Miércoles que parecen jueves

El mundo metaliterario del novelista Juan José Millás salta a escena a través de una conferencia dramática comandada por Clara Sanchis

Miércoles que parecen jueves - FotoConviene no escuchar este monólogo con el runrún de la Ley Trans de fondo, no vaya a ser que uno llegue incluso a considerar tránsfobo al autor, al especular con este gesto tan pirandelliano como cervantino de autodeterminarse, no ya en un hombre, siendo, en apariencia, Clara Sanchis una mujer, sino en un tipo concreto, es decir, toda una usurpación de la personalidad, sin recurrir al deep face, simplemente acogiéndose al pacto mágico de la ficción. Ya digo, cuidado con los efectos performativos del transformismo y de las patologías de nuestra entidad, no vaya a ser que desviemos el tema. Sigue leyendo

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Yerma

Karina Garantivá encarna al personaje lorquiano en una propuesta muy actual, dirigida por Ernesto Caballero

Yerma - FotoMerece la pena, primeramente, echar un vistazo a dos Yermas que se pudieron ver, entre otras tantas, en los teatros madrileños en los últimos tiempos. Una fue la de Marc Chornet, quien intervino el texto para dar cabida a la posibilidad de que la protagonista se fuera a vivir a otra población con Víctor. Otra fue la protagonizada por María León, dirigida por Lola Blasco, que acusaba un esteticismo ciertamente distanciador. Este último aspecto es el que se acorta en el montaje de Ernesto Caballero, para posibilitar el hecho de que este personaje tan agónico resulte creíble en alguno de los pueblos entristecidos y solitarios de España, donde aún los aires de las tradiciones se entremezclan con una modernidad que no termina de asentarse. Por eso resulta muy significativo el uso del tema «My Body is a Cage», de Peter Gabriel. No es solo la jaula del cuerpo que no procrea; sino la jaula rural con sus compromisos tan difíciles de zanjar, ya sea desde lo económico, o de lo familiar.

Karina Garantivá se pone al frente de esta nueva propuesta de su «Teatro Urgente» para ofrecernos una Yerma cargada de enfado, a veces, desesperada, y con unos ojos que van asentando un desprecio por su marido que nos transmiten con viveza el sacrificio. Esta amalgama de disposiciones son las que marcan el ritmo de una pieza casi desnuda, donde apenas se juega con unos pocos elementos que, en distintos momentos, sirven más como símbolos que como creadores de espacios. Así las palanganas ya no funcionan como lavatorios, sino como «purificadores» de toda esa costra pecaminosa que se les ha pegado al nacer a las tres mujeres que se reúnen para contarse sus penas. Escena en la que Ksenia Guinea destaca por su entrega.

Luego, Rafael Delgado, como Juan, posee la fuerza telúrica de quien está arraigado a la tierra y a las convenciones sociales. La interpretación fulge violencia y, aunque resulta inverosímil el desenlace en un hombre tan vigoroso, sabe combinar a lo largo de la función esa energía con una pena honda, de quien no se siente ni dueño de sí mismo. Otra víctima más de unas tradiciones que ya no favorecen a nadie. Por su parte, Felipe Ansola, quien encarna a ese amigo que se inmiscuye en los austeros hábitos del matrimonio, cumple con cierta sobriedad con su papel. Pienso que es un punto a favor que no se quiera significar. Igualmente, otro acierto es cómo los versos lorquianos fluyen de una manera que llegan a parecer naturales.

Sí que hay que reconocer que se manejan algunos exabruptos que principalmente se observan en la verbena carnavalesca, con música actual, donde Ana Sañiz, que estaba haciendo de María, la amiga que sí ha conseguido tener un hijo, y que demuestra que no es la panacea vital, se trasviste ahora de gogó diablesa para marcar el contraste en una confluencia de caracteres algo caótica.

Quizás, en el ansia de acercar con sensatez el texto de Lorca a nuestro tiempo, el personaje de la vieja pagana —aquí, rejuvenecido— que toma Raquel Vicente, pierde importancia y da la sensación de que sobra; puesto que el ambiente ya no favorece su discurso.

