El ciclista utópico

Alberto de Casso firma esta comedia absurda y muy divertida protagonizada por Fran Perea y Fernando Soto

El ciclista utópico - FotoSería muy maniqueo afirmar que los dos personajes que se presentan en El ciclista utópico son los caracteres que fundamentalmente estructuran nuestra sociedad. El vendedor y el comprador, el comprometedor y el comprometido, el cuidador y el cuidado. Dependiendo de la posición que ocupemos, según las reglas de nuestra sociedad, seremos embaucados o abducidos o reconfortados. No faltan experimentos donde se demuestra cómo las neuronas espejo hacen de las suyas en cuanto establecemos contacto visual con un desconocido. La empatía y nuestras pulsiones sociales nos disponen hacia una civilidad enredante. Manuel, el maestro del pueblo donde va a transcurrir la acción, conduce por la carretera, el sol lo deslumbra y atropella a un ciclista. Bici escacharrada y alguna contusión para el pobre hombre. El percance, más aparatoso que otra cosa, es suficiente para que se cree una relación entre los dos individuos. Sigue leyendo

Souvenir

Fran Perea dirige esta historia sobre Solomon Shereshevsky, un hombre con una memoria casi ilimitada

Hoy en día el tema de la memoria continúa siendo un quebradero de cabeza para los neurocientíficos; les cuesta desentrañar de qué manera nuestras percepciones se asientan en nuestro cerebro y de qué forma luego podemos recuperarlas. Uno de los pioneros en este campo —también en otros muchos, como el lenguaje— fue el psicólogo ruso Alexander Luria (1902-1977), el gran heredero de Vygotsky. Pablo Díaz Morilla se ha fijado en la historia del más célebre de sus pacientes, Solomon Shereshevsky, el primer diagnosticado de hipermnesia, es decir, algo así como poseer una memoria tan inmensa que uno se siente abarrotado de pensamientos, de datos, de relaciones. Además, sufría sinestesia, consistente en atribuir a las palabras, a los recuerdos y a sus experiencias, cualidades de varios sentidos, ya fuera del gusto, del tacto, etc. Desde luego, a priori, la biografía de este hombre parece interesante; aunque el montaje posea las carencias propias de las funciones que tratan de llegar a un público amplio. Sigue leyendo

La estupidez

Una sátira caótica en un motel de Las Vegas que tiene como desencadenante a la avaricia

elenco-la_estupidez-feelgood_teatro-santados-color-altaDurante una de las escenas de La estupidez, un matemático discurre con otro matemático más joven acerca de las ecuaciones Lorenz y todo aquello que se refiere a la teoría del caos, que en nuestro conocimiento prosaico asimilamos con el efecto mariposa. También, se comenta el caso del mono que sentado frente a una máquina de escribir, tecleando al azar durante millones de años, llegaría a plasmar, en alguna secuencia, cualquier obra escrita hasta ahora y, lo que es «mejor», cualquiera que se vaya a escribir en el futuro. En fin, curiosidades de las matemáticas. Lo interesante es que la propia función se mueva en ese aparente caos y que este haya sido desencadenado por el aleteo de la avaricia y que, además, venga envuelto de un humor eminentemente judío, pueblo, no obstante, acusado de avaro y adorador del Dios Dinero, y que el texto haya sido escrito por Rafael Spregelburd, argentino de Buenos Aires, donde, por cierto, afirman que existe un psicoanalista por cada tres ciudadanos y donde, por cierto también, viven muchos judíos que seguramente compartan que los porteños son de por sí verborreicos y tendentes a la neurosis o quizás solo sea un tópico. En definitiva, una estructura superficial que posee un engranaje en su estructura profunda que igual que te ilumina sobre la naturaleza humana, te lleva a cuestionar su propia capacidad intelectiva. Sigue leyendo