La compañía gallega A Panadaría monta una sátira sobre las kellys bastante embarullada y carente de profundidad argumentativa
Que las generales ínfulas pequeñoburguesas que pueblan los teatros españoles (salvo el del Barrio) dejen paso a la reivindicación obrera es ya una buena noticia; pues bajamos a tierra y nos ocupamos de aquello que en su momento se denominó literatura social. Ciertamente, la «sucia» vida de los basureros, de las cajeras, de los transportistas o de las camareras de hotel no nos fascina y nos aburre. A lo peor nos daría envidia, si están un escaloncito por encima de nosotros y, a lo mejor, nos reconforta en nuestra mediocridad si los miramos por encima del hombro. Sin más. Sigue leyendo →
La asistencia sexual para personas con diversidad funcional salta a escena. La dramaturga Esther F. Carrodeguas firma un texto con lenguaje desbravado y sin concesiones, donde todos los prejuicios son cuestionados por los propios interesados
Foto de Luz Soria
La referencia más popular que se manejaba hasta la actualidad sobre los asistentes sexuales era la película Las sesiones (2012), con Helen Hunt. Igualmente, tuvo repercusión en Cataluña el documental Jo també vull sexe! (Yo también quiero sexo!); y ahora es la dramaturga gallega Esther F. Carrodeguas quien aborda el asunto con una comedia enloquecida, mal hablada y controvertida. Una obra en la que participan diferentes intérpretes que se encuentran bajo ese marchamo tan difuso como eufemístico de la diversidad funcional. Sigue leyendo →
La compañía barcelonesa satiriza nuestro sistema político a través de una adaptación punzante y demagógica de la obra Las aves del comediógrafo ateniense Aristófanes, donde se plantea la creación de una ciudad utópica sobre las nubes
Apenas hace unos meses Patricia Benedicto regresaba a la sala Nave 73 para diseccionar a nuestra democracia con grandísimo ingenio. Con claros puntos de unión, las gentes de La Calòrica proceden con ínfulas satíricas para crear una versión peculiar de Las aves, la obra que Aristófanes representó en el 414 a. C. en Atenas. Así, la dramaturgia de Joan Yago incide en la demagogia que permea toda la función. Y lo que se percibe, como está ocurriendo con otros textos contemporáneos, es que la rabia y hasta la inquina se lanzan a degüello, no ya solo contra los abusos del mercado, como se afirmó durante la pasada crisis económica; sino contra los mismos fundamentos de nuestros estados de derecho (algo que arrastramos desde el 15M).
La dramaturga argentina Lola Arias construye un reportaje sobre distintas formas de alcanzar la maternidad a partir de los testimonios de sus auténticos protagonistas
Foto de Luz Soria
Todo está bien. El conflicto está fuera porque el heteropatriarcado indeleble permea nuestra realidad de forma indemostrable, pero es avieso y nos normaliza que es una barbaridad. Eso es el mal, el resto es una variedad de posibilidades repletas de bondad. Creo que la frase de Paloma Calle en una entrevista reciente expresa con muchísima claridad de qué va el rollo que se han montado aquí: «Me gusta ser queer, una invertida…, como quieras llamarme. Pero no me digas ‘normal’, me resulta superofensivo». Jo, tía, cómo mola, diríamos, si fuéramos adolescentes. En fin, sociedad de consumo pura y dura aplicada a todas las esferas de la vida. Neoliberalismo de primera categoría y la creencia narcisista y ególatra de que eres especial. Desde luego, hay que reforzar mucho la «normalidad» para que algunos puedan salirse por la tangente con un poquito de esfuerzo. Sigue leyendo →
Con esta obra que dirige Alfredo Sanzol en el Teatro María Guerrero, Juan Mayorga alcanza su cumbre como autor dramático. Su texto se adentra por los meandros de la conciencia y el lenguaje en una atmósfera onírica
Foto de Luz Soria
Observar cómo un gran dramaturgo se atreve a ir más allá en su concepción artística es fascinante. Juan Mayorga ha escrito un viaje hacia esas áreas del cerebro donde presumimos que se asienta la gramática profunda con la que nacemos, y donde vamos haciéndonos con el lenguaje que nos han hecho aprender y con el que luego alcanzamos el pensamiento de nosotros mismos. Asistimos a una compleja función, donde el espectador se sentirá inerme y saldrá de la sala confuso ante tales parlamentos de carácter filosófico. Pero la clave está en considerar que el dramaturgo nos remite a la propia conciencia de la protagonista y que, por lo tanto, todo lo que ocurra abre diversas posibilidades; pues solo podemos apoyarnos en su onírica manifestación. Otras de las claves que puede emplear el público en su exégesis consisten en tomar lo observado como una alegoría, por un lado; y, por otra parte, en acoger el pensamiento posthumano. A ello, añadamos como referencia inequívoca el mundo borgiano y, concretamente, su poemario El otro, el mismo (1964), donde aparecen los textos «El Golem» y, no lo olvidemos, «Spinoza», un filósofo que debemos tener en cuenta; puesto que la pulsión ateísta y mecanicista está en esta obra, donde un tal Matemático, ha creado todo aquel lugar. Sigue leyendo →
Carolina África aprovecha su experiencia como voluntaria en un centro penitenciario para configurar un panorama metateatral sobre los reclusos
Foto de Luz Soria
Retirar la sordidez de la cárcel y aproximarse a esos presos y quedarse con el destello de esperanza a pesar de todo. Este acercamiento posee el peligro de edulcorar un hábitat de reclusión y de disciplinamiento, también de castigo moral y social. Y aunque se ofrecen unas pizcas de crítica, el asunto va más en mirar hacia adelante, y en pasar un bache. Y en este sentido, hay que celebrar que Carolina África, aprovechando su experiencia personal con un grupo de presos, haya decidido darles protagonismo con buenas dosis de compasión; pero también de madurez pragmática. Sigue leyendo →
Matarile sobredimensiona su Trilogía de la fragilidad con un montaje destinado a la pausada interpretación postmontaje
Foto de Bárbara Sánchez Palomero
A pesar de las malas sensaciones que me llevé con El diablo en la playa, primera parte de la Trilogía de la fragilidad, acepté que las visiones de Ana Vallés podían encontrar terrenos más fértiles. Desde mi punto de vista, no ha sido así; aunque las consideraciones son algo más positivas. INLOCA posee más sustancia y se propician acciones más sugerentes, y que uno puede recomponer en ese rizoma al que vamos abocados. No obstante, es porfiada la insistencia en el desparrame, en no querer acotar, en confiar en exceso en los hechos por sí mismos y, sobre todo, en el poder revelador de un corolario repleto de citas filosóficas. Sigue leyendo →
El Club Caníbal realiza su montaje más sólido para desbravar a los Borbones a través de una biografía satírica de Alfonso XIII
Foto de Luz Soria
El retablo valleinclanesco que están perfilando los del Club Caníbal va a lograr que el esperpento supere el reflejo deformado de los espejos cóncavos y se nos estampe en los morros. Siempre ya el tema de España y nuestra insuperable ranciedad de fondo. Ni falta hace que algunos episodios de nuestra historia se caricaturicen. Las obras futuras de estos dramaturgos ya se están escribiendo, y de este Alfonso el Africano es fácil imaginar una segunda parte, una vida paralela que habrá que observar con suficiente distancia para que no nos sintamos demasiado estúpidos. Sigue leyendo →