Nando López humaniza la figura del héroe para elaborar una tragedia compleja en un espectáculo protagonizado por José Vicente Moirón

Con el planteamiento de Declan Donnellan a la hora de trasladar Medea al espacio vacío hace unos meses en los Teatros del Canal, volvimos a replantearnos el mito de la hechicera. Todo el foco estaba en ella, sin embargo, Nando López ha tenido el acierto y la originalidad de profundizar en Jasón. Y lo ha ejecutado desde un punto de vista tanto sicológico como experiencial, como una forma de situarse frente al espejo y detallar cómo el destino determinó su desenlace agónico. De esta manera, alcanzamos la parte en la que aquellos pobres niños ya han sido asesinados por su madre. El descenso al Hades de nuestro héroe es el acontecimiento más persuasivo conceptualmente, precisamente porque su vulnerabilidad y su desesperación se imbrican para mostrarnos a un padre que ansía recuperar a sus vástagos recurriendo al procedimiento fallido que habían utilizado Orfeo ─interpretado con espontaneidad por José F. Ramos─ y Pólux, con un Alberto Lucero enérgico. Sigue leyendo
