Una habitación propia

Clara Sanchis se transforma en Virginia Woolf para recrear el famoso y trasnochado ensayo

Foto de Diego Ruiz
Foto de Diego Ruiz

Llegados a este punto de complejidad (y trinchera) en la cuestión no solo de la mujer, sino del feminismo, cabría preguntarse si el ensayo de Virginia Woolf, Una habitación propia, posee alguna enseñanza válida en nuestros días (quizás, también, si, en puridad, la debió tener en algún momento). No es este el lugar para dilucidarlo, pero es increíble que un texto con un argumentario tan endeble haya generado tantas interpretaciones. Me inclino a pensar que el efecto halo ha propiciado que se lea con los ojos de aquellos que reconocen el soberano valor literario de sus novelas. Su libro casi se reduce a un eslogan: «Una mujer necesita dinero y una habitación propia para dedicarse a la literatura». Sobre la pasta, concreta que deben ser 500 libras, y si alguien espera una respuesta de cómo conseguirlas, la señorita Woolf afirma que heredando una renta vitalicia proveniente de una tía rica recientemente fallecida en India. Sobre el cuarto, más allá de la literalidad de la expresión, se ha especulado sobre el espacio interior, sobre la parcela que todo ser humano debe poseer, la voz propia de la conciencia; pero esto son hipótesis. Sigue leyendo

La noche de las tríbadas

Miguel del Arco presenta su particular visión sobre la furibunda misoginia del dramaturgo August Strindberg

Foto de Vanessa Rábade
Foto de Vanessa Rábade

Llevar a escena un retazo de la vida de August Strindberg, el célebre dramaturgo sueco, puede resultar a priori apetecible, máxime si la obra es versionada y dirigida por Miguel del Arco, alguien que apuesta fuerte y con ambición en cada una de sus propuestas. Por esta razón, la recepción debe ser también más exigente. Per Olov Enquist comenzó a escribir el texto allá por 1973 bajo los ecos del individualismo nixoniano y el feminismo antimasculino. Nos situamos en marzo de 1889 en el teatro Dagmar de Copenhague, Siri von Essen, la primera esposa de nuestro protagonista y de quien se estaba divorciando, está pasando la escoba sobre el escenario. Una muralla informe de cajas de cerveza, diseñada por el escenógrafo Alessio Meloni, una especie de sugerente frontera entre el abismo y la disolución, invade las tablas. No queda más remedio que emplear aquel espacio como almacén, no son tiempos boyantes. Creo que el punto de arranque por el que ha optado Miguel del Arco es determinante para el devenir de la función. En el libreto original, donde Siri jura en finlandés unas breves palabras ininteligibles para el supuesto público (la obra, recordemos, está en sueco), nuestro director ha puesto a Manuela Paso a berrear una ristra infame de improperios dignos de una poligonera bajo los acordes de una guitarra eléctrica. Sigue leyendo

La distancia

Pablo Messiez adapta la novela de Samanta Schweblin a través de una atmósfera onírica

la-distancia-fotoNo se puede negar que, al principio, cuando surge ese niño refiriéndose a los gusanos que tiene alrededor, mientras se dirige a una señora en silla de ruedas, la extrañeza nos toma de la mano para dirigirnos hacia la resolución tanto del misterio como de la nebulosa situación. Los fluidos cambios de tiempo y espacio, de postura y tono, y la evidente participación de espectros y conciencias comatosas, recogen parte del testigo lanzado por Juan Rulfo en Pedro Páramo y nos subsumen en una sustancia onírica que lucha con fuerza realista. Si no fuera por estos mecanismos que tan bien funcionaron en la novelística adscrita al realismo mágico, el argumento de La distancia cojearía un poco o, si se quiere, sería un tanto redundante, porque parece que hay un empeño por no avanzar en el relato, da la impresión de que el niño no quiere soltar prenda con tal de mantener la intriga. Pero los procedimientos a los que se acoge Messiez poseen el poder de convocar lo simbólico, ya sean las relaciones maternofiliales, significadas precisamente por esa «distancia de rescate» (un concepto que suena a puro socorrismo de piscina y que es emblema de nuestra sociedad hiperprotectora), o las fuerzas de la naturaleza como vengadoras ante nuestro propio ataque (como si La Tierra hubiera sido mayoritariamente un páramo antes de nuestra aparición). Sigue leyendo

