Inma Cuevas dirige esta obra de Jennifer Haley sobre la oscuridad del pasado a través de una escritora con demencia que protagonizan Mónica Bardem y Carmen Ibeas

A diferencia de lo que pudimos percibir cuando contemplamos los efectos de la demencia (o quizás, Alzheimer) en aquella madre que protagonizaba Todas las canciones de amor; en esta de Jennifer Haley la complejidad es mucho mayor. Y si en la primera la sencillez resultaba algo excesiva, en la dirigida por Inma Cuevas, uno reclama, de vez en cuando, algo de calma. Y es que no solo se plasma la confusión de una escritora solitaria y tópicamente misántropa que interpreta Mónica Bardem con delicadeza, cuando padece más la desorientación; sino que se van insertando circunstancias íntimas de gran calibre que merecerían algo más desarrollo. Sigue leyendo
No pocas veces se ha recordado aquel célebre paso de Bette Davis por el Festival de San Sebastián en 1989, donde fue galardonada justo antes de que muriera unos días después en París. Anécdota esta que también se recuerda y se repasa en el montaje que se representa en Nave 73. Juan Mairena ha escrito un texto dramático cargado de episodios memorables de una de las actrices más célebres de ese Hollywood que queda ya muy atrás en el tiempo, y que parece que las nuevas generaciones rechazan (o ignoran) en demasía. De ahí que las letras caídas por el escenario de aquel famosísimo letrero, no solamente simbolicen la decadencia y resurgimiento de la intérprete; sino, incluso, una idea de cine que resulta caduca ante los productos mainstream de las últimas décadas. 
De gran importancia para el seguro asentamiento de la dramaturga Ana Caro de Mallén es la investigación que ha realizado Juana Escabias, quien ha recabado toda la información disponible para ofrecernos una biografía tan fascinante a la que no ha sido fácil acceder. Pero la cuestión no debe ser tanto si esta obra que aquí se presenta en el Teatro de la Comedia —ya tuvo una puesta en escena allá por el 2019 a cargo de la Fundación Siglo de Oro— vale porque una escritora del siglo áureo la firme; sino porque posee calidad en sí misma. Y sí, podemos declarar que es una comedia bien compuesta; aunque poco original, pues enseguida detectamos la influencia de Don Gil de las calzas verdes, de Tirso de Molina. Y, si seguimos con alguna pega más, pues se podría aseverar que en el juego de los enredos se exprime un tanto la acción en cuanto que podría revelarse la treta algo antes. 


A Mayorga le gustan los cuentos clásicos, también, hacerse preguntas sobre la realidad y curiosear en posibilidades fabulísticas. En el propio Teatro de La Abadía, que ahora él dirige, presentó hace varios años 