El chileno Guillermo Calderón recupera su obra sobre la memoria de la dictadura en un montaje de gran concentración dialéctica

Viene muy a cuento recuperar esta propuesta estrenada allá por 2011 ahora que se cumplen 50 años del golpe de estado en Chile. Es uno de los más terribles acontecimientos ocurridos en América que mejor se mantiene en la memoria, al menos en España (a pesar de que compita en efeméride con el otro 11S). Mucho ha hecho el cine, sin ir más lejos, no hace mucho se ha estrenado 1976, de Manuela Martelli, que tiene a la dictadura de fondo; o Machuca (2004), recuerdo. Pero también el teatro, pues Shock 1 recreaba documentalmente ese atentado ─recientemente se ha podido ver allá en Santiago. Esto es importante─. Sigue leyendo

Cuando algunas propuestas dramáticas se arriman demasiado a esas instalaciones de arte conceptual que solemos encontrarnos en los museos contemporáneos, uno siente que, de alguna manera, no se quiere acometer la propia dialéctica teatral. Esto ocurre mucho en I´m Nowhere, la iniciativa polaca ─ con intervención española─, de Norbert Rakowski. El tema de la eutanasia es de sumo interés y de máxima actualidad. De hecho, es muy significativo que en nuestro país se haya logrado aprobar una ley que, hasta hace unos años, cuando estábamos enfrascados con el caso Ramón Sampedro, parecía relegado. Es fácil pensar que, a diferencia de los polacos, los españoles ─otrora garantes de las esencias del catolicismo─ que nos hemos ido secularizando, hayamos acometido el asunto ya con más «sensatez». 


La cantidad de gags que engarza esta gente resulta altamente apabullante y cómo se manejan en distintas direcciones, con detalles que a veces pueden pasar desapercibidos, funcionan tanto para adultos como para esos niños a partir de los cinco o los seis años; aunque habría que señalar que estos, llegado el desenlace, pueden percibir algo de cansancio en el sentido de que el ritmo no se eleva hasta esas cotas tan habituales en los espectáculos circenses, donde lo explosivo, directo y chocante llevan al desmadre y hasta la locura. No, este N´imPORTE quoi está bastante medido en una cadencia que se esfuerza por arañar el absurdo con algo de parsimonia. 
