Grito, boda y sangre

Ángela Ibáñez dirige a dos actrices sordas en un atractivo espectáculo sobre la obra lorquiana en el Teatro María Guerrero

Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Reconozcamos que acudir otra vez a Bodas de sangre (en 2017 presentó arriba Pablo Messiez su versión y, también, como ahora, empleó el texto inicial de Comedia sin título) supone una reiteración, y que la sorpresa quedará constreñida. Por esto mismo, la dramaturgia de Iker Azkoitia (autor de la serie Romi) actúa como un revulsivo repleto de originalidad. Principalmente porque plantea la integración de las dos actrices sordas a través de todos esos lenguajes visuales que tanto van a favorecer su expresión. La dirección de Ángela Ibáñez es fundamental. Actriz sorda, como sabemos, que ha brindado su vigor y su energía en varios proyectos sobresalientes, como en Ricardo III o en aquel magnífico Tribus, comandado por Julián Fuentes Reta, que aquí ofrece su cobertura.

El encuadre tiene su lógica: dos muchachas se han quedado solas en su colegio concertado (van de uniforme), ya que el resto del grupo se ha marchado a ver un espectáculo que no contaba con ningún tipo de adaptación para ellas que tienen problemas de audición. Lo habitual. Me da la impresión de que el Centro Dramático Nacional es una institución que sí está cumpliendo con su cometido a la hora de ayudar a aquellas personas que requieren algún apoyo comunicativo. Y esta obra vuelve a ser un ejemplo de ello. Lo que vemos es una pura demostración de que su lingüística es muy válida artísticamente. Uno, en algunas ocasiones, se ve remitido a los orígenes del cine, y a esos gestos que tan bien aprovecharon cómicos como Chaplin o Keaton. Aquí ocurre igual.

Mari López y Emma Vallejo se nos presentan como dos chavalas inquietas, a las que les gustaría realizar su propia puesta en escena sobre algún drama de Lorca. Fantasean con ello hasta que llega un profesor a abroncarlas, mientras toma la determinación de que debe cuidarlas. Este es acogido por Josete Ordóñez, quien hace lo que puede con esas frasecillas que le han tocado antes de agarrar la guitarra. Verdaderamente, es un plus de esta representación toda la composición musical que corre a su cargo. Cómo empasta el flamenco con los movimientos de las actrices. Escuchamos poemas musicados del poeta granadino como «La Tarara». El artista es acompañado en la percusión (y luego con la guitarra), con notas de jazz, por Diego Illán, quien también contribuye al buen hacer general en la lectura de los signos traducidos, para que podamos entender qué se dicen estas chicas.

Sí que tiene primeramente mayor protagonismo Emma Vallejo, pues va hablando y traduciendo a su amiga. Será ella quien dé comienzo a esa función dentro de la propia función con esa presentación que anteriormente comentaba: «Señoras y señores: No voy a abrir el telón para alegrar al público con un juego de palabras». A partir de ahí, tenemos todo un engranaje teatral. Guiñoles, teatro de sombras, accesorios, vestuario alusivo para identificar a todos los personajes que van a incluir, ya sea un sombrero rojo para Leonardo o un pañuelo verde para el novio, más toda esa imperante gestualidad. Inicialmente, los pupitres nos descubrirán recortables que cobrarán vida para introducirnos en la historia.

Pienso que alguna escena se hace un tanto larga, quizás el prólogo merecería un recorte y, sobre todo, otro más preciso cuando la novia duda y duda mientras se viste. Por lo demás, ambas intérpretes se manejan con mucha sintonía en la recreación de esta tragedia. Después, Mari López va adquiriendo mucha más importancia e, incluso, es capaz de aportar ciertos tonos de humor cuando encarna a la criada. Que además bailen para conectar distintos momentos engrandece el dinamismo; porque uno de los inconvenientes que hallamos en esta dirección es el aprovechamiento del espacio. Ángela Ibáñez ha querido disponer de cualquier recoveco; pero las dichosas columnas de la Sala de la Princesa y su estrechez apiñan demasiado al elenco. La propuesta posee tantos elementos que cuesta apreciarlos todos como se debiera.

