El director italiano, Marco Carniti, nos ofrece una comedia shakesperiana repleta de canciones, sustentada por un elenco de altura
Al principio, cuando aparece una jaula para luchadores, ante un gigantesco Rothko, todo es poder, energía y hasta sobriedad escénica. También desde el principio, Beatriz Argüello, la grandísima protagonista, la excepcional y versátil actriz de la que disfrutamos hace unos meses en Kafka enamorado, se predispone a comandar, a dirigir el cotarro, a verbalizar cada estrofa de Shakespeare como si ella misma estuviera improvisando en estado de gracia. Luego, cuando desparecen las jaulas y comienzan los cánticos con el estilo propio de los musicales, con su batería, con su órgano, con su base electrónica, con el gorgorito retumbando por todo el Valle-Inclán, entonces, uno debe contradecir a su director porque no se puede considerar una «comedia con música para actores» a una sucesión casi constante de cancioncillas a lo Moulin Rouge que, excepto algunas interpretaciones a coro como ocurre al final, creo que se debe estar entrenado para apreciarlo en su justa medida. Sigue leyendo

Campo de La Mancha: árido, pobre y deshidratante. Los cómicos marchan con paso lento, cargando sus bártulos y su desesperanza de pueblo en pueblo. El cine y el fútbol compiten desigualmente con un repertorio efectista, popular y que, a pesar del empeño de sus entregados actores, no es más que un modo de supervivencia totalmente alejado de los focos que iluminan a las estrellas en la capital. El viaje a ninguna parte marca el ocaso de una profesión, entendida desde la artesanía, la paciencia y el pundonor, aunque la recompensa no sea monetaria y, a veces, ni siquiera espiritual. 




La película comenzó puntual en el Teatro Valle-Inclán de Madrid. Julia baila con uno de sus sirvientes en el césped junto a la piscina. Después, cuando el rápido chispazo ha desencadenado la hoguera, las pantallas de cine se abren y sus protagonistas de carne y hueso continúan con la secuencia. La filmación avanza mediante una cámara que sigue a Jelson y a la señorita flirteando. Corten.