Noche de Reyes

Helena Pimenta y Álvaro Tato llevan al Matadero su visión taciturna de la comedia de Shakespeare

Noche de Reyes - José Alberto Puertas
Foto de José Alberto Puertas

En 2013, la compañía británica Propeller demostraba cómo se puede exprimir una comedia como Twelfth Night hasta el punto payasesco. Decía Harold Bloom que las versiones sobre esta obra descarrilaban si no tenían un ritmo rápido. Y este es uno de los grandes fallos de la mirada que han proyectado Álvaro Tato y Helena Pimenta. Y se da así porque se han tomado una serie de decisiones estéticas y éticas, que convierten esta propuesta en un espectáculo demasiado melancólico y limpio. Si la acción transcurre en Iliria, nosotros pensaremos que estamos en el canal de la Mancha, en Dover, por ejemplo, en los años de la Primera Guerra Mundial. El vestuario de José Tomé y Mónica Teijeiro así lo manifiesta con bombines y cascos militares; y su propia escenografía, un retablo naíf con oleaje al fondo, refuerza la idea.

Por otra parte, para que el argumento, incidido por las esperables anagnórisis de las novelas bizantinas, ya saben, hermanos que se separan agónicamente en un naufragio, posea fulgor, no queda más que los personajes encuentren gran sintonía. Aunque en el prólogo somos informados con sensatez del conflicto que está por venir, el texto se ha recortado en exceso en el tramo final, lo que provoca cambios de escena confusos y papeles que se transforman abruptamente. No obstante, se han sabido retirar con sabiduría algunos caracteres secundarios que permiten mayor claridad en el embrollo. Y la adaptación resulta asequible, pues, además, el espectador recibirá diferentes explicaciones con unos cuantos apartes.

William Shakespeare escribió su obra allá por 1602 a partir de un relato de Bandello, para configurar un divertimento con buenas dosis de inquina en algunas de las bromas que se suceden. Porque aquí varios personajes se dedican permanentemente a la humorada; aunque no se les haya exprimido hasta lograr la risa del público. Ni el beodo Sir Toby, que encarna José Tomé (mucho mejor como Orsino, pues sintoniza mejor con el clima somnoliento), ni Patxi Pérez, como Sir Andrew, el patético pretendiente, hacen una pareja descacharrante. Cuando se les une la criada, María, que toma Victoria Salvador, esta parece más aviesa y sorprendente. En este apartado cómico, me ha parecido que David Soto Giganto, como Feste, se expresa con mayor gracia y socarronería, cuando vacila al pobre Malvolio, el intendente, que ha sido encerrado en las catacumbas. A este lo interpreta Rafa Castejón, otro enamorado de la condesa, para demostrarnos que se maneja excelentemente en la bonhomía y el patetismo. Él es el auténtico enganche de esa atmósfera romántica con la que a la postre nos debemos quedar, y que tiene a Carmen del Valle como una Olivia elocuente y dispuesta a zanjar su luto. El problema es que los gemelos tendrían que dar mucho más juego con los equívocos para que el resto mostrara sus ambiciones y su doble fondo. Haizea Baiges tiene gran protagonismo como Viola, trasmutada en Cesáreo para entrar como sirviente de Orsino y emplearse como celestino; pero ofrece una interpretación demasiado infantil. Mientras que Sacha Tomé, cuando aparece finalmente como Sebastián, ayudado por Antonio, un honrado capitán que Castejón también borda, carece de la soltura necesaria como para que demos crédito a su entendimiento impetuoso con Olivia. Falta erotismo a raudales y la esperable alegría se agosta a cada escena. Tampoco ayuda, desde luego, que la música de fonógrafo chisporrotee con algún tango.

Si nos tomamos esta Noche de Reyes como un drama algo taciturno con final feliz, podremos encontrar cuadros consistentes y hasta hermosos en su concreción. Si esperamos que el pasatiempo contenga un contraste de mayor alcance; entonces, tendremos que considerar que Pimenta y Tato esta vez no han estado acertados.

Noche de Reyes

Autor: William Shakespeare

Versión: Álvaro Tato y Helena Pimenta

Dirección: Helena Pimenta

Reparto: Haizea Baiges, Carmen del Valle, José Tomé, Rafa Castejón, Patxi Pérez, Sacha Tomé, Victoria Salvador y David Soto Giganto

Diseño de espacio escénico y vestuario: José Tomé y Mónica Teijeiro

Diseño de iluminación: David Hortelano (AAI)

Coreografía: Nuria Castejón

Espacio sonoro: Ignacio García

Una coproducción del Teatro Español y UR teatro

Naves del Español en Matadero (Madrid)

Hasta el 6 de marzo de 2022

Calificación: ♦♦

Texto publicado originalmente en La Lectura de El Mundo

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