Hécuba

La obra de Eurípides se sube a las tablas del Teatro Español bajo la dirección de José Carlos Plaza

hecuba (6)Cuando después de un desastre de dimensiones mitológicas, aún te quedan fuerzas y coraje para compensar con más muertes la muerte sufrida, la muerte recibida de tus propios hijos, los héroes que todo el mundo recordará por sus hazañas en la batalla, los hombres se postran a los pies de una heroína del pundonor.

Anciana, achacosa y enjuta, Concha Velasco luce melena fosca trenzada de espanto. Al principio, la voz se mantiene encogida, como si el humo que todavía se expele de Troya hubiera afectado a sus cuerdas vocales, pero, después, el virus de la venganza inicia una infección por todo su cuerpo y Hécuba comienza a moverse con agilidad a lo largo del escenario ruinoso; la Velasco nos declama a Eurípides desde su nueva condición de esclava como si todos los dioses la hubieran abandonado, como si las premoniciones hubieran agotado su efecto y ya solo ella fuera la responsable de mantener el honor de una familia que había reinado en la ciudad, donde había transcurrido la guerra más célebre de la historia y para la que su estirpe estaba destinada a gobernar el resto de los siglos. A partir de este hálito furioso, todos y cada uno de los personajes, desde el convincente Ulises con un José Pedro Carrión con el temple necesario para notificar a la protagonista la resolución más cínica y dolorosa que podía emitir un griego, hasta Políxena con una entregada María Isasi asumiendo su destino cruel. Destaca el coro con la presencia de Marta de la Aldea provocando algunos de los momentos álgidos que posee la obra, pero que a lo mejor la música no termine de acompañar suficientemente, quizás sea demasiado electrónica, demasiado filtrada por el sintetizador y eso le quita crudeza a las voces rotas de las cautivas.

El vestuario de Pedro Moreno, con esa gama de granates que sobresalen en la reina destronada, con sus telas raídas por la desgracia rodeada del color tierra que difumina el carácter de las troyanas esclavas y cautivas; frente a ellas, los dorados regios de Agamenón repletos de poder, envueltos por un potente rojo que impregna todo el escenario de la sangre derramada.

Hécuba cumple con su cometido y de la misma forma Concha Velasco se planta en el albero con sus dos hijos regresando al polvo, haciéndose polvo bajo un desesperante desgarro que únicamente la locura puede paliar.

Hécuba

Autor: Eurípides

Versión: Juan Mayorga

Dirección: José Carlos Plaza

Reparto: Concha Velasco, José Pedro Carrión, Juan Gea, Pilar Bayona, María Isasi, Alberto Iglesias, Luis Rallo, Alberto Berzal, Denise Perdikidis, Marta de la Aldea y Zaira Montes.

Vestuario: Pedro Moreno

Teatro Español (Madrid)

Hasta el 23 de febrero

Calificación: ♦♦♦

Texto publicado originalmente en El Pulso.

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