Off

Antonio Romero protagoniza esta comedia de tintes amorosos que sirve para criticar la situación del teatro «alternativo»

Seguramente la mayor paradoja de esta obra sea contemplar cómo se ha tergiversado el propio concepto de «off teatral», al menos desde el pasado «boom» madrileño. Es decir, cómo la idea de marginalidad, de experimentación —a veces underground—, de búsqueda de espacios inverosímiles, de proposiciones inéditas para los espectadores, se demostró altamente ineficiente económicamente. Y así, la etiqueta ha permanecido; pero ya solo remite (en términos generales) a precariedad, a producción escueta, a destajo, etc. Sigue leyendo

Lorca, la correspondencia personal

Juan Carlos Rubio pone en marcha un montaje que aprovecha excelentemente los textos más personales del poeta

Foto de Gerardo Sanz

Con el Año Lorca en Madrid de este 2019 para conmemorar la llegada del escritor a la capital de España, los espectáculos a los que hemos podido asistir han sido varios y por eso, quizás, el enfoque se distorsiona y la sorpresa se devalúa. Puedo recordar El sueño de la vida, un montaje que partía de la obra inacabada Comedia sin título, de la que aquí resuenan esas famosas palabras del preámbulo. Pero lo que vamos a observar sobre las tablas del Lara, se puede relacionar más estéticamente con una propuesta llamada Federico hacia Lorca, de La Joven Compañía, que estuvo a cargo de Miguel del Arco, y que también buscaba trazar un itinerario biográfico del poeta. Y por añadir una función más, en gran medida, se puede vincular a Los amores oscuros, aquel espectáculo entreverado de música y cante que se adentraba en sinuosidades más morbosas. La tendencia parece, es incidir en una especie de hagiografía repleta de subjetividad y de lirismo, en un constructo etéreo y sacrificial, alegórico hasta la náusea. Lorca como panoplia de símbolos incuestionables del teatro, de la poesía y de la libertad creativa, una vez consiguió expurgar sus demonios en torno a la homosexualidad. Ciertamente, Juan Carlos Rubio ha elaborado un mosaico de fragmentos lorquianos a través de su correspondencia y de algunas interpolaciones de obras teatrales y poéticas, que se nos muestra de manera muy atractiva y que al oído resuena con hermosura y fluidez. Sigue leyendo

Interrupted

Las chicas de Teatro EnVilo plantean un espectáculo fulgurante sobre la insoportable velocidad de la vida moderna

La cadena de montaje fordiana sustituida por una cadena compleja de procedimientos que llevan al trabajador a ser un todo en uno. Ese Todo se va agrandando como un fetiche hiperidealizado que posee una característica primordial y paradójica: la soberbia suficiencia de los que se piensan que son algo superior y que ofrecen algo más elevado que aquellos que se ensucian las manos de grasa. De esta forma, Anabel se pone cada día el mundo por montera; es joven, es ejecutiva y puede con lo que le echen. Sigue leyendo

La Pilarcita

Un divertido drama rural escrito por María Marull con el turismo milagrero y folclórico de fondo

Muy mal se tiene que dar una función si su actriz principal te conquista a las primeras de cambio con su expresividad y su desparpajo. Anna Castillo, que interpreta a Lucía, una joven ingenua, fascinada por los supuestos ritmos y alicientes de la gran ciudad, quejosa de la monótona vida de su pequeño pueblo, posee una vivacidad inconmensurable y aprovecha excelentemente ese discurso naturalista y fresco que ha escrito María Marull. Porque el lenguaje del texto es otro de los elementos que más destacan. Construido con esa sabiduría que permite captar los detalles de la atmósfera, como una indagación cotilla del acontecimiento milagrero y folclórico, apuntalado con cierta ironía socarrona y hasta maliciosa. Otro asunto bien distinto es que la historia que se nos cuenta va perdiendo interés a medida que transcurre la función; principalmente porque se va alejando de la pura representación, del diálogo que va entresacando los diversos conflictos y se acoge a una narración trovadoresca que viene a resultar repetitiva y carente de teatralidad. Sigue leyendo

No soy Dean Moriarty

Una pieza breve de Joan Yago sobre dos jóvenes que sueñan con ponerse en la carretera para dar sentido a su vida

En la globalización de la sociedad de consumo, el turismo sustituye al viajero, las aventuras se controlan por GPS y para sentir el verdadero riesgo debes aproximarte al infierno, ya sea escalar el Everest sin oxígeno o pasearte entre unos narcos. ¿Lo que cuenta Jack Kerouac no es, al fin y al cabo, una búsqueda de aquel pionerismo estadounidense que se adentraba en el oeste como una selva ignota repleta de peligros, pero en un planeta post bomba atómica? Es decir, llegó demasiado tarde. Nuevas reglas en el nuevo imperio, nuevos límites, nuevos parámetros, nuevos viajes iniciáticos; pero sin duelos en OK Corral. Y en esta obra de Joan Yago quizás tengamos a unos jóvenes a los que les falta madurar, que se niegan a comprender el mundo en el que viven o que directamente les repugna. Sigue leyendo

