Fausto

Tomaz Pandur crea una escenografía prodigiosa para representar el clásico de Goethe en el Teatro Valle-Inclán

Foto de Aljoša Rebolj
Foto de Aljoša Rebolj

Fausto es una obra literaria compuesta por dos partes. La primera de ellas fue escrita en 1806 y la segunda en 1832. Mientras que la primera contiene un argumento comprensible (entreverado de todo tipo de alusiones filosóficas y diálogos metafísicos), la segunda es pura alegoría, un viaje en el tiempo en busca de Helena de Troya con múltiples personajes mitológicos. Fausto no está destinada, en principio, a la representación, sino a una lectura sosegada que requiere una amplia cultura, si se espera profundizar en los aspectos profundos que se trabajan en ella. Por lo tanto, presumiblemente, muy pocos espectadores van a entender menos de la mitad si antes no han hecho los deberes. Y ante esta situación, todas las alusiones al público entre complacientes e irónicas sobre las dificultades del libro que sueltan los actores, aparte de instrucciones sobre aquello que se está representando, sobran; puesto que rompen con la atmósfera dramática que se pretende crear, además de no tomar en consideración a unos asistentes que deben saber a lo que van. Sigue leyendo →

Casa de muñecas

Ximo Flores moderniza el clásico de Ibsen con toques de Tarantino

Casa de muñecasEl personaje de Nora Helmer ha sido un ejemplo de liberación femenina desde que Henrik Ibsen lo creara para su obra Casa de muñecas en 1879. Nora es una heroína, alguien que ha sacrificado su vida aceptando el chantaje para sí con el fin de salvar a su marido enfermo. Jerónimo Cornelles y Ximo Flores han preparado una versión que trae a nuestra protagonista hasta el presente. Donde había una mujer encerrada en una sociedad patriarcal, ahora nos encontramos con una jovencita pizpireta con ganas de fumar a escondidas. Si Ibsen había planeado una rebelión, Cornelles y Flores deberían haber trenzado un contexto digno de ese portazo final con el que pretende cambiar su vida. Ya no vivimos en esa época. Lo escandaloso en el siglo XIX, desde luego, no lo es ahora. Sigue leyendo →

Hacia la alegría

Abre un agujero por el que Pedro Casablanc se cuela con todo su cuerpo

Foto de Ros Ribas
Foto de Ros Ribas

La pesadilla en la noche y el despertar enloquecido en las tinieblas no son más que los síntomas de una enfermedad que a todos nos acecha, pero que bien abrazaditos pisoteamos hasta el subsuelo. El protagonista de Hacia la alegría recoge la llamada y emprende una carrera embravecida por los círculos que componen la ciudad; su voluntad de poder lo aviva, las construcciones que él ha creado se le muestran deshumanizadas y con el único destino de cubrir nuestra propia estulticia. Es un viaje dantesco, alegórico, que recuerda en el tono y en el desenvolvimiento de los avatares a Bajo el volcán de Malcolm Lowry (una novela simbólica que pretendía ser parte de una trilogía sobre la Divina comedia). Pero ante todo es una obra nietzscheana. El cuerpo cobra una importancia sobresaliente, desde la desnudez hasta el embadurne de porquería grasienta pasando por el cansancio, el sudor y la dolencia. El cuerpo, por lo tanto, como llamada a la razón. Sigue leyendo →

Los impostores

Alegoría familiar que inicia la tetralogía «Del yo al nosotros» en la Sala Cuarta Pared

los-impostores-cuyas-640x320En el centro del escenario se instala una estructura metálica en forma de prisma cuadrangular que aloja a una familia dispuesta a jugar una partida de cartas. En un lateral (afuera), el abuelo-el padre se balancea en una mecedora. Por debajo del conglomerado textual-alegórico se cuenta en esbozo la historia de una estafa piramidal. Hemos visto reportajes y hemos leído noticias sobre los procedimientos de las empresas multinivel. Mediante una publicidad engañosa y unas estrategias de marketing propias de las iglesias evangélicas (en la propia obra se escenifica uno de estos acontecimientos en los que se vende la buena nueva de la empresa, donde se incita a fantasear igual que en el cuento de la lechera). El truco consiste en convencer a tus allegados de que invertir en ciertos productos es una gran idea, aunque las ganancias (reales) no estén en la venta de algo sino en conseguir el dinero de miles de primos. La familia es la primera en caer. Sigue leyendo →

El juego del amor y del azar

Rubèn de Eguia sobresale como Arlequín en esta obra de Marivaux dirigida por Josep Maria Flotats

juego-del-amor-y-del-azar-4Cuando uno acude a ver una obra promovida por Josep Maria Flotats, sabe que la calidad estará por supuesta y que los detalles cuidados al máximo depararán una noche de teatro genuina. Para esta ocasión el dramaturgo elegido es Marivaux (1688-1763) y su obra El juego del amor y del azar. Volvemos al XVIII, al neoclasicismo y a ese mundo francés que tanto le gusta al director, como pudimos comprobar no hace mucho con Beaumarchais o La cena. Sigue leyendo →

El zoo de cristal

Silvia Marsó comanda una función desvitalizada sobre la obra de Tennessee Williams