Muchas Yermas, pues, y esta de Caballero tiene su potencia y su validez, y se disfruta porque reverbera con su esencia; porque perviven algunos de esos empujes que mitologizan la maternidad y las estructuras sociales que esto conlleva.

Yerma

Una obra de Federico García Lorca

Dirección: Ernesto Caballero

Reparto: Karina Garantivá, Rafael Delgado, Felipe Ansola, Raquel Vicente, Ksenia Guinea y Ana Sañiz

Ayudantes de dirección y creadores asociados al proyecto: Pablo Quijano y Miguel Agramonte

Asesoría técnica y de iluminación: Paco Ariza

Diseño gráfico: Dusan Arsenic

Gerente de producción: Ana Caballero

Un espectáculo producido por Teatro Urgente en Residencia en el Teatro Quique San Francisco.

Teatro Quique San Francisco (Madrid)

Hasta el 23 de octubre de 2022

Calificación: ♦♦♦

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Cucaracha con paisaje de fondo

Javier Ballesteros escribe y dirige una obra repleta de ironía y de verso sobre el deseo de ser madre, dentro del ciclo Sala Joven del Teatro Quique San Francisco

Cucaracha con paisaje de fondo - FotoAunque la ambientación que se pretende nos deba aproximar a las termas romanas destinadas en exclusiva para mujeres o a los actuales spas que se reparten por Europa, la flauta que toca Isabel Arranz nos traslada imaginariamente al sonido del shakuhachi tan propio de algunas películas japonesas de la época dorada. También, por momentos, posee ese aire taciturno de Yasujiro Ozu. No obstante, la ironía vuelve a ser preponderante; porque los dramaturgos de nuestro tiempo parecen incapaces de acometer los temas directamente y precisan esa salvaguarda humorística para que el respetable se ablande, y no resople ante lo sentencioso. Aquí la comicidad es brillante y se enhebra en verso desde el principio hasta el final, lo que implica un humor negro eficaz. Por lo tanto, nos podemos divertir mientras se exponen los temas trascendentales como la autoexigencia de ser madre. Sigue leyendo

La mujer buena

El tema del resentimiento concentra el meollo de un espectáculo firmado por Karina Garantivá en el Teatro Quique San Francisco

La mujer buena - Foto de Lorena Riga
Foto de Lorena Riga

A mí la concepción del Teatro Urgente que proponen Ernesto Caballero y Karina Garantivá me parece altamente sugerente, porque se acoge a ideas que nos competen en la actualidad y que pueden discurrir a través de la filosofía para plantear un debate sobre las tablas. Así lo han hecho con En el lugar del otro, Hannah Arendt en tiempos de oscuridad y Voltaire. La cuestión es que no siempre la dramaturgia es acertada. Y creo que en este caso la propuesta está deslavazada y que le falta una concreción para que verdaderamente podamos aceptarla como un todo. Aquí se nos «vende» que el proyecto parte de dos libros que, en cierta medida, trabajan concepciones antagónicas sobre el tema del resentimiento: La genealogía de la moral, de Nietzsche y de El resentimiento en la moral, de Max Scheler (traducción difícilmente encontrable en las librerías). Sigue leyendo

Magüi Mira Molly Bloom

La veterana actriz se apropia del espíritu procaz del personaje joyceano para configurar un espectáculo de aire liberador

Magüi Mira Molly Bloom - Foto de Ángela Ortiz
Foto de Ángela Ortiz

James Joyce estuvo realmente obsesionado con que su novela Ulises se publicara el 2 de febrero de 1922, es decir, el día que cumpliría cuarenta años. Por lo que nos hallamos en la órbita de las celebraciones y, a lo mejor, se logran más lectores de esos que aún disfrutan con el alpinismo literario. Apenas hace un mes, Henar Frías interpretaba su peculiar visión del soliloquio que cierra la obra del irlandés. Las traducciones son más traidoras que nunca y las perspectivas tan múltiples que las comparaciones sencillamente nos valen para confirmarlo. Sigue leyendo

La omisión del si bemol 3

Denise Despeyroux regresa a las tablas con una comedia negra sobre la educación de los hijos y el «Efecto Mozart»