El plan

Ignasi Vidal escribe y dirige esta premiada historia sobre tres desempleados el día que cambiará sus vidas

el-plan-fotoEntre los principios que debe cumplir un texto literario que aspire internamente a la verosimilitud está la coherencia. El plan, la obra escrita por Ignasi Vidal, posee muchas virtudes que luego detallaré, pero contiene, también, un pecado que lo rebaja del sobresaliente al notable. En concreto, la incoherencia radica fundamentalmente en el hiato que se establece entre el propio devenir de la función y el desenlace; donde se revela un hecho que, sin exponerlo aquí, sería creíble si el personaje responsable de tal impacto hubiera ofrecido un perfil que se pudiera denominar humano, incluso, en sus versiones más psicopáticas. Otro aspecto que redunda en la falta de verosimilitud es el hecho de que se quieran concentrar en una misma mañana de un día cualquiera ─pareciera que la imposición de las tres unidades sigue vigente─ acontecimientos trascendentales a cada uno de los personajes. Ellos, una terna de parados, antiguos compañeros de una fábrica que echó el cierre y que cuentan con una amistad de más de quince años, se reúnen habitualmente y hoy tienen un plan con otros colegas. Sigue leyendo

La función por hacer

La obra que hace años puso en marcha el espíritu Kamikaze regresa con el mismo vigor

Foto de Emilio Gómez
Foto de Emilio Gómez

En realidad, todo empieza por aquí. Es esta la verdadera pieza fundacional de los Kamikaze, y esta debería ser considerada el auténtico disparo de salida y no Idiota, con la que han reinaugurado El Pavón. Con La función por hacer encontramos los primeros elementos fuertes de un estilo que impregnará el resto de obras de la compañía (Misántropo, Hamlet…) y que tiene que ver, entre otras cosas, con el punto de vista, con cambiar la perspectiva sobre algunos clásicos para que nosotros podamos integrar con modernidad ese acontecimiento artístico. Claramente, insisto, supone un símbolo, al fin y al cabo, este es un proyecto sobre el propio hecho teatral, sobre la entidad de los actores y de los personajes, sobre la participación del público en el hecho creativo, es, en definitiva, una ontología sobre el arte dramático. Sigue leyendo

Idiota

La Compañía Kamikaze reabre el Teatro Pavón con este thriller psicológico de Jordi Casanovas

Foto de Vanesa Rabade
Foto de Vanesa Rabade

Ahí estábamos, frente a los cuatro insensatos que han tenido por deseo emprender esta aventura de dirigir El Pavón Teatro Kamikaze. Cuatro audaces, cada uno con una camiseta de un color distinto como si quisieran representar los cuatro elementos: Israel Elejalde, Miguel del Arco, Aitor Tejada y Jordi Buxó nos dan la bienvenida. Cuentan con un repertorio que garantiza la calidad de esta próxima temporada y se presentan con una obra digamos que, por diversas cuestiones, algo ajena a sus presupuestos. Idiota, el texto teatral escrito por Jordi Casanovas, se inserta dentro de eso que se ha denominado thriller psicológico y que fundamentalmente ha triunfado en el cine con títulos como Cube (1997) o The Game (1997), por ejemplo, y por nuestros lares Concursante (2007) o, en las tablas, El método Grönholm (2003) (de alguna manera, orientado más al drama, La fundación, de Buero Vallejo); además, últimamente, en la televisión, si nos fijamos en serie cercanas, hemos podido ver Quantico. Sigue leyendo