El zoo de cristalEs la historia de Tennessee Williams, narrada por su álter ego, Tom Wingfield. Fue escribiendo la obra durante los años treinta y la terminó en 1944. El dramaturgo había regresado a su hogar cuando poco antes a su hermana Rose le habían practicado una lobotomía. Bajo esa tristeza (el escritor la consideraba su obra más triste) terminó El zoo de cristal y alcanzó el éxito. Apenas cuatro personajes trenzan el melodrama. Al principio, Tom, encarnado por Alejandro Arestegui, nos presenta en un breve discurso el marco en el que va a transcurrir el relato. De la misma forma, cierra la obra en un monólogo emotivo que gana en fuerza interpretativa. De hecho, Arestegui, sobre todo cuando está enfurecido debido a su frustración por no conseguir cumplir con sus sueños, logra los mejores momentos. Sigue leyendo →

Desde Berlín

Andrés Lima combina sexo, drogas y rock and roll en su particular tributo al cantante neoyorkino

Desde Berlín

Asistimos a la escenificación de unos poemas, de unas canciones escritas por un superviviente de aquellos años setenta y ochenta donde la droga abrió la espita de las vidas fracasadas de aquellos que jugaron a la efímera escapatoria. Aquí, se presentan aquella Caroline de Lou Reed, de su disco Berlín (1973), y Jim; un yonqui y una puta, su mundo marginal, aunque esta vez sobre sábanas limpias y una estética posmoderna de videoclip que aligera la violencia y el dolor. Morir así es menos. Crujirle la cara a tu chica con los versos del neoyorkino entre la oscuridad hace el trago menos amargo. Porque uno no sabe cómo tomarse Desde Berlín, si desde un romanticismo ciego de nostalgia, amparado únicamente por la idealización del amor o por una incongruente historia de unos personajes que, sin fingir quiénes son, parecen vivir en ese Perfect day (cantado en esta ocasión por Antony Hegarty) donde la ironía requiere segundas y terceras lecturas. En definitiva, la propuesta de Andrés Lima puede tomarse como una sublime balada hacia la terrible aniquilación o como el encuentro fugaz de dos enamorados sin más asideros que ellos mismos mientras su derruida vida real se soslaya y donde la desgracia de los hijos casi abandonados apenas se esboza. Conviene desde luego acercarse al disco de Lou Reed, a sus letras, a su experiencia, para ampliar una propuesta escénica que puede confundir por su esteticismo. Sigue leyendo →

Las neurosis sexuales de nuestros padres

La obra escrita por Lukas Bärfuss sondea las represiones del mundo adulto

las-neurosis-sexuales-de-nuestros-padresTodo gira en torno a Dora, una joven que ha permanecido empastillada durante varios años por culpa de una enfermedad mental. Este centro de atención se lo lleva para sí Carolina Lapausa, en una interpretación memorable, con una construcción del personaje que no titubea en ningún instante y que resulta tan desbaratador en su gestualidad, en su movimiento y en su expresión tartamudeante y, a la vez, libérrima, que el resto se ahoga en las respuestas. Su comportamiento es como el de una salvaje que afirma no saber («no sé, no sé»), pero que siente el ímpetu de su sexo hibernante («follar, follar»). Sigue leyendo →

La calma mágica

Alfredo Sanzol presenta su último ingenio en el Valle-Inclán

la-calma-magica_06Suele ocurrir que las comedias se toman por intrascendentes y se juzgan más por el divertimento que procuran que por sus engranajes ocultos. Pero los maestros, como lo fue Billy Wilder, conseguían conjugar la melancolía y la nostalgia con el escape humorístico decorado con ironía. De la misma forma, Alfredo Sanzol va construyendo con mimbres propios toda una carrera en este género. Si en sus primeras obras (Sí, pero no lo soy o Días estupendos) optó por el tejido de escenas casi independientes, casi de sketchs, de un tiempo a esta parte (Aventura!, la temporada anterior), sus textos se ofrecen abigarrados y mucho más serios; preparando la conflagración. En La calma mágica —tras un preludio musical absolutamente sugeridor de las comedias y teleseries anglosajonas de larga tradición—, partimos de una entrevista de trabajo y de unas setas alucinógenas que el entrevistado traga sin muchas contemplaciones, como si tal ofrecimiento fuera casi lo que necesitaba. A partir de ahí, el discurrir enteógeno, inspirado, no por un dios, si no por su padre fallecido, lo lanza a una experiencia que parte de la insignificante grabación de un vídeo en el que él mismo sale durmiendo para, bastante después, terminar en Kenia, tras haber luchado con su némesis, un empresario sin demasiados escrúpulos. En pleno ascenso onírico, los símbolos se suceden, ocultos, en la concatenación de situaciones cómicas y extrañas, trufadas de tópicos de nuestra modernidad como el ecologismo, la defensa de los animales, la transgresión de nuestra intimidad, los miedos a la vida adulta y el turismo de advenedizos. Entre la simbología más evidente, un elefante rosa, el Ganesha hindú, cuerpo de hombre, cabeza de paquidermo, ahuyentador de obstáculos. Sigue leyendo →