El Teatro de la Comedia pone en marcha de nuevo a los jóvenes valores de la Compañía Nacional con esta briosa dirección de Sarah Kane

La obra que nos compete ha sido visitada y revisitada con mucha frecuencia en las últimas décadas y ha logrado recorrer en sus diversas adaptaciones gran parte del territorio español. Hasta el punto de que en estas mismas fechas Laura Ferrer dirige su propuesta en el Corral Cervantes. Puesto que ha sido altamente «exprimida», quizás merezca la pena observarla en relación a Valor, agravio y mujer, y, por lo tanto, podemos preguntarnos cómo se debe tomar un clásico en nuestros tiempos. Es decir, si este embrollo tan cargado de equívocos puede funcionar más allá del entretenimiento. Sigue leyendo



La garantía que tenemos los acérrimos espectadores de Nao d´amores es que cualquier montaje ofrecerá una factura impecable; aunque el contenido no llegué a satisfacer del todo, como ocurre en este caso, con un Calderón poco sondeado y que brinda un lenguaje tímidamente más claro, menos sentencioso. El castillo de Lindabridis se debió de estrenar en torno a 1661, estaba escrita para la familia real. Es una de esas comedias novelescas que escribió el autor español. En este caso se apoyó en la obra El espejo de príncipes y caballeros, de Diego Ortúñez de Calahorra. Lo cierto es que, más allá de admirar el genio y la apostura de su heroína, poco se saca de un enredo trillado en el asunto de caballería. 

Ha encontrado Lluís Homar un equilibrio, diría que fetén, entre esos espectáculos que trabajan con jóvenes que se suelen escorar más hacia el gusto adolescente; y aquellos otros en los que encarnan a personajes demasiado maduros. Este tipo de propuestas revitaliza el desenfado que habíamos observado en convocatorias anteriores, como en
Parece acertado traer a escena uno de los más célebres autos de Calderón, pues todos hemos llegado a ver algunas imágenes de Lorca, cuando este lo representó con La Barraca. Según sabemos —y así se nos da a conocer en la propia función— que la segunda versión de esta obra —de la primera, que data de 1635— se estrenó en el Corpus Christi de 1673 en Madrid, y que lo hizo, a lo largo del día, en tres plazas distintas.