Veneno para ratones

Una obra de suspense sobre el encuentro de tres individuos que esconden secretos y ambiciones determinantes para su existencia

veneno-para-ratones_15El género del thriller está inventado y explotado con creces, aunque en el teatro no sea frecuente. Uno puede, y debe, intentar transgredir sus normas, pero si quiere mantener el suspense, es evidente que se tienen que cuidar una serie de máximas de imperioso cumplimiento. La primera de ellas es no dar explicaciones (aunque esto vale para cualquier obra literaria). Bien, pues Alberto F. Prados, autor de Veneno para ratones, no espera ni diez minutos para comenzar, a través de sus personajes, a explicar y a explicar. Un grave error de principiante que arrastra hasta el final. Tenemos a una madre, Julia, una señora que se ha dedicado a cuidar de una rica anciana de la que ha heredado parte de su fortuna. Vive con su hijo, Diego, un joven de veinticinco años, convertido en un maleducado dictadorzuelo de esos que podemos ver en el programa Hermano mayor y que, igual que en el espacio televisivo, se nos informa de su tortuosa infancia. Aquí se alcanzan tintes grotescos, tortuosos y hasta satánicos. La acción transcurre durante una tarde en la que recibirán la visita del novio que se ha echado Julia, un tal Mau, un hombre de negocios, un jefazo que debe manejar mucha pasta. Para no desvelar demasiado del argumento, simplemente comentaremos que el dramaturgo quiere rizar el rizo y volverlo a rizar. Sigue leyendo

Danny y Roberta

Intenso drama sobre el fugaz encuentro de dos seres alimentados por el rencor y por la angustia de vivir

Foto de David Sagasta
Foto de David Sagasta

Los protagonistas creados por John Patrick Shanley son tan insoportables, llevan en sí tantos odios colgados, que únicamente pueden establecer contacto con gente en su misma situación; individuos que soporten la agresiva expresión del otro y la comprensión de su amargo rencor. Desde luego, son la combinación perfecta para una fusión nuclear; en absoluto se puede afirmar que son tal para cual, sino todo lo contrario. Se hacen daño a sí mismos y se harán daño, y mucho, entre ellos. Necesitan una cura profunda, antes de permitirse una sana relación amorosa. Quizás comienza la obra demasiado arriba, si Danny es bravucón, Roberta es arisca; cuesta, en un primer instante, creerse que unos tipos como estos puedan entablar la más mínima conversación y, por eso mismo, el ambiente que propician parece algo forzado. Algunas de sus revelaciones, tanto él contando que seguramente haya matado a un hombre de una paliza; como ella, relatando una felación a su padre (algo que por lo visto soltaba por primera vez) se muestran algo inverosímiles. Vamos demasiado rápido, aunque se quiera reflejar precisamente esa impetuosidad de unos amantes inconsecuentes. Sigue leyendo

Pedro y el capitán

Un interrogatorio fatídico que nos remite al contexto de las dictaduras en el Cono sur

pedro-y-el-capitanComentaba Mario Benedetti cuando escribió esta obra que se preguntaba cómo alguien normal podía convertirse en un torturador. Aquí contamos con el susodicho torturador y con el torturado, con el militar y el militante comunista; aunque no se contextualice de forma expresa, nadie puede escapar al imaginario de las dictaduras argentina y uruguaya. Ambos actores se han esforzado en emular un acento que nos aproxime a esas latitudes. Pero volviendo a lo que apuntaba el poeta, no creo, primero, que ese tipo de individuos capaces de fustigar a un compatriota de tal manera sean, a priori, tipos normales, sino más bien seres predispuestos a ahondar en sus más viles instintos y con una amplia capacidad para aplacar su empatía. Mucho más interesante me parece indagar sobre la actitud de Pedro.

Al principio lo encontramos cubierto por una capucha de arpillera, murmurando en su inquietud. En un hecho casi insólito, aparece el capitán, José Emilio Vera con su bigote afilado y repeinado como aquellos que aspiran a la higiene moral, y se salta la fila de espectadores que aún aguardan a tomar asiento, pega un par de gritos secos, cesa la música, se apaga la luz y comienza su soliloquio remallado con el cinismo que atesoran los pobres empoderados. En ese primer acto, el intérprete (con ciertas similitudes a su papel en Addio del passato) establece un tono que le favorece y con el que consigue desplegar su chulería, su verborrea porteña, su argumentario falaz ante la sombra de la tortura que le espera a su víctima. Sigue leyendo

Satisfaction

Una comedia de aire juvenil sobre un joven científico que viene del futuro a salvar a su madre

Satisfaction - FotoAunque no son pocas las películas que han tratado ampliamente el tema de los viajes en el tiempo, no es en absoluto habitual encontrarlo en el teatro. En Satisfaction nos topamos con Rubén, un joven científico que ha venido desde el futuro para salvar a su madre de un accidente de avión. Transformada en una comedia de enredo, con cierto toque a film ochentero y ritmo televisivo, aporta como juego visual el hecho de que participen unas gemelas que nos llevan a un final que podría ser más sorpresivo si no fuera tan abrupto. Podría considerarse, incluso, una obra de entretenimiento para adolescentes, aunque no sé si a sus padres les gustaría que cada uno de los cuatro actores esputara cada cinco minutos la expresión «¡hostia-puta!» o «¡cojones!», sin venir mucho a cuento. Todavía me pregunto por qué se utiliza ese lenguaje como si fueran muletillas de unos barriobajeros cuando el contexto no lo pide. A veces se busca así la risa fácil. Mal camino. Uno tenía la esperanza de que aprovechando que la cuestión esta de los viajes intertemporales estaba inédita en las tablas, que se hubiera aprovechado para ofrecernos algún giro distinto, alguna perspectiva peculiar; pero lo que descubrimos es, otra vez, la colección de tópicos propios de estas historias. Sigue leyendo