Carolina África aprovecha su experiencia como voluntaria en un centro penitenciario para configurar un panorama metateatral sobre los reclusos

Retirar la sordidez de la cárcel y aproximarse a esos presos y quedarse con el destello de esperanza a pesar de todo. Este acercamiento posee el peligro de edulcorar un hábitat de reclusión y de disciplinamiento, también de castigo moral y social. Y aunque se ofrecen unas pizcas de crítica, el asunto va más en mirar hacia adelante, y en pasar un bache. Y en este sentido, hay que celebrar que Carolina África, aprovechando su experiencia personal con un grupo de presos, haya decidido darles protagonismo con buenas dosis de compasión; pero también de madurez pragmática. Sigue leyendo

El Centro Dramático Nacional está dando buena cuenta de la conmemoración del Desastre de Annual (1921) a través de dos obras de carácter humorístico. Primero fue 
Desplegar y cerrar el díptico sobre los progenitores fallecidos. 
En la intrahistoria de nuestro país todavía puede ver más intrahistoria, y si le ponemos imaginación, todo pudo ser de otra forma e, incluso esta, pudiera hallarse más cerca de la realidad. Alicia Montesquiu, quien viene de actuar en 
Las trifulcas familiares con visos costumbristas, con ese retrato de las cuitas pequeñoburguesas, son un género altamente explotado en el cine y, también, en el teatro. Fácil es acordarse, por ejemplo, de Agosto, de Tracy Letts; aunque más interesante es traer a colación