La Joven adapta la novela de Eloy Moreno a través de una propuesta poco atractiva en el Teatro de La Abadía

No se puede negar el éxito de ventas de la novela juvenil de Eloy Moreno. Desde su publicación en el 2018 no ha parado de cosechar atención, hasta el punto de adaptarse a la televisión a través de una serie (realizada como una americanada inverosímil) y, ahora, de pasar a las tablas. La Joven es la responsable de esta producción y da la sensación de que ha bajado su nivel respecto de su anterior propuesta, Un monstruo viene a verme. En aquella también tocaba el tema del acoso escolar, aunque envuelta en la terrible circunstancia de la enfermedad de la madre del protagonista, y, además, se conjugaba con ese proceso fantasioso de autoengaño con la presencia de un gran árbol tenebroso. Por lo tanto, las concomitancias que encontramos son claras. Hasta la banda sonora de Alberto Granados posee algunas características similares, pues la emocionalidad que imprime en el epílogo y ciertos rugidos nos recuerdan a aquella. Sigue leyendo
Desgraciadamente, tanto el dramaturgo Mark Rosenblatt, como los responsables de traernos este proyecto tan pronto a España, han tenido el don de la oportunidad. Los bombardeos sobre Gaza, esa terrible matanza cometida por Israel, añadidos a los últimos acontecimientos han devuelto al debate internacional conceptos como sionismo, responsabilidad de los judíos, antisemitismo y toda una serie de aspectos consabidos y de tan ardua solución. Con esta misma tesitura se encontró Roald Dahl en aquel turbulento verano de 1983. 
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