Las que limpian

La compañía gallega A Panadaría monta una sátira sobre las kellys bastante embarullada y carente de profundidad argumentativa

Las que limpian - Foto de Leticia T. BlancoQue las generales ínfulas pequeñoburguesas que pueblan los teatros españoles (salvo el del Barrio) dejen paso a la reivindicación obrera es ya una buena noticia; pues bajamos a tierra y nos ocupamos de aquello que en su momento se denominó literatura social. Ciertamente, la «sucia» vida de los basureros, de las cajeras, de los transportistas o de las camareras de hotel no nos fascina y nos aburre. A lo peor nos daría envidia, si están un escaloncito por encima de nosotros y, a lo mejor, nos reconforta en nuestra mediocridad si los miramos por encima del hombro. Sin más. Sigue leyendo

El disfraz / Las cartas / La suerte

El Teatro de la Comedia da cabida a un montaje ambicioso con las piezas de Joaquina Vera, Víctor Català y Emilia Pardo Bazán

Verdaderamente la Compañía Nacional de Teatro Clásico debe contribuir a esto. Por un lado, a exprimir el talento actoral que ella misma ha propiciado y que debería, según mi opinión, permanecer en una especie de Compañía bis (revolutions) que fuese de gira por las Españas y allende los mares, que es lo que hace falta. Por otra parte, incursionar en la historiografía teatral española, a través de tres piezas que, si bien no son una genialidad, nos descubren unas maneras, unas aproximaciones a la realidad (la del XIX), con mirada femenina y con preferencia a las clases bajas, que merece observarse para poner en cuestión o en relación a todas esas otras obras —esas sí, geniales— que se repiten hasta la saciedad. Sigue leyendo

El diablo Cojuelo

Rhum & Cia llevan al Teatro de la Comedia la adaptación apayasada que ha preparado Juan Mayorga de la novela barroca de Luis Vélez de Guevara

El diablo Cojuelo - Foto de David Ruano
Foto de David Ruano

Que sí, que El diablo Cojuelo te puede aguantar una adaptación a lo payaso, a lo roquero, a lo más moderno que te quieras poner y a lo que se nos vengan en gana; aunque no puedes permitir que el texto queda en ni fu ni fa. Y si el adaptador es Juan Mayorga, pues menos todavía. Pero es que los Rhum & Cia, que se manejan estupendamente en las distancias cortas, están muy acostumbrados a ganarse al público, a salirse por la tangente; en fin, a hacer el payaso, que es un arte complejo que tiene sus gags típicos y tópicos; y que hay que saberlos desarrollar con soltura y con ese aire de improvisación tan conectado con la Comedia del arte. Sigue leyendo

El síndrome del copiloto

Vanessa Monfort adapta al teatro una de sus novelas para ofrecernos un espectáculo insípido y monótono que sorprende por su escenografía

El síndrome del copiloto - FotoNo esperaba que de la literatura del género bestseller romántico de mujeres para mujeres (con todo el paternalismo que destilan estos productos), con toda la autoayuda deleznable e ingenua, con toda la superficialidad que pretende ser profunda (inevitablemente cursi) y con el ánimo propio del coaching que ansía ayudar a las desvalidas féminas, tan perdidas ellas en el marasmo del patriarcado, tan inocentes ellas aún en este siglo veintiuno avanzado ya, que su versión teatral pudiera ofrecernos algo que se pudiera tildar de profundo, de maduro, de consistente o, incluso, de emotivo. Sigue leyendo

La bella Dorotea

El Teatro Español recupera obra del dramaturgo madrileño Miguel Mihura. Una historia sencilla en la que prima el humor absurdo y la rebeldía de su heroína en el chismoso ambiente de un pueblo costero

La bella Dorotea - Foto de José Alberto Puertas
Foto de José Alberto Puertas

En primera instancia, no parece que «actualizar» La bella Dorotea, estrenada en 1963, situándola en los años setenta, sea suficiente como para que nos pueda decir algo que no resulte tan ingenuo como caduco. Y eso que el tema del chismorreo y el critiqueo generalizado se ha revitalizado en los últimos años debido al uso patológico de las redes sociales. Pero Amelia Ochandiano se ha quedado en una década que estéticamente se nos hace pop y nos colorea la ferroviaria costa cantábrica. Por lo tanto, el entretenimiento naíf se impone sobre un texto que ha envejecido mal. Esto ocurre, desde mi modesta opinión, porque lleva un ritmo interno muy desigual, y el humor que se destila requiere en nuestras acostumbradas percepciones audiovisuales una vivacidad insolente que en el Teatro Español decae en el suceder de las escenas.  Sigue leyendo

