María Folguera guiñoliza aún más el clásico de Jarry para ofrecernos una sátira colorista de la política mundial

La última adaptación grandiosa de esta obra patafísica de Alfred Jarry data de 2013, cuando Declan Donnellan nos fascinó con su pátina de sofisticación. Ahora es María Folguera quien ha incurrido en una mirada mucho más actual, accesible, colorista, infantil y juguetona. Verdaderamente divertida, de cariz televisivo y con el influjo de las redes imbricado. Una propuesta plagada de detalles constantes que van brotando con la dirección desenfadada y meticulosa de Hugo Nieto, con un elenco encerrado en la taza de wáter gigante que ha ideado Monica Boromello, frente a un escenario oculto tras una cortinilla donde se hospedarán los músicos. Porque las canciones infundirán adrenalina y rock fundamentalmente en la primera parte, cuando nuestro Papá Ubú deba alzarse ganador entre mítines estrafalarios. Letras ahítas de escatología que valen para lanzar las pretensiones maliciosas. Sigue leyendo




Había logrado la temporada anterior Josep Maria Miró una sustancia narratúrgica de gran potencia con
Si usted no es cortaziano de pro, de esos que se han hecho varios cursitos de escritura creativa sobre relato hispanoamericano, quizás este espectáculo le parezca inasible, bobalicón y tremendamente aburrido. No pocas veces se ha considerado a Julio Cortázar un inspirador del Oulipo, aquel grupo vanguardista que jugueteaba con los límites lingüísticos y literarios. Traigo esto a colación, porque merece la pena comparar este proyecto con aquel montaje de Jesús Cracio en el Matadero titulado
No hará más de unos meses, Lola Blasco, con
La visión humorística de Juan Cavestany me parece fascinante, maravillosa, todo un dechado de ingenio y de inteligencia, que recoge la tradición hispana en su veta absurdista para destinarnos a la estupefacción kafkiana. Dicho esto, creo que sus creaciones cómicas más logradas son Gente en sitios (una rareza cinematográfica imperdible) y Vota Juan, serie en la que aplica el estilete en el mundo político de manera berlanguiana. Luego, en Vergüenza, su serie más extrema, nos destina a una suerte de sufrimiento delicioso. Precisamente en esta aparecen Javier Gutiérrez y Malena Alterio.