J’attendrai

El texto de José Ramón Fernández logra compactar la emoción y la memoria en un montaje sobre el largo horror de Mauthausen

Foto de Laura Ortega

En los últimos tiempos, parece que se va recuperando la memoria de aquella terrible experiencia que sufrieron muchos de nuestros compatriotas en el campo de concentración de Mauthausen (murieron allí cinco mil). Así lo estamos comprobando con otras de teatro como El triángulo azul o el proyecto que dirigió Pilar G. Almansa sobre el abuelo de la actriz Inma González; o con películas recientes como El fotógrafo de Mauthausen o documentales como Los últimos españoles de Mauthausen. A todas estas obras se suma el montaje que dirige con tanto tino y dinamismo Emilio del Valle sobre el texto de José Ramón Fernández. Un juego metaliterario y autoficcional repleto de recursividades, al ritmo de la chanson, en un ambiente de ilusión fantasmalmente romántica, y acerbo recuerdo lúgubre y desgarrador. Es un espectáculo que está muy bien llevado de la mano por el personaje que hace de Yo, del autor (tan poco fiable, como sugerente en su disposición literaria); porque nos traslada sus cuitas en el acompasamiento de los recuerdos. Jorge Muñoz, como trasunto del dramaturgo, se expresa con honda emoción, atormentándose por esa impotencia que siente al no ser capaz de trasladar el relato que quiere confesar. Nos arrastra en su work in progress, en su escritorio mental, donde aparecen libros de historia, biografías o cómics como el de Maus, o el disco donde está grabada la canción que da título a la función. Nos revela sus influencias, sus artificios para la ficción: «esta obra no está basada en una historia personal; sino en los libros que he leído desde que, hace veinte años, empecé a tomar apuntes para una historia que no soy capaz de escribir». Y, claro, el origen de todo: «Tu tío Miguel Barberán fui prisionero del campo de concentración nazi…». De gran interés resulta que el pensamiento de Yo, sea expresado en estilo indirecto por otros intérpretes del elenco, un coro que reverbera entre las incertidumbres. Si aceptamos que es narraturgia o teatro-documento, lo son; pero remozados con el equívoco propio de la imaginación, tal y como se emplea para alcanzar una verdad aún mayor que la auténtica. Pronto conocemos a Pepe, un anciano de unos 90 años, que recuerda con minuciosidad su angustiosa experiencia y que sufre las pertinaces pesadillas sobre aquellos lances, cuando escapó de la Guerra Civil con 20 años y acabó en el famoso campo de concentración austríaco. Es una suerte contar con un actor como Chema de Miguel, con esa presencia, con esa hondura expresiva y esa impetuosidad que expele para trasladarnos esas heridas indelebles, aquellas que arrastran los que han sobrevivido («Piensan algo harías para vivir tú aunque murieran otros») . Por lo tanto, nos movemos entre el jardín de un hotelito rural de nombre J´attendrai, regentado por Claire, una Cristina Gallego afable, y en cierta medida alegre, que apenas sospecha quién es ese anciano en silla de ruedas, que posee una valiosa información sobre su abuela, y que ha llegado con su nieta. Esta aporta una línea de complacencia cómica, pues Camila Almeda cumple con su papel de muchacha un tanto cabreada con el mundo. Y es que la función, que termina por ser lacrimógena, deambula entre la nostalgia romántica, con el baile de verbena, la inocencia de la juventud, y esa tristeza humilde que supone aceptar que el recuerdo de las nuevas generaciones de aquellos horrores es fundamental. Por supuesto, el espíritu de la amistad es uno de los componentes que hacen brotar la confianza en el ser humano. Por eso, el otro espacio al que somos trasladados es al propio campo de concentración, donde Pepe, el Gafas, da la «bienvenida» a Claude, el Pájaro, que viste el correspondiente drillich, con su triángulo rojo y f (francesa). Una inmediata relación de maestro-discípulo, de guía que va a proteger a este veinteañero, que debe cubrir sus filiaciones políticas a través de su trabajo en la herrería. Denís Gómez nos conmueve con el rostro de abatimiento que alcanza; pero también con ese espejismo fantasmagórico del tipo enamorado más allá de la muerte. Porque él mantiene la cordura pensando en su novia, la Patricia que nosotros vemos en la espectral Paula Ruiz, con su tímido carácter. Es importante, desde luego, que no se carguen las tintas en ninguna de las líneas que se ponen en funcionamiento; puesto que se correría el riesgo de la cursilería. No es el caso, se sostiene la profundidad y la tensión, amansadas por la música del acordeón que insufla Javier Gordo para sujetarnos de principio a fin. Es cierto que el inicio se excede un pelo con las canciones; pero enseguida se entra en harina. Y esta harina, precisamente por las obras que he referenciado al principio, no es demasiado original; aunque eso no suponga un gran déficit para la propuesta en su conjunto; porque es la estética que se logra y, principalmente, el procedimiento de vaivén ejecutado, lo que llama nuestra atención para ampliar las perspectivas de unos hechos que cada vez conocemos mejor. En cuanto a la escenografía, Arturo Martín Burgos ha dejado el espacio bastante desnudo, apenas una mesa, algunas sillas; más potente es la lista de fallecidos que se sobreimpresiona en la gran pantalla del fondo. La iluminación de José Manuel Guerra destaca en las caras, en las sombras de sus gestos y en las miradas perdidas cuando todos se juntan. No son pocos los nombres que José Ramón Fernández pasea en sus textos, que Yo, en los stasimos, pronuncia: Semprún, Aub, Primo Levi, Kantor… Los testimonios inequívocos de los que habitaron los campos de exterminio y las teorías teatrales como forma de acomodar un discurso escurridizo. Ahí, creo, está gran parte de la esencia de esta función, en una escritura agónica, impelida por un tiempo que nos aleja ya demasiado de los acontecimientos; cuando los últimos testigos se acercan al estertor. Se percibe ese prurito de prisa por completar una historia que se nos manifiesta como primordial. «J´attendrai» es una canción grabada por primera vez en 1938 por Rina Ketty. Aquí es un motivo, un aliento, una metáfora, es la espera que muchos de aquellos supervivientes han tenido que sufrir para que definitivamente se les escuche.

J´attendrai

Autor: José Ramón Fernández

Dirección: Emilio del Valle

Reparto: Chema de Miguel, Jorge Muñoz, Cristina Gallego, Camila Almeda, Denís Gómez, Paula Ruiz y Javier Gordo

Coreografía y movimiento escénico: Luz Arcas

Diseño de espacio escénico: Arturo Martín Burgos

Diseño de iluminación: José Manuel Guerra

Diseño de vestuario: Cecilia Molano

Música original: Montserrat Muñoz Ávila

Diseño de espacio sonoro: Andrés Gosálvez

Diseño espacio audiovisual: Jorge Muñoz

Ayudantía de dirección: Gonzala Martín Scherman

Producción ejecutiva: Salvador Sanz Frías

Ayudantía de producción: Gabriel Blanco

Una producción de Inconstantes Teatro, Factoría Teatro y Teatro Español

Naves del Español en Matadero (Madrid)

Hasta el 27 de diciembre 2020

Calificación: ♦♦♦♦

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