Perfectos desconocidos

Daniel Guzmán dirige con esmero la versión teatral de este éxito cinematográfico en el que los móviles son el artefacto del demonio

Foto de Sergio Parra

Era del todo esperable que llegara la versión teatral de este éxito cinematográfico ―primero en Italia con Perfetti sconosciuti, dirigida por su creador, Paolo Genovese y, en España, con la mirada de Álex de la Iglesia; puesto que, principalmente, el espacio ―casi único― permite concentrar muy bien la acción y, sobre todo, regodearse en la situación: un puro desbaratamiento, una explosión de revelaciones. Este tipo de productos culturales se posicionan claramente del lado del espectador, es decir, se congratulan con él; ya que este siente alguna identificación. Además de que el discurso es sencillo, entretenido y divertido; básicamente los principios del teatro comercial. Ahora, en este caso, dado que se emplea un instrumento ―el teléfono móvil― que casi la totalidad de la población adulta utiliza; realmente podemos sacar una lectura contemporánea más aviesa y pertinente de lo que ocurre en escena. En definitiva, Perfectos desconocidos favorece dos lecturas que pueden convivir esencialmente en la perspectiva de cada persona que asista al Teatro Reina Victoria, si pone un poco de empeño más allá de la risotada. Porque es claro que debemos plantearnos cómo hemos llegado a esta situación, a este narcisismo, a esta búsqueda agónica por la emoción fuerte, por evidenciar nuestro supuesto poderío en las redes sociales, por esconder nuestros secretos en un aparato que nos expone demasiado. Sigue leyendo

Anuncios

Medida por medida

Una propuesta shakesperiana sobre la hipocresía y la lujuria que pretende combinar lo dramático con lo cómico

Foto de Miguel Sarti

Salir bien parado de esta tragicomedia, de este drama azuzado por un soez polvo bufonesco, es imposible; puesto que la ambigüedad en el planteamiento y en el tono nos deja estupefactos. Las cuestiones son tan serias que tomarla por comedia únicamente porque termina con varias bodas; sería demasiado torticero. Además de que se resuelve con una intemperancia que solamente a Shakespeare es a quien habría que pedirle cuentas. Sigue leyendo

Consentimiento

Un drama de parejas donde la validez de la justicia se pone a prueba en una indagación de las insidias humanas

Foto de marcosGpunto

El envoltorio de comedia ajustada a los cánones más que manidos de la lucha entre sexos que Nina Raine ha utilizado para indagar en el alma humana, está cargado de trampas y es conveniente no caer absolutamente en ellas. Señalemos que la estructura fundamental está compuesta por dos matrimonios con hijos y otros dos individuos dispuestos a entenderse amorosamente. El primer truco de la dramaturga es cargar las tintas sobre los varones. Ellos son personajes redondos, complejos en la simpleza de esos machos estereotipados que ya no deberían engañar a ninguna fémina. Tipos con poder, pertenecientes al mundo judicial (abogados, fiscales), encantados con su cómoda vida familiar convencional, adornada por las inexcusables aventuras. Seres que en el fracaso sacan la furia y el lloriqueo de unos púberes malcriados. Ellas, sin embargo, no sobredimensionan su esbozo. Así, María Morales (Raquel) es un «poco» abogada, apenas aporta su visión del asunto cuando tiene oportunidad; pero su papel no tiene demasiado recorrido. Su interpretación mantiene la solidez habitual. Sigue leyendo

César y Cleopatra

Encuentro de los célebres personajes en una propuesta demasiado fría para representar su pasión

César y CleopatraConocemos la trayectoria como directora teatral de Magüi Mira en los últimos años. Sus montajes cumplían, desde luego, con el interés y la profesionalidad que se le exige a una persona experta en esta lides, ya fuera en Kathie y el hipopótamo, En el estanque dorado o El discurso del rey. Más allá de ciertas cuestiones de mayor calado, no se puede afirmar que fueran inadecuadas dentro de la esfera dramática. Pero con lo que nos topamos en César y Cleopatra es un desatino. Sospechamos que la propia Mira es consciente de ello. A priori, el tema parece atractivo. Gracias a la fantasía del autor Emilio Hernández, los espíritus encarnados de Cayo Julio César y la reina de Egipto se encuentran en el presente para recordar su amor apasionado y para clarificar las tropelías que han cometido los historiadores con ellos. Estos espectros que surgen de la bruma son Ángela Molina y Emilio Gutiérrez Caba. Sigue leyendo

Numancia

Pérez de la Fuente amplifica la historia de los numantinos con un espectáculo que mira a nuestro mundo actual

Numancia - FotoEn general, los estudiosos del teatro cervantino «salvan» los Entremeses y esta obra que aquí tenemos, titulada Numancia o Cerco de Numancia o La destrucción de Numancia, que pudo tener en su momento tres actos (algo novedoso para la época), pero que el texto que manejamos lleva cuatro jornadas. El argumento consabido daría como mucho para un episodio; es grandiosa y significativa la anécdota de los numantinos, pero cuesta imaginársela como relato autónomo y consistente. Precisamente por este hecho, la versión que nos presenta Juan Carlos Pérez de la Fuente podría recortarse leventemente con tal de no extender un acontecimiento ejemplar, que por falta de personajes individuales con los que identificarse debe sobredimensionarse estéticamente mediante manifestaciones alegóricas. Sigue leyendo

