La lámpara maravillosa

María Heredia hace suyo el texto esotérico de Valle-Inclán para configurar un espectáculo de corte surrealista

La lámpara maravillosa - Foto de Ilde Sandrin
La lámpara maravillosa – Foto de Ilde Sandrin

La temporada anterior Pedro Casablanc se invistió de Ramón Gómez de la Serna para recrearnos la biografía estupefacta y fantasiosa de Don Ramón María del Valle-Inclán. En esa ocasión, a través de un ritmo desenfrenado y cabaretero el espectáculo parecía subsumirse al estrafalario personaje. Ahora, en el Salón de los Balcones, en paralelo al Luces de bohemia de la Sala principal, parece que la directora y versionista de este asunto, María Heredia, se ha dejado llevar por otros espíritus, por la magia circense del ramonismo, por el ilusionismo, por el surrealismo de Magritte y las obsesiones temporales de Dalí, por el baile sincopado y sicodélico de Bob Fosse; y por toda una serie de vericuetos que llaman la atención; pero que se alejan de la espiritualidad a la que hace referencia en su libro nuestro célebre dramaturgo. Sigue leyendo →

Bernice

Paula Paz recupera para el Teatro Español a la dramaturga estadounidense Susan Glaspell con una obra primeriza

Bernice - Foto de Javier NavalDesde luego, tal y como les han ido a otros dramaturgos estadounidenses de entreguerras, lo justo hubiera sido que Susan Glaspell hubiera tenido un reconocimiento mayor, pues en ella reconocemos los influjos de Ibsen o de Maeterlinck acomodados a su realidad de su país. Seguramente, O`Neill, que fue, en cierta medida, auspiciado por ella, la haya opacado. Aunque el hecho de que fuera una mujer vinculada al movimiento feminista haya influido lo suyo. Ella estuvo embarcada en el Club Heterodoxy del Greenwich Village, en Nueva York, grupo que, además de concentrarse en las razonables preocupaciones de las féminas en la segunda década del siglo XX, daba cobijo a muchas lesbianas. Esta cuestión, por un momento, me hizo pensar que en esta obra que nos compete existe una pulsión erótica. No obstante, como veremos, entre la protagonista y Margaret, su amiga del alma, no se habría llegado a tal extremo (sería, en cualquier caso, más que coherente). Sigue leyendo →

Luces de bohemia

Eduardo Vasco le ha restado melancolía a su adaptación de este clásico para trazar un espectáculo disfrutable

Luces de bohemia - Foto de Javier NavalSomos afortunados de poder asistir a un espectáculo teatral con un elenco de veinticinco intérpretes. En la versión de Lluís Homar no se llegó tan lejos y, en la más reciente de Sanzol para el CDN, el cariz fue bastante austero. Pero, ante todo, tenemos delante de nosotros un montaje novedoso. Sigue leyendo →

Othelo (termina mal)

Un elenco afinado por Gabriel Chamé convierte la tragedia shakesperiana en una comedia repleta de ritmo

Othelo - termina mal - Foto de Carlos Furman
Foto de Carlos Furman

Es de agradecer que una tragedia como esta se pueda lanzar a las tablas con tanto humor. Si uno se fija en lo ocurrido en los últimos tiempos, esta obra de Shakespeare ha comenzado a observarse con verdadera reticencia e, incluso, con miedo (aunque sea con ironía). Así se remarcaba en Shakespeare en 97 minutos, pues se negaban a representarla al no contar con un actor racializado entre sus componentes. En otra dimensión se puso Marta Pazos cuando se acogió a los dictámenes políticos de nuestra contemporaneidad al darle el protagonismo a Desdémona. En cualquier caso, seguimos contando con montajes que se ajustan con mayor precisión al clásico, como así dejó constancia Eduardo Vasco, quien ahora dirige el propio Teatro Español donde se representa esta función. Sigue leyendo →

Lucha y metamorfosis de una mujer

Fernando Bernués dirige esta obra de Édouard Louis, donde se reitera su historia vital en el Teatro Español

Lucha y metamorfosis de una mujer - Foto¿No es esto exprimir a un valor seguro que incide en lo mismo? En los últimos tiempos, la editorial Salamandra ha conseguido que las «novelas» (o crónicas noveladas) de Édouard Louis también sean un éxito aquí en España, como lo han sido en Francia. El propio escritor ha estado en varias veces en nuestro país, ya sea para avalar la adaptación que realizó La Joven sobre Para acabar con Eddy Bellegueule, como para protagonizar directamente su Quién mató a mi padre, bajo la tutela de Thomas Ostermeier (este ya había llevado a las tablas Historia de la violencia, que es una narración con otra enjundia). Sigue leyendo →

