El grupo Chévere presenta un espectáculo de teatro-documento para homenajear a Castelao entreverado de rencillas políticas

No hacía falta que Miguel de Lira le dedicara la función al recién fallecido Xosé Manuel Beiras para comprender la visión no solo galleguista, sino nacionalista del grupo Chévere. Este proyecto más que otros, donde se les ha visto demasiado su sesgo político, en un sentido poco crítico, va de esa memoria que se dice histórica, valga la redundancia. Me pregunto si Castelao queda suficientemente honrado en esta propuesta.
Cualquier espectador mínimamente inteligente entiende que si un mandatario de la altura de Feijoo ─y espérate no alcance todavía más impulso en los próximos meses─ en su alocución osa interpretar un cuadro de forma literal, ignorando el símbolo, él mismo se retrata. Solo escucharlo es suficiente. Recalcarlo con esa pantomima de «llevarlo» a un instituto estadounidense muy prestigioso para medir su retentiva me parece una farsa poco convincente. Este es uno de los aspectos que más me han desagradado siempre de esta compañía, cuando no han caído en esas caricaturas tan obvias, sus obras me han satisfecho más y las considero más sagaces (véanse N.E.V.E.R.M.O.R.E. y, sobre todo, Curva España). Es un modo humorístico de actuar que, por supuesto, no diré que se halla más en el ala de la extrema izquierda e, incluso, gallega (por ejemplo, Iribarne, de Carrodeguas); porque también se manifiesta en la parte conservadora (como en El retablo de las maravillas, de Els Joglars).
En cierta medida, continúan con la morosidad que practicaron en su anterior montaje: Helen Keller, ¿la mujer maravilla? En aquella introdujeron distintos procedimientos para que los sordos pudieran seguir sin dificultad el espectáculo. Venía al caso, como ocurre ahora con ICTUS, pues Castelao se quedó ciego al final de su vida y, por lo tanto, han favorecido la inclusión de otros sistemas de comunicación como la lengua de signos, la audiodescripción y hasta el empleo ─poco empleado─ de maquetas tiflológicas. Todo ello entorpece el avance de la representación; dado que lo enlentece. Precisamente, CDN cuenta con medios (y con interés) para que todos los asistentes, más allá de sus particularidades sensoriales, puedan recibir el mensaje. De cualquier manera, en un lateral, Borja Hernández describe lo que sucede, mientras van saliendo los intervinientes hacia el proscenio en un ir y venir que resulta desconcertante. A ello se suma la referida simultaneidad de sistemas de signos. Marcos Pereira y Gema Santos aportan sus gestos y algún mohín gracioso.
Por otra parte, creo que hay un contexto demasiado local que, para ser teatro-documento, se debería haber concretado más para el público de fuera de Santiago de Compostela. Desafortunadamente me parece que la Ciudad de la Cultura no es aún muy conocida y eso que es un espacio que, desde el punto de vista arquitectónico, merece mucho la pena visitar. Allí, en 2018 se presentó por primera vez el cuadro «A derradeira leición do mestre» («La última lección del maestro»), que Castelao pintó en 1945 en el exilio y que se encontraba colgado en el Centro Galicia de Buenos Aires, en él aparece asesinado Alexandre Bóveda, que fue el propulsor del Partido Galeguista. El discurso principal en aquel evento corrió a cargo de Alberto Núñez Feijóo, quien, negando la evidencia visual con aquel muerto tan significativo, afirmó que aquella pintura era «una defensa de la educación frente al fanatismo». Que un político se muestre cínico y demagogo a la hora de discurrir sobre idearios y recordatorios que no encajen con el suyo no extraña a nadie desde hace mucho tiempo, es lo normal. Que unos artistas se rebajen con una serie de escenas bastante ridículas e infantiles para satirizar lo palmario habla más de utilizar el teatro para tratar sobre rencillas personales que de plasmar una mirada singular.
Todo ello no quita para que el marco dramatúrgico tenga sentido y que la metáfora adoptada recoja algunas capas que poseen gran atractivo. De este modo, Patricia de Lorenzo, con algo de parsimonia y sencillez se convierte en una visitante de la exposición que tuvo la desgracia de sufrir un ictus. La subsiguiente pérdida de memoria se transforma en un irónico proceso anatómico. ¿Qué pasó realmente ese día? Para ello envía un test a los presentes para que le ayuden a recordar y, así, descubrir si esos mismos dirigentes también padecieron un infarto cerebral. Resulta chusco que el consejero de Educación, Román Rodríguez, tenga que hacer el paripé. Son situaciones que parecen gags de programa cómico de televisión, parodias que no nos permiten nuestras propias síntesis.
Luego sí es verdad que el espectáculo contiene momentos que funcionan mejor: como «desenterrar» el lienzo como si fuera un cuerpo abandonado en una cuneta o, después, la recreación de cómo el propio Castelao en Argentina, junto a su compañera, Virxinia Pereira, van firmando el célebre cuadro en una escena repleta de emotividad. Al menos esos instantes nos redimen de la vaguedad que observamos en la primera hora de la performance.
Xron, como dramaturgista, demuestra que maneja ideas estéticas de calado; pero, en ocasiones como esta, se ha dejado llevar por una animadversión que, siendo legítima, trastoca un proyecto que merecería otra deferencia.
ICTUS (Anatomía de «La última lección» de Castelao)
Una creación de Chévere
Dramaturgia, dirección y documentación: Xron
Reparto: Borja Fernández, Miguel de Lira, Patricia de Lorenzo, Marcos Pereira y Gema Santos
Escenografía: Chévere
Iluminación: Fidel Vázquez
Vestuario: Uxía Vaello
Espacio sonoro: Xacobe Martínez Antelo
Asesoramiento lingüístico: Rosa Moledo
Asesoramiento sobre lengua de signos: Ángela Ibáñez
Asesoramiento para personas ciegas: Paula Varela
Adaptación a la LSE: Carla Méndez
Ayudante de vestuario: Carmen Hortas
Diseño de cartel: Emilio Lorente
Fotografía: Sabela Eiriz
Tráiler: Miramemira
Adaptación del tráiler: Bárbara Sánchez Palomero
Realización de escenografía: Carlos Alonso (tratamiento) y Daexga (carpintería)
Producción ejecutiva: Chévere
Producción: Centro Dramático Nacional y Chévere
Con el apoyo de Agadic-Xunta de Galicia
En colaboración con Concello de Ames y Auditorio de Galicia
Teatro Valle-Inclán (Madrid)
Hasta el 8 de noviembre de 2026
Calificación: ⭐⭐
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