El libro de Sicilia

Pablo Fidalgo plantea un lírico teatro-documento para llevarnos a la destrucción y renacimiento de Gibellina

El libro de Sicilia - Foto de Luz SoriaLa sencillez se desenvuelve con una poética de la mirada interior, de la asunción de un tiempo y de una herida telúrica. Pablo Fidalgo acierta al concitarnos a una experiencia visualmente simple; pero con amplias reverberaciones de un símbolo que aúlla dolorosamente. Que sostengamos en nuestra retina el fulgor de la vitriólica lava que desgarra La Palma, contribuye a deambular imaginariamente por Sicilia como si camináramos por un Tártaro rugiente. Solo desde la aspereza desértica y de la insolencia del siroco adentrándose por cualquier rendija hasta colarse en la ruta de tu raciocinio, sirve para abrazar el viaje del dramaturgo. Escribir un libro, trazarlo con notas, con semblanzas, con pecios, con la retahíla de lo inapreciable, como un «libro de horas» o lo que se tercie. Se pretenden, quizás, fusionar demasiadas ideas que se esparcen líricamente en las distintas alocuciones —narraciones, a veces evocadoras, otras, sentenciosas—. Sigue leyendo

Voltaire

Tres piezas extraídas de la obra Teatro para minutos de Juan Mayorga suben a escena para vertebrarse en torno a la tolerancia

Voltaire - FotoLa última vez que Voltaire «subió» a los escenarios fue de la mano de Flotats en aquella disputa con Rousseau. Y entonces ya recordamos que los filósofos, los ilustrados, como pertenecientes, en la mayoría de los casos, a las clases mejor avenidas, tenían sus oscuridades morales. En la apuesta de Juan Mayorga está la sombra del pensador y, en ocasiones, también está esa falacia denominada argumento ad hominem; aunque la cuestión aquí radica más en el ejercicio escolar de los contrafácticos, de las hipótesis, de los ejemplos y de otras exposiciones intelectuales para que el espectador trabaje —tampoco tanto como se debiera— su cerebro. Sigue leyendo

Conferencia sobre la lluvia

Enrique Simón se mete en la piel de un bibliotecario para realizar una interpretación cautivadora sobre el texto de Juan Villoro

Conferencia sobre la lluvia - FotoLa preterición se convierte en la perfecta captatio benevolentiae: «perdí la conferencia». Pero cómo no considerar una conferencia a lo que viene a continuación, a esa disertación tan particular, entre la hogareña charla con uno mismo de un bibliotecario que nos acoge en su despacho con su pijama y batín. Un ordenador de libros desordenado, un tipo contradictorio. Un titubeador que chasquea su lengua trabucada en ocasiones, como esa cabeza ahíta de citas, de lecturas, de personajes y de autores predilectos. Y, aun así, es el amor (¿no es ese el principal tema de la literatura junto a la muerte? ¿No son el amor y la muerte las dos caras de la misma moneda vital?) lo que vertebra la existencia de este individuo quizás neurótico, quizás misántropo, quizás ido, quizás manipulador de su propia vivencia de letraherido. Sigue leyendo

Makers

Juan Loriente y Oscar Gómez Mata performatean La Abadía con un espectáculo que pretende descubrir lo que está oculto en la Realidad

Makers
Cie Alakran

Yo entiendo que si suelto aquí a Faemino y Cansado; pues me va a caer encima el aparataje-performativo-european-chachi para aleccionarme sobre el «dispositivo», la «autopoiesis», la «liminaridad» y, en definitiva, los «acontecimientos»; pero si tenemos que aunar metafísica y humor, pues me quedo con la pareja de cómicos. Me resulta extraño que a los responsables de este asunto no les viniera al caso, la situación que vivió Fernández Mallo, cuando vio que su obra borgiana sobre colección de Borges El hacedor, fue retirado de las librerías, porque a Madama Kodama le pareció que de Borges solo puede Borges hacer de Borges. Así que, El hacedor (de Borges), Remake, publicado en 2011, despareció de los anaqueles. Suerte que un ejemplar me fue regalado por mi amigo Enrique, al que aprovecho para dedicar esta crítica (es que Makers, sabrán ustedes, va de dedicatorias). Por lo que tengo entre manos un libro prohibido, que para los tiempos que corren es hasta emocionante (y creo que lucrativo). Sigue leyendo

Mio Cid

José Luis Gómez declama con mesura el célebre cantar en un montaje repleto de sencillez en el Teatro de La Abadía

Mio Cid - FotoEl Cid está de moda en los últimos tiempos, quizás para despojarlo de hálitos franquistas. O quizás no. Porque entre «imperiofilias» e «imperiofobias», la disputa de nuestro ser nacional sigue vigente. El caso es que, entre el Sidi, de Pérez Reverte, y la serie de Amazon, este espectáculo de José Luis Gómez parece que redunda en esa vuelta recurrente al gran mito castellano. Lo que a bote pronto me chirría es que se subtitule «juglaría para el siglo XXI»; puesto que yo creo que este montaje tiene muy poco de lo que implicaba aquel mester. Sigue leyendo

N.E.V.E.R.M.O.R.E.

