Juan Luis Iborra se pone al frente de esta adaptación para el Teatro de Latina sobre la novela de Charles Dickens
Crear un musical sobre la célebre novela de Dickens no solo es harto complicado, porque ha de hallarse la esencia y delimitar una trama muy bien definida, donde inevitablemente desaparecerán varios personajes secundarios (la obra es muy extensa); sino que la sombra del clásico montaje de Lionel Bart, que tanto éxito ha tenido en el Reino Unido, planeará para los más acérrimos. Afirmemos que el espectáculo que se representa en La Latina posee una estética atractiva, no obstante, algunos elementos no terminan de encajar del todo. Sin embargo, la dirección de Juan Luis Iborra es precisa y ajustada. Sigue leyendo →
La obra de Steven Berkoff es una sátira a los ricos protagonizada por Maru Valdivielso y Pedro Casablanc
Coincide en el tiempo esta propuesta con una de las películas que más elogios está recibiendo este año. Me refiero a El triángulo de la tristeza, de Ruben Östlund, una cinta algo sobrevalorada, desde mi punto de vista, donde se cae en cierto maniqueísmo con algunos personajes planos y estereotipados. La cuestión es que satiriza a los multimillonarios y a otras faunas de nuevo cuño como los influencers. A Decadencia la comparación con el film le viene mal; porque la obra de Berkoff, escrita en 1981, cuando la Thatcher ya estaba en el poder y había comenzado a ejecutar sus tropelías (el disturbio de Brixton viene aquí muy a cuento), ha envejecido rápido —si es que debemos considerar que, en algún instante, esta poseyó modernidad—. El propio autor llevó su texto a las pantallas dejándose acompañar por Joan Collins. Sigue leyendo →
Lola Blasco traduce al lenguaje dramático alguna de las conferencias noveladas dictadas por Elizabeth Costello, el alter ego del escritor J. M. Coetzee
Foto de Javier Naval
Vaya por delante que el planteamiento en sí de Lola Blasco no me ha interesado lo más mínimo y que los jugueteos de Pepa Gamboa en la dirección para que la protagonista no resulte más monótona de lo que ya parece, me han dejado con la idea de que abordar un tema así bien hubiera merecido otro personaje. La materia animalista viene, en principio, marcada en los últimos decenios, desde el punto de vista filosófico, por los argumentos utilitaristas de Peter Singer en su conocido ensayo Liberación animal, y de las réplicas de unos y otros, donde se entreveran la política, la economía, la nutrición, la industria alimentaria, la ética, la tradición, la estética y un largo etcétera que nuestra Costello sortea. El debate está muy lejos de agotarse. Los antiespecistas, los ecologistas, los vegetarianos, los veganos y hasta los cazadores despliegan buenas razones para acometer la cuestión. Sigue leyendo →
Borja Ortiz de Gondra cierra su trilogía familiar con una pieza elocuente y sensible que ofrece una mirada esperanzadora sobre el futuro
Foto de Luz Soria
Ahora que se cierra la trilogía de Los Gondra, no puedo dejar de pensar en la serie alemana de Edgar Reitz, Heimat (que quiere decir ‘patria’; pero no piensen en Aramburu, o sí), que fue altamente defendida por Stanley Kubrick; y que tiene ciertos aspectos estéticos y otros tantos narrativos (cambien a los nazis por los etarras) que nos entregan grandes concomitancias con la saga que nos incumbe. Si Borja Ortiz de Gondra no la ha visto, debería hacerlo. Si con Los otros Gondra la decepción cundió —desde mi punto de vista—, fue porque tenía aire de transición y se recargaba la autoficción más narcisista. Felizmente, esta última parte se reconduce de manera exquisita para dialogar metateatralmente más con la primera pieza, Los Gondra (una historia vasca). Sigue leyendo →
Ana Rayo presenta esta autoficción para relatar la muerte de su madre y para aleccionarnos sobre el machismo imperante
Cuando en los últimos tiempos uno acude a espectáculos teatrales marcados por el marchamo del actual feminismo, no queda más que esperar si se respetará la inteligencia del espectador o si, por el contrario, se desbarrará con el proselitismo insufrible que restringe la crítica o el matiz al máximo; es decir, tendrá leccioncita o no. Desgraciadamente, en Despierta, cuando parecía que no; pues al final resulta que sí, que Ana Rayo y su personaje de sí misma han venido a instruirnos y a concretar las sencillas recetas en el conflicto hombre-mujer (y viceversa). Una obra en la línea de Españolas, Franco ha muerto que, precisamente, se representó en el mismo espacio. Ah, y si algún teatrero aún tenía esperanzas de que la autoficción fuera arrumbada esta temporada, comprobará que seguimos dramatúrgicamente en lo mismo, en el yoísmo, en el yo-yo, y que yo y que yo. En este caso la actriz lleva el yo hasta en el apellido y supongo que, psicoanalíticamente hablando, influirá en su subconsciente. Sigue leyendo →
Esther F. Carrodeguas firma el texto sobre las Marías de Santiago de Compostela para un montaje carente de significancia
Foto de Jesús Ugalde
