aprovecha el mito de Caín y Abel para fabular humorísticamente sobre la dialéctica política de la humanidad

Foto de Fernando Lendoiro

He de reconocer que lingüísticamente no he podido llegar a todo —creo que el resto del público español tampoco. Nada más comenzar Terrenal. Pequeño misterio ácrata, después de un compases de claqué a modo de bienvenida, uno empieza a sospechar que la risa debiera ser más frecuente, que los chistes, los dilogismos y las insinuaciones de todo cariz debieran llevarnos a una ampliación de los significados; pero algunos términos se nos van y las exageraciones en el acento reducen también nuestra agudeza. Es una lástima. Aun así, ahí tenemos, delante de nosotros, el mito prosaico de Caín y de Abel, la lucha maniquea del nomadismo frente al sedentarismo, de la ensoñación idealista frente a la contabilidad materialista, la víctima y el victimario, la bondad socialista contra la maldad capitalista. ¿El origen de la usura judía? Dejando de lado todo lo propiamente argentino que no podemos asimilar plenamente, nos quedaremos con lo universal. Lo certero, desde luego, son los diálogos inventados por Mauricio Kartun, tan punzantes y perfilados, hiperbólicos en demasía, tanto como para que la obra se trastabille en la minucia, en la recalcitrante incomprensión, de la misma forma que hacían el Gordo y el Flaco; porque de cualquier cosa se puede discutir cuando el odio te reconcome. Así, como dos payasos, uno, vendedor de isocas (lombrices) en la zona de los pescadores; el otro, cultivador de morrones (pimientos). Sigue leyendo

Escena – Fin de temporada 2016-17

Un repaso por lo mejor y lo más destacado del curso que termina dentro del panorama teatral

Ha llegado la hora de valorar lo más estimable del cada vez menos convulso mundo teatral. No llega la renovación de público (ni políticas públicas efectivas, ni acciones privadas lo suficientemente potentes) y el riesgo se resiente. Las influencias gubernamentales trastocan iniciativas como el Frinje, que solían mostrar proyectos persuasivos, para ser sustituidas por nada. Sigue leyendo

Hamlet

Una versión del clásico de Shakespeare que profundiza en la dimensión metateatral de la interpretación

Foto de Dmitrij Matvejev

La posición de la que parte Oskaras Koršunovas es la del propio actor, que bajo ese imposible de considerar su mente como una tabula rasa que debe ocuparse de experiencia, del encuentro y del descubrimiento de su cuerpo en el personaje. «¿Quién eres?», se gritan sin parar los ocho intérpretes frente a un espejo, como si estuvieran calentando la voz antes de entrar a escena; pero también reconociéndose, como el salvaje que se encuentra por primera vez con su propio rostro. El director lituano, que ya estuvo por Madrid en el 2015 con su versión de La gaviota (la recordamos con satisfacción, sobre todo por las dificultades técnicas) realiza un planteamiento fronterizo de Hamlet, cercano, por momentos, al working progress —el vestuario que ha preparado Agne Kuzmickaite combina la ropa de calle (negra) con vestidos acordes al devenir del asunto, como el traje blanco de Ofelia— al empaste metaliterario del príncipe que duda, interpretado por un actor que constantemente debe volver sobre sí para autoafianzar su avance, su plan actoral, sometido por el impulso del personaje que lo ha poseído. Sigue leyendo

4

La nueva propuesta de Rodrigo García es una performance desencantada construida con sus habituales procedimientos espectaculares

Foto de Marc Ginot

«Llega la noche como una mierda», comienza. Una mierdra. Pero Jarry queda muy lejos de este mejunje, colección de tópicos y copias del propio artista, tan seco de ideas como la sociedad que pretende criticar con su verborrea seudoirreverente. 4 va, ante todo, de la soledad del individuo en el mundo urbano contemporáneo. Hay que reconocer que varios de los fragmentos escritos por Rodrigo García son poemas pertinentes y sagaces que acentúan la desidia, la abulia y la proximidad del abismo («Flotará entre cráneos sin / certezas, cada cual / sabio a su manera y digno de piedad y / respeto»). Se combinan con elementos del futurismo: «La implosión por dinamita es el / tic tac del corazón de Dios / Hay más belleza en la demolición […]/ que en sinuosas formas constructivas de hoy»; y nihilistas: «Lo artificial es veneno del bueno». Toda la obra se sustenta básicamente en un prólogo a cuatro voces, un epílogo similar y una semblanza bien extensa sobre los recuerdos de infancia de un tipo. El resto es puro aparataje de relleno. Sigue leyendo