En cualquier caso, hasta las paredes, como grandes pizarras, nos descubren instrumentos y objetos, y sirven para reflejar dibujos lorquianos y frases que podamos leer para completar algunos mensajes que se nos escapan entre los signos. Por ello, nuestra atención queda más que satisfecha. Los cambios se suceden con prontitud y nos sorprenden. Por ejemplo, la muerte, esa mendiga que aparece de improviso, viene enmascarada y por tanto se renuncia a la expresividad del rostro para confiarnos a una pulsión más corporal.

En definitiva, han realizado un fenomenal trabajo, apabullante en los lenguajes que se imbrican y lleno de emotividad. Nos arrastran a través de un drama que todos conocemos; pero con unos procedimientos lúdicos que nos atraen fervientemente.

Grito, boda y sangre

Basada en la obra de Federico García Lorca

Dramaturgia: Iker Azkoitia

Dirección: Ángela Ibáñez Castaño

Dirección asociada: Julián Fuentes Reta

Reparto: Mari López y Emma Vallejo

Música en directo: Diego Illán y Josete Ordóñez

Voz flamenca: Noemí Humanes

Escenografía: Laura Ordás y José Luis Raymond

Iluminación: Nuria Henríquez Navarro

Vestuario: Marta Muñoz Sigüenza

Composición y dirección musical: Josete Ordóñez

Vídeo: Berta Frigola Solé

Coreografía: Lucile Préat

Ayudante de dirección: Enrique Cervantes

Ayudante de escenografía y vestuario: Rosa Rocha

Asistencia en la animación y manipulación de objetos: Julieta y Putxa de Zero en conducta

Audiodescripción: Esmeralda Azkarate-Gaztelu (asesoría, guion, voz narradora) e Iker Azkoitia (guion, voz visual vernacular)

Equipo de interpretación de lengua de signos española SIGNAR (Elena Abadía Gil, Ana Díaz-Cardiel y Lidia Díaz-Cardiel)

Accesibilidad: Fundación ONCE y Plena Inclusión

Diseño de cartel: Emilio Lorente

Tráiler y fotografía: Bárbara Sánchez Palomero

Realización de escenografía: Readest

Taller de confección: Carmen 17

Producción: Centro Dramático Nacional

Teatro María Guerrero (Madrid)

Hasta el 1 de marzo de 2026

Calificación: ⭐⭐⭐⭐

Puedes apoyar el proyecto de Kritilo.com en:

donar-con-paypal

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

La comedia sin título

Emilio Ruiz Barrachina recrea las últimas horas de Federico García Lorca en un espectáculo con altibajos dramatúrgicos

Quizás resulte un tanto equívoco el nombre de la propuesta, pues el subtítulo: Pasión y muerte de Federico García Lorca, le hace más justicia. Ciertamente, partimos de Comedia sin título, la obra inacabada que Alberto Conejero «completó» con El sueño de la vida (lo de Marta Pazos fue otra cosa muy distinta). Precisamente, este dramaturgo, tan influido por el poeta, tuvo un éxito tremendo con La piedra oscura, cuando recreó la biografía de Rafael Rodríguez Rapún, el amante de nuestro protagonista. Sigue leyendo

La casa de Bernarda Alba

Aires juveniles para esta versión dirigida por Alfredo Sanzol en el Centro Dramático Nacional

La casa de Bernarda Alba - Foto de Bárbara Sánchez Palomero
Foto de Bárbara Sánchez Palomero

Cuanto más se aproximan estéticamente las puestas en escena de La casa de Bernarda Alba más elocuencia pierden, más se quiebra su verosimilitud, más se deshilachan los símbolos. Ahora, si lo que se pretende una y otra vez, de manera torticera e inconsistente antropológicamente es insistir en que el patriarcado continúa entre nosotros, en España; entonces, cualquier erre que erre servirá para que todos aquellos que necesitan alimentar su sesgo de confirmación se queden a gusto. Recordemos que patriarcado no es sinónimo de machismo; sino, precisamente, lo que ocurre dentro de ese hogar comandado por una dictadora. Sigue leyendo

El público

Alfonso Zurro ofrece una mirada más templada de lo habitual para llevar al Matadero una de las obras más complejas del teatro lorquiano