Resulta conveniente replantearse desde qué punto de vista se ha enfocado esta leyenda; porque, una vez terminada la función, uno se queda pasmado con tal insignificancia. Debe ser que para comprender el asunto o para acercarse con algo de medida es necesario vivir en Santiago de Compostela, y sospecho que allí, como ocurre en muchas ciudades y pueblos con sus personajes extravagantes (salvando todas las distancias: los heavies de Gran Vía), quedarán los retazos de una leyenda deshilachada. En definitiva, uno se sienta en su butaca de la sala Fernando Arrabal del Matadero, la grande (al montaje le sobra espacio por todos los lados; porque, claramente, es una propuesta destinada a un espacio más recoleto o, todo lo contrario, la misma calle), y aparecen dos señoras peculiares a hablar de no se sabe qué y a los setenta minutos, uno se levanta y se pregunta, ¿y ahora qué hago yo con esto? Sigue leyendo →
Ángel Ruiz continúa brillando con su encarnación del gran cantante malagueño a través de sus hitos vitales y de sus grandes éxitos
Foto de Javier Naval
Desde las primeras andanzas de este texto en 2014, hasta la actualidad, el montaje ha rodado y rodado, y su artífice, Ángel Ruiz, quien ganó un Max por esta obra en 2017, ya casi se ha metamorfoseado en el cantante malagueño. Ocurre con este tipo de espectáculos de carácter musical en los que se da cuenta de la biografía de un artista, que alcanzar el equilibrio entre las canciones y el relato de los hitos más sobresalientes resulta, a la postre, fundamental. Y este equilibrio supone en la mayoría de los casos perder profundidad en el desarrollo de algunos hechos vitales. Así ocurre aquí, y debemos reconocer que parece inevitable, si se pretende pergeñar una función digerible y hasta entretenida. Se presenta el argumento como una falsa entrevista, una rueda de prensa repleta de preguntas insolentes o poco acertadas, que deducimos por las respuestas del protagonista; un hombre ya anciano que ha accedido a contestar, sobre todo para aclarar algunas falsedades que arrastra su leyenda. Inevitablemente tenemos que pensar en la entrevista que concedió en 1990 para una cadena de Buenos Aires, donde vivió casi cincuenta años como exiliado. Únicamente volvió a España en 1957, para enterrar a su madre. Ángel Ruiz ha decidido centrarse fundamentalmente en los años que pasó en nuestro país, y dejar apenas unos apuntes sobre aquel renacer en Argentina, o su breve paso por Méjico o Nueva York. Por eso los orígenes dejan cuenta con mayor detalle de cómo se convirtió en un coplista extravagante, partiendo desde muy abajo, con mucho desparpajo y atrevimiento, en consistente aprendizaje, leyendo todo lo que podía para crear un personaje único. Sigue leyendo →
Semblanza sobre el Arpinate protagonizada por Josep Maria Pou, en un montaje conciso y filosóficamente superficial
Foto de David Ruano
¿Puede una obra que tenga como protagonista a Cicerón ser insignificante filosóficamente? Pues parece que sí. ¿Puede esto resultar decepcionante viniendo de una triple entente como la que forman Caballero-Gas-Pou? Indudablemente. La obra que ahora recala en el Teatro de La Latina es conceptualmente superficial hasta la médula. Marco Tulio Cicerón cabalga entre la política, la oratoria, la retórica y la filosofía. Su fama es un compendio de todos esos dominios. También se debe a que conservamos suficientes obras suyas, y que, además, pertenece a una época ―el siglo I a.n.e. en la Antigua Roma― de la que poseemos buenas noticias y de primera mano. Reconozcamos, eso sí, que es un filósofo de segunda fila; pues, en absoluto, fue original, y más bien fue un compilador de todas esas corrientes helenísticas (estoicismo, cinismo, epicureísmo, etcéter) que tan bien funcionaron por aquellos lares a punto de ser imperiales. Por lo tanto, nos situamos ante un ecléctico en cuanto al pensamiento que, a tenor de ciertos hechos relevantes de su vida ―como su manera de contravenir la conjura de Catilina―; podemos juzgarlo como un hipócrita o, directamente, un pragmático ―aspecto clave de la cultura latina―. Pues cualquiera que haya leído De officiis (Sobre los deberes), una de sus obras principales, comprenderá que era un hombre que defendía estrictamente el cumplimiento de las leyes y del deber, apoyándose esencialmente en las virtudes cardinales. Sigue leyendo →
Lola Blasco busca en su texto a Louisa May Alcott a través de su célebre novela en un montaje de tintes metaliterarios
Foto de Esmeralda Martín
Aceptemos que a Mujercitas se le puede dar una vuelta y que se puede apreciar más allá de esa consideración costumbrista, conservadora y tan valorada por los estadounidenses de bien. Que en las entrañas de esa novela se cuela una nueva moral que funciona como un suave feminismo revolucionario que fragua a través de la escritura. Todo ello le ha dado a Lola Blasco para observar desde una perspectiva reflexiva y hasta filosófica a esas mujeres desgajadas de cualquier intromisión masculina directa. En escena no entran los hombres; así tampoco podremos aseverar que algunas de las proclamas que se escuchan durante la función realmente lleguen a ser efectivas frente a la mirada del varón. Pepa Gamboa ha marcado un compás fulgurante desde el principio, el lógico brío juvenil que nos entrega a unas muchachas con un desparpajo increíble. El montaje, salvo el decaimiento final, en el que resulta un tanto reiterativo su epílogo metaliterario; nos empuja por una pendiente en las ganas de atrapar una vida con caminos muy marcados y definidos, que su máxima protagonista anhela torcer. Desde luego, el primer tramo de la obra es un borbotón de energía que nos alegra. En plena Navidad, las March, llenas de entusiasmo, nos hacen creer de verdad que aquella existencia eminentemente hogareña y provinciana es la quintaesencia de la felicidad. Sigue leyendo →