Pablo Remón insiste en su estilo narrativo para contar una historia punk del postfranquismo en el Matadero

Las obras de Pablo Remón se han ido bifurcando por diferentes vericuetos, a pesar de que todas se pueden identificar por una prosa abigarrada, irónica y perspicaz que vuela dramatúrgicamente. Gran parte del elenco de Vania x Vania se ocupa de la nueva propuesta de este creador y, de varios de sus proyectos anteriores, reverberan algunos ritmos, pues el autor macera su estilo definido. La línea de referencia hasta llegar a Verborrea va desde 40 años de paz ─una de sus piezas fundacionales─, que ya recogía la impronta franquista en una familia del llamado periodo democrático, hasta Los mariachis, no porque el argumento venga al caso, sino por el tono descabalado. Sigue leyendo

¿Qué habrán observado los adaptadores de este texto tan insustancial de Javier Daulte? Porque no solo ha subido a las tablas en Argentina y en España, sino que, además, ha contado con una versión cinematográfica igualmente olvidable. Si lo más gracioso de todo el montaje es que una de las protagonistas se come una «mierda» de perro, entonces, todo está dicho. ¿De qué va Las irresponsables? No lo sé. No atisbo el nudo. ¿De una tía inmadura de veintinueve años que lo deja con el novio y está muy triste? ¿Sobre una noche de chicas que aprovechan para gritarse mucho ya que tienen a un chucho muerto en la cocina? (Esto es una comedia, imagínense el desenlace). ¿De contarse secretitos de presuntas inmoralidades que no le importan a nadie? 

El mensaje sigue absolutamente vigente y resuena incluso más que nunca. Lo que ocurre es que la circunstancia que se critica únicamente permea a través de las clarividentes frases como: «robar un banco es delito, pero más delito es fundarlo». Visión robinhoodiana o anarquistoide que se queda embarrada en un argumento que, mutatis mutandis, entronca con 

Cuando en febrero de 2020 Rodrigo García nos obligó a pasear por la desbutacada nave del Matadero para que inclináramos la cerviz y nos pusiéramos a leer los rollos con su rollo de siempre sobre el suelo, algunos ya consideramos que no le daríamos más oportunidades a este enfant terrible en horas bajas. Aquello se tituló