Pablo Remón insiste en su estilo narrativo para contar una historia punk del postfranquismo en el Matadero

Las obras de Pablo Remón se han ido bifurcando por diferentes vericuetos, a pesar de que todas se pueden identificar por una prosa abigarrada, irónica y perspicaz que vuela dramatúrgicamente. Gran parte del elenco de Vania x Vania se ocupa de la nueva propuesta de este creador y, de varios de sus proyectos anteriores, reverberan algunos ritmos, pues el autor macera su estilo definido. La línea de referencia hasta llegar a Verborrea va desde 40 años de paz ─una de sus piezas fundacionales─, que ya recogía la impronta franquista en una familia del llamado periodo democrático, hasta Los mariachis, no porque el argumento venga al caso, sino por el tono descabalado. Sigue leyendo
Muy difícil lo tiene el teatro del Romanticismo para regresar con brío a las tablas. Los conceptos, los modos y, sobre todo, las técnicas dramáticas rápidamente se nos exponen relamidas e inasumibles. Cualquier giro esbozado sin un máximo cuidado y sin una atmósfera propicia convierte lo inverosímil en un trago amargo. Si, además, se pretende un acomodo humorístico, entonces es imposible que el astracán no sobrevuele la puesta en escena como un ave de mal agüero. Desconozco las pretensiones profundas de la compañía Ensamble Bufo; pero han acometido un proyecto que resulta inconsistente desde todos los puntos de vista. Se espera del público que pase con toda lógica de lo serio a lo cómico a través de la explicación cronística. Encima con una factura que no favorece ninguna de las tesituras delimitadas. Si acaso, parecen convencer más al respetable cuando amenizan la velada con las piezas originales que se compusieron para las representaciones de aquel 1836. Por otra parte, las coplas zarzueleras con las que abren y cierran la función, más aquellas que introducen en el interludio elevan el ánimo general. En cualquier caso, ¿cómo podemos conjuntar tantas estéticas sin abrumarnos con lo kitsch? 




Había logrado la temporada anterior Josep Maria Miró una sustancia narratúrgica de gran potencia con
Si usted no es cortaziano de pro, de esos que se han hecho varios cursitos de escritura creativa sobre relato hispanoamericano, quizás este espectáculo le parezca inasible, bobalicón y tremendamente aburrido. No pocas veces se ha considerado a Julio Cortázar un inspirador del Oulipo, aquel grupo vanguardista que jugueteaba con los límites lingüísticos y literarios. Traigo esto a colación, porque merece la pena comparar este proyecto con aquel montaje de Jesús Cracio en el Matadero titulado