El público - Foto de Luis Castilla
Foto de Luis Castilla

Para criticar es necesario comparar y creo que adaptar o modernizar una obra como El público va a ser problemático durante bastante tiempo; porque el aldabonazo que pegó con su visión Àlex Rigola fue tan imponente, que cuesta no tenerlo presente a cada intento que se ha pretendido. Y es que, visto así, la propuesta de Alfonso Zurro se antoja estéticamente algo anticuada. En un territorio un tanto inasible, pues no es algo que podamos identificar, en absoluto, con los años treinta (cuando fue escrita); pero tampoco con nuestra actualidad de una manera definitoria. Esto, desde luego, no debe ser una rémora o un impedimento para que el asunto fragüe; no obstante, sí que nos deja unas mezclas que se antojan azarosas, que falta algo de unidad de la concepción y que se ansía más esplendor. Sigue leyendo

Yerma

María Hervás encarna al personaje lorquiano con una actuación cargada de energía e insolencia en el Teatro María Guerrero

Yerma - Foto de Silvia Poch
Foto de Silvia Poch

Toda puesta en escena de un Lorca es motivo de controversia, y parte de ella es que resulta imposible observar lo representado sin quitarse de la cabeza el palimpsesto. Demasiados prejuicios sobre lo que debe ser y de cómo traer al presente algo que nos queda muy lejos; aunque, no tanto, si derivamos el tema de la maternidad a conflictos actuales que redundan en dolores viscerales de calado similar. Hace bien poco se pudo ver la versión protagonizada por Karina Garantivá y dirección de Ernesto Caballero. Ahora volvemos a la carga con la obra de Federico García Lorca que más vigencia tiene, desde mi punto de vista. La maternidad no es, desde luego, un tema tangencial en nuestra sociedad a pesar de que hoy nacen menos niños que nunca. Sigue leyendo

Yerma

Karina Garantivá encarna al personaje lorquiano en una propuesta muy actual, dirigida por Ernesto Caballero

Yerma - FotoMerece la pena, primeramente, echar un vistazo a dos Yermas que se pudieron ver, entre otras tantas, en los teatros madrileños en los últimos tiempos. Una fue la de Marc Chornet, quien intervino el texto para dar cabida a la posibilidad de que la protagonista se fuera a vivir a otra población con Víctor. Otra fue la protagonizada por María León, dirigida por Lola Blasco, que acusaba un esteticismo ciertamente distanciador. Sigue leyendo

Retablillo de don Cristóbal

Nao d´amores recurre a los títeres de cachiporra lorquianos para elaborar una pieza de factura impecable en el Teatro de La Abadía

Retablillo de don Cristóbal - Foto de Ángela Bonadíes
Foto de Ángela Bonadíes

¿Es don Cristóbal popular? No, ya no es reconocido por el pueblo. Ya no le dice nada. Es más, si resurgiera debiera consumirse astillado en la pira de las nuevas inquisiciones. Es un contraejemplo y ahora solo queremos emulaciones prístinas de lo angelical. Pero, ¿es popular —teatro popular— el espectáculo de Nao d´amores? Los títeres siguen entre nosotros, en Segovia o en El Retiro, o donde sea. La chavalería tiene oportunidad todavía de aproximarse a este arte tan directo y cercano; aunque, lógicamente, muy adaptado al gusto y a la moral de nuestro tiempo. Lo que, quizás, insisto con lo de arriba, sea una gran traición del espíritu primigenio. Sigue leyendo

Lorca, Vicenta

Cristina Marcos da voz a la madre del célebre dramaturgo para trasladarnos una semblanza un tanto superficial

Lorca, Vicenta - Foto de Raquel Rodríguez
Foto de Raquel Rodríguez

Comencemos por lo evidente. Si Vicenta Lorca Romero no hubiera sido la madre de Federico García Lorca y este no se hubiera convertido —también por méritos propios— en un reclamo cultural y teatral de unas sobredimensiones shakespearianas, ¿se le hubiera dedicado una obra como esta? Si leemos cómo se nos vende el montaje, tendríamos que afirmar tajantemente que sí; porque esta historia está protagonizada por una «Heroína (sí, así, en mayúsculas)». Yo hace tiempo que no entiendo el significado de héroe y de heroína; pero ese es otro tema. Cuando menos habría que poner en duda que doña Vicenta contenga una historia genuina y particular más allá de su célebre hijo. Sin duda, es un ejemplo de todas esas mujeres y madres que sufrieron la pérdida de sus hijos (la mayoría varones) durante la guerra civil. Sigue leyendo