Los artistas Nao Albet y Marcel Borràs su irónica mezcolanza a la ópera contemporánea para discurrir sobre la masculinidad

Con el anterior espectáculo, De Nao Albet y Marcel Borràs, estos artífices ya nos anunciaron que se enfrascarían en una ópera. Pero como el collage es lo que les priva (véase fundamentalmente para el caso que nos compete Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach), más que ópera nos encontramos con una obra atravesada por lo puramente teatral, la performance y una música que se entiende más como banda sonora en directo que como fundamento esencial e inequívoco del montaje. Fernando Velázquez, versado en potenciar la emotividad en todo tipo de filmes (escúchese, principalmente, Un monstruo viene a verme), recorre estilos, ya sean épicos o románticos, colorea mucho con los metales, la trompeta y la trompa son persistentes, e introduce el piano para ofrecer dinamismo en las transiciones. Luego, la vibración de los timbales sobrelleva la tensión en el desconcierto. La Joven Orquesta Nacional de España se imbrica con auténtica consistencia en la acción, remarcando el tráfago de emociones tan diversas, superando circunstancias extravagantes en las que el ruido escénico se entromete. Sigue leyendo