El fin

Paco Gámez nos ofrece en el Teatro Español una dramedia sobre deseos insatisfechos con un planeta a punto de implosionar

El fin - Foto de Vanessa Rabade
Foto de Vanessa Rabade

El producto audiovisual más cercano que tenemos sobre el consabido apocalipsis en nuestro planeta ha sido No mires arriba, en Netflix, con mogollón de estrellas. Un éxito tremendo que ya va cayendo en el olvido. Una tontuna, aunque, al menos, tenía su parte de sátira sobre nuestro mundo de magnates sobrevenidos dirimiendo los destinos de la humanidad.

Paco Gámez se acoge a este género tan explotado en el cine para redundar en los tópicos aparejados: el carpe diem, el tempus fugit y toda esa retahíla que reconocemos desde los albores del milenarismo y, después, con las pestes y otras pandemias. Quizás, si esos motivos tan trascendentes se hubieran exprimido con consistencia, la humorada hubiera sido más significante. Sigue leyendo →

Camino largo de vuelta a casa

El estilo satírico de Íñigo Guardamino se ve atemperado en esta obra familiar con tres generaciones protagonistas

Camino largo de vuelta a casa - Foto de Vanessa Rabade
Foto de Vanessa Rabade

El recorrido dramatúrgico de Íñigo Guardamino es amplio. Su proceloso deambular por los recovecos off (El año que mi corazón se rompió) lo ha ido derivando con pausa hacia las instituciones públicas (Metálica, en el CDN). Su anterior obra, Amarte es un trabajo sucio, se centró en la vida precaria de unos jóvenes y ahora da un giro radical. Sin embargo, perviven sus señas de identidad, esa mezcla de sátira descarnada y drama costumbrista, que suele tener una carga política sobre hechos acuciantes muy pronunciada. Quizás lo más complejo a la hora de aproximarse a las piezas de este dramaturgo sea aceptar los altibajos que se suelen producir cuando algunas escenas bullen en lo humorístico y otras sondean territorios tenebrosos sin tanto apunte gracioso. Sigue leyendo →

La lucha por la vida

La adaptación de José Ramón Fernández sobre la trilogía de Pío Baroja se envuelve en un tono excesivamente caricaturesco

La lucha por la vida - FotoQue la empresa, a priori, era arriesgada eso es más que evidente y, por eso mismo, la producción parece que debiera haber sido más acorde con el magno planteamiento. Porque la factura se torna macilenta, pobre y repetitiva. Una especie de quiero y no puedo permea el ritmo. Conviene comparar este montaje con El laberinto mágico, la adaptación del ciclo novelístico de Max Aub que José Ramón Fernández hiló para que Ernesto Caballero lo dirigiera en el CDN. Evidentemente, son historias muy distintas; pero la ambición inicial posee elementos similares en cuanto a su magnitud y a su longitud. Pienso que el versionador, en este caso, no ha estado tan fino a la hora de reducir o, incluso, anular la presencia del propio Baroja (trasmutado en ocasiones en el Unamuno más nivolesco, con esos guiños metaliterarios infunde) que encarna Ramón Barea. Sus descripciones, sus acotaciones valen para que tomemos aire; aunque también para que el dinamismo se resienta. Sigue leyendo →

Run Baby Run

Fátima Delgado presenta un texto tremendamente endeble sobre la intersexualidad femenina en el deporte

Run Baby Run - Vanessa Rabade
Foto de Vanessa Rabade

Romper la dialéctica, la controversia y destinarnos hacia la «verdad» incuestionable es la forma más clara de soberbia en el teatro. Por no hablar de la pobreza intelectual que supone no incluir una diversidad de perspectivas sobre temas que, a priori, son complejos. Esto ocurre mucho en las dramaturgias contemporáneas donde la ideología se impone de manera panfletaria. Run Baby Run ─¿título en inglés para una obra que se alimenta del folclore gallego?─ es un ejemplo de este vicio. Aquí partimos nuevamente del egocentrismo (embebido de narcisismo) que afirma que si no se respeta eso que tan apabullantemente se llama «identidad» la discriminación será flagrante, insoportable y, por lo tanto, habrá que buscar unos culpables. Hoy, identidad es cualquier cosa y todo el valor que uno le quiera dar (supremo, según algunos). Todo muy delulu. Ya sea por causas de sexo, género, cultura, religión, arte, sentimiento,… Sigue leyendo →