Muñeca de porcelana

La última obra del prestigioso dramaturgo David Mamet, interpretada exitosamente por José Sacristán

muecaporcelana_fotosergioparra_002La historia del ricachón, del mafioso, del macho alfa bañado en pasta gansa, del millonario caprichoso en perpetua competición con sus congéneres por la fanfarronada mayor, la hemos escuchado y visto en multitud de ocasiones. Es un tópico y uno espera que la peculiaridad le reporte algún interés; pero aquí, en Muñeca de porcelana, David Mamet, que se sabe su oficio como el ebanista que cincela un chifonier con los ojos cerrados, ha empleado sus recursos afilados de guionista y dramaturgo para construir una pieza destinada únicamente al lucimiento de aquel que se ponga en la carne de Mike Ross, ya sea Al Pacino o José Sacristán. Por debajo vislumbramos un guion medido en espacio y tiempo. Una estructura de vaivén que modula nuestras emociones para desembocar en un final que, sea el que sea, a nadie le va a extrañar, puesto que Mamet se rige por los principios de la verosimilitud, aunque nos engañe con sus trucos de cadencia.   Sigue leyendo

Arte Nuevo (un homenaje)

José Luis Garci se estrena como director teatral mostrando una pieza de Alfonso Sastre y otra de Medardo Fraile

Foto de Sergio Parra
Foto de Sergio Parra

Continuando con la honrosa labor de recuperación de autores y obras un tanto olvidados que viene realizando el Teatro Español en esta última etapa (esperemos que así continúe pase lo que pase en el futuro), José Luis Garci se presenta como director dramático con dos textos breves de dos autores que formaron parte de aquel grupo creado en 1945 llamado Arte Nuevo. En aquellos cuarenta de posguerra, el único autor de calidad y que, además, era capaz de concitar al público mayoritario era Jardiel Poncela. Ante situación tan precaria se reúnen, con ánimo renovador, varios dramaturgos: Alfonso Paso, José María de Quinto, Enrique Cerro, Alfonso Sastre y Medardo Fraile, entre otros. De estos dos últimos, podemos admirar Cargamento de sueños y El hermano, respectivamente. Son las dos piezas que más éxito y repercusión han tenido de todas las que escribieron los integrantes del grupo. Cierto es que el contexto ha cambiado y mucho, al menos en cuanto a la estética; y lo que hace setenta años podía parecer rupturista hoy ha perdido esa energía; lo que no quita para que siga manteniendo un interés tanto artístico como histórico y documental del teatro que se hizo en un momento tan difícil. También es cierto que el director nos lo muestra con ese envoltorio tan nostálgico de un mundo que ya no es y que le pega en demasía. Desde luego no existe intención modernizadora. Sigue leyendo

Sueños y visiones del rey Ricardo III

Carlos Martín y José Sanchis Sinisterra reinventan al personaje shakesperiano en un mundo de tinieblas y fantasmagorías

Ricardo IIILa función estuvo determinada por la imprevista muerte de una de las grandes personalidades teatrales de este país como fue Andrea D´Odorico, a quien el director del Español, Juan Carlos Pérez de la Fuente, le dedicó un emocionadísimo recuerdo al finalizar la función. En otro orden de cosas, también estuvo la función determinada por las novedades sobre el caso Ricardo III que nos van llegando de Gran Bretaña; una vez que se ha confirmado que los restos encontrados en un aparcamiento de Leicester pertenecen al rey. Por lo visto sufría una escoliosis (más que joroba), debió de ser rubio y con ojos azules, además de un gran bebedor de vino y un engullidor de presas exóticas. Lo que nos encontramos encima del escenario es un hombre que supera los setenta años, al que le cuesta caminar y que pronuncia como si hubiera perdido varias piezas dentales. ¿Quién es ese Ricardo III? Un espectro, un avatar de la codicia y el odio concentrado durante una infausta juventud. Sigue leyendo

El discurso del rey

El Teatro Español acoge la versión dramática de la exitosa película acerca del monarca tartamudo

seven15cdm05280186Glúteos y espalda torneada del futuro e inesperado monarca son vestidos por un mayordomo antes de que su tartamudez lo exponga al ridículo en un discurso que él no debería haber pronunciado. La película El discurso del rey fue tan popular en su momento y tan sobrevalorada (cinematográficamente no aguanta un análisis mínimamente crítico) que no podemos quitárnosla de la cabeza. El argumento juega con dos líneas que obligatoriamente deberían tender a la confluencia. Ni la conseguía el film, ni la logra su versión teatral. Por un lado, Europa va de cabeza hacia la segunda guerra mundial, es un hecho de tal calibre que es imposible esbozarlo únicamente como contexto narrativo, de hecho, esta línea debería ser la fundamental. Por otra parte, el rey Jorge VI posee graves problemas en el habla que, para más inri, proceden de conflictos en la infancia, ya se sabe, el segundo que no recibe el cariño adecuado y se nos pierde (doble trance). Como digo, ambas líneas deben aunarse para que el famoso discurso cobre la relevancia que en verdad debería tener y, mucho más, si nosotros conocemos el sanguinario desenlace del conflicto bélico que se aproxima. Aquí parece que las peripecias pedagógicas del peculiar terapeuta de su majestad y las victorias vocales de este permiten crear una historia trascendental. Lo trascendente tiene que ver con la paradoja que se establece entre la baja autoestima de un heredero, manifestada en su tartamudez, y las descomposiciones dinásticas en el seno de su familia, sumadas a las disoluciones políticas con el ascenso de Hitler. Sigue leyendo