Propuesta de teatro-documento a cargo de la compañía gallega Chévere para recordar la catástrofe del Prestige

NEVERMORE - Luz Soria
Foto de Luz Soria

Los Chévere nunca han escondido sus filias políticas, es más, en algunos espectáculos como aquel Euzone, se les fue la mano. Pero desde aquellas, han logrado afinar inteligentemente sus sesgos hasta situarse en un punto de gran respeto hacia el espectador, sin obviar su pensamiento sobre diversas cuestiones. Así consiguen sortear el panfleto y el populismo tan acendrado en otros creadores. Esta «represión» en pos del arte y de la aceptación de distintas perspectivas sobre la realidad, los llevó a su máxima excelencia con Curva España. Sigue leyendo

El viaje a ninguna parte

Los avatares de los cómicos en la posguerra configuran este drama acibarado que versiona la novela homónima de Fernán Gómez

VIAJE A NINGUNA PARTE
Foto de E. Moreno Esquibel

Está claro que una de las mejores maneras de homenajear a Fernando Fernán Gómez en el centenario de su nacimiento es llevar a las tablas una de sus más insignes creaciones; y más en un teatro que aún lleva su nombre. La versión dramática que realizó Ignacio del Moral en su día sobre la novela homónima, que también tuvo una adaptación cinematográfica exitosísima (como todos sabemos), ya se montó en el Teatro Valle-Inclán con la dirección de Carol López. Aquella contó, desde luego, con más medios materiales que esta que ahora comanda Ramón Barea. A bote pronto hay que sentenciar que la extensión —unas dos horas— no está justificada. Algunos vaivenes resultan repetitivos y parece que demoran en exceso las distintas resoluciones definitivas de los personajes. Sigue leyendo

Antonio y Cleopatra

Ana Belén y Lluis Homar despliegan encanto y humor para abrir la temporada en el Teatro de la Comedia

Antonio y Cleopatra - Foto de Sergio ParraQue conozcamos de sobra el desenlace, no quita para que la batalla dialéctica nos dé un impresionante morbo. El resto de personajes pueden quedar en la sombra y en silencio. Los avatares bélicos propician el movimiento de las piezas en la partida erótica, y el erotismo es una máscara aviesa por sujetar un poder muy quebradizo. ¿Quién hace más teatro? ¿Cleopatra o Marco Antonio? Nuestra mirada romántica nos hace crédulos ante tales arrumacos en los primeros instantes; pero ahí se dirime mucho más. En concreto, la supervivencia política. La reina de Egipto había hecho lo propio con Julio César y ahora no tendría inconveniente en volver a «venderse» a otro romano. Sigue leyendo

Billy’s Violence

La Needcompany presenta en el Matadero su antología de violencia shakesperiana en un montaje de claro cariz nihilista

Billys Violence - FotoDesde que me enganché a las películas coreanas de Kim Jee-woon, Park Chan-wook y Bong Joon-ho, y a los vídeos de Britney Spears, me siento anestesiado ante la contemplación de la violencia. Ocurre lo mismo cuando terminas de ver The Act of Killing (pero en la versión del director. No hay que andarse con zarandajas), que un indonesio arriba o abajo te aporta poco. En el arte conceptual el truco consiste en basarlo todo en la cartela, el resto es poner a funcionar la imaginación del espectador; cuanto más culto, más implicaturas y, quizás, más fascinación al observar lo que en la propia obra no se da; eso, si cae en la trampa. Parece conveniente atender al prólogo, por aquello de sacar algo en claro. Maarten Seghers se transmuta en bufón y en director de orquesta, para pulular y componer las músicas y los ruidos, los sonidos que nos induzcan a sostener en la mayoría de los casos la agresividad. Avanza que en la época del bueno de Billy (para los amigos), Londres, como Sevilla, era un lugar repleto de rufianes, de pícaros, de ladrones y de asesinos que sabían emplearse a fondo en cualquier callejón macilento. Sigue leyendo