La omisión del si bemol 3 - Foto¿Son los padres y las madres, y viceversa, y sin vice y sin versa, solos y solas, o acompañados, o agrupados o policonvexos y et alii del siglo XXI más gilipollas que los de cualquier otra época? La respuesta tajante y rotunda es que sí. Alcanzar el medio virtuoso aristotélico parece una tarea imposible. Atrincherarte con el sentido común frente a los embates del gran mercado de la estupidez es una batalla perdida. Por supuesto, estoy hablando de los patéticos aspirantes a burgueses. Los de más arriba (y más todavía) se pueden permitir la estulticia, pues su margen de error es tan amplio como amplias sus posibilidades de corrección. Sigue leyendo

Voltaire

Tres piezas extraídas de la obra Teatro para minutos de Juan Mayorga suben a escena para vertebrarse en torno a la tolerancia

Voltaire - FotoLa última vez que Voltaire «subió» a los escenarios fue de la mano de Flotats en aquella disputa con Rousseau. Y entonces ya recordamos que los filósofos, los ilustrados, como pertenecientes, en la mayoría de los casos, a las clases mejor avenidas, tenían sus oscuridades morales. En la apuesta de Juan Mayorga está la sombra del pensador y, en ocasiones, también está esa falacia denominada argumento ad hominem; aunque la cuestión aquí radica más en el ejercicio escolar de los contrafácticos, de las hipótesis, de los ejemplos y de otras exposiciones intelectuales para que el espectador trabaje —tampoco tanto como se debiera— su cerebro. Sigue leyendo

Anfitriones

Una dramedia firmada y dirigida por Inge Martín sobre las contradicciones inherentes a cierta progresía biempensante

Anfitriones - Joaquin Pérez Fuertes
Foto de Joaquín Pérez Fuertes

A priori, el planteamiento que uno atisba con este Anfitriones (creo que el título no es el más acertado, pues es entre insignificante e inconcluso) puede parecer un tópico; no solo de nuestro teatro —y cine— contemporáneo, sino también de esos modos burgueses de finales del XIX y principios del XX que buscaban, a través de la discusión matrimonial, una catarsis en el espectador bien avenido. Pero si en la forma es un lugar común, en el contenido es una interesante incursión en lo que últimamente se denomina, con tanta insistencia, la superioridad moral de la izquierda (que, además, viene ya de lejos). Y es en el tema y cómo se desgrana conceptualmente, donde radica su pertinencia. Por supuesto que los referentes cercanos nos llevan a Un dios salvaje, de Yasmina Reza o, en los últimos años, a obras como Los vecinos de arriba, de Cesc Gay o Demonios, de Lars Noren. Sigue leyendo

Ahora que nos dejan hablar

Anodina propuesta de la compañía Mudanzas López sobre un esbozo de El coloquio de los perros, de Cervantes

Ahora que nos dejan hablar - Foto de Erica M Santos
Foto de Erica

Si las nuevas generaciones vienen para anclarse en la machacona autoficción, entonces hay que batirse en retirada; porque esto es insoportable. El problema máximo de dicho procedimiento literario no radica tanto en las posibles técnicas e intertextualidades posdramáticas que se puedan poner en juego (casi siempre las mismas, esa es la verdad); sino en que hay que pensarse mucho qué se autoficcionaliza, pues la mayoría de las vidas de nuestro presente son enteramente anodinas y, en absoluto, extraordinarias. Aunque, claro, dile tú a la generación más narcisista de la historia que no te hablen de ellos. En este caso, el principiante Adrián Perea se la ha cargado con todo el equipo. El ahora renombrado Teatro Quique San Francisco (antes Galileo), ha sacado el Festival Sala Joven, dirigido por Karina Garantivá, para que, justamente, las nuevas voces tengan una buena oportunidad para mostrar sus trabajos. Ahora que nos dejan hablar iba a ser en un principio un proyecto para adaptar El coloquio de los perros y presentarlo al Festival de Almagro de 2020. De esto nos enteramos con pelos y señales desde el propio inicio del espectáculo. Sigue leyendo