Homenaje a Billy el Niño

Una obra que satiriza, desde el teatro-documento, los «cabos sueltos» de nuestra Transición, a través de la historia del inspector de policía Antonio González Pacheco

Homenaje a Billy el Niño - Foto de Laura Ortega
Foto de Laura Ortega

No han faltado en las últimas décadas —antes y después del 15 M— distintos cuestionamientos sobre el relato de la Transición. El borrón y cuenta nueva, la monarquía de partidos, el pragmatismo por encima de todo, el dejar atado el sistema controlando las estructuras y propiciando, a la postre, todo tipo de corrupciones y corruptelas que hemos padecido y lo seguimos haciendo. Entre las amnistías y el querer insistir en el olvido de muchas tropelías es muy comprensible que muchas víctimas de los zurriagazos del último franquismo quedaran desvalidas. Así quedó reflejado en el documental El silencio de los otros (2018), trayendo, sobre todo, a colación el tema de la Memoria Histórica. Otro documental, titulado Billy (2020), fue dedicado íntegramente a la figura de Antonio González Pacheco. Y, por lo tanto, podemos tomarlo como referencia también para observar la obra que firman Ruth Sánchez y Jessica Belda en el Teatro del Barrio. Sigue leyendo

Retablillo de don Cristóbal

Nao d´amores recurre a los títeres de cachiporra lorquianos para elaborar una pieza de factura impecable en el Teatro de La Abadía

Retablillo de don Cristóbal - Foto de Ángela Bonadíes
Foto de Ángela Bonadíes

¿Es don Cristóbal popular? No, ya no es reconocido por el pueblo. Ya no le dice nada. Es más, si resurgiera debiera consumirse astillado en la pira de las nuevas inquisiciones. Es un contraejemplo y ahora solo queremos emulaciones prístinas de lo angelical. Pero, ¿es popular —teatro popular— el espectáculo de Nao d´amores? Los títeres siguen entre nosotros, en Segovia o en El Retiro, o donde sea. La chavalería tiene oportunidad todavía de aproximarse a este arte tan directo y cercano; aunque, lógicamente, muy adaptado al gusto y a la moral de nuestro tiempo. Lo que, quizás, insisto con lo de arriba, sea una gran traición del espíritu primigenio. Sigue leyendo

Tercer cuerpo

El Teatro Infanta Isabel acoge la reposición de la exitosa obra del bonaerense Claudio Tolcachir; aunque esta vez con elenco patrio

Tercer cuerpo - FotoClaudio Tolcachir ya había degustado el éxito con La omisión de la familia Coleman, la cual dispuso un estilo que, en gran medida, ironizaba a Chejov, y que, a la postre, favorecía la creación de Tercer cuerpo (y luego Emilia) que fue presentada en España en 2009 también con halagos. Ahora el Teatro Infanta Isabel acoge de nuevo el montaje; pero con actores españoles y en español estándar. Este hecho, que permite que entremos antes en atmósfera, no es solo una cuestión idiomática, sino, además, una perspectiva tonal. Es decir, ¿el director se ha dejado «contagiar» por unos modos más directos y cortantes, y no tan «embaucadores» como los porteños? Ya que las diferencias existen, y el texto apenas cambia unos cuantos términos dialectales. En principio, si fuera en argentino lo tomaríamos con mayor extrañeza y, quizás, con más humor de otro tipo, más acibarado. En cualquier caso, uno puede llegar a la conclusión fácilmente de que está en una comedia de situación televisiva sin risas enlatadas. Sigue leyendo

Familie

Milo Rau vuelve a percutir con la polémica al llevar a escena un injustificable suicidio grupal de una familia de clase media

Familie - FotoMe viene ipso facto El séptimo continente de Michael Haneke. Esta es una película de 1989 y el desenlace y el misterio resultan muy similares a lo que Milo Rau pretende exponernos. O sea, trasladar a escena un paralelo simulado (esto es importante) de aquel suicido grupal que cometió la familia Demeester en Calais allá por el verano de 2007. «Normales» se afirma que eran. La pregunta, entonces, que me interesa responder es: ¿tiene nuestro dramaturgo una historia que contarnos o apenas cuenta con un hecho inexplicable? No querer saber o no poder saber o no poder desentrañar esta estupefacción no quiere decir que no podamos intuir, aunque sea atisbándolo, el sentido de la autodestrucción. En primera instancia, la fuerza del compromiso, que tan potente es en las sectas que se «despeñan» en los suicidios colectivos de hálito trascendente. Algo parecido se puede aseverar de los terroristas suicidas (la incapacidad para decirle «no» al grupo es apabullante) o como en esas reuniones de jóvenes japoneses que hacen quedadas mortales en coches asfixiantes. Sigue leyendo