La comedia sin título

Emilio Ruiz Barrachina recrea las últimas horas de Federico García Lorca en un espectáculo con altibajos dramatúrgicos

Quizás resulte un tanto equívoco el nombre de la propuesta, pues el subtítulo: Pasión y muerte de Federico García Lorca, le hace más justicia. Ciertamente, partimos de Comedia sin título, la obra inacabada que Alberto Conejero «completó» con El sueño de la vida (lo de Marta Pazos fue otra cosa muy distinta). Precisamente, este dramaturgo, tan influido por el poeta, tuvo un éxito tremendo con La piedra oscura, cuando recreó la biografía de Rafael Rodríguez Rapún, el amante de nuestro protagonista. Sigue leyendo

Un dios salvaje

La comedia de Yasmina Reza sobre las disputas entre parejas burguesas cambia de elenco para acomodarse nuevamente en el Teatro Alcázar

Foto de Nacho Peña

Regreso al Teatro Alcázar para comprobar cómo le ha pasado el tiempo a esta obra de Yasmina Reza (también célebre por Arte, que no para de sumar adaptaciones), despúes de que la estrenaran en 2008. Cambio de elenco y, por lo tanto, cambio de tono interpretativo. Sería mucho dirimir sutilezas en cada momento, y sería bastante subjetivo aseverar si preferimos a unos u a otros. Aunque he de reconocer que la pareja Aitana Sánchez-Gijón y Antonio Molero me encaja más que Millán-Lumbreras (no solo por la altura). Por otro lado, Clara Sanchis le aporta a su papel un sesgo más extravagante ─como veremos─, muy alejado de la finura aniñada de Maribel Verdú. El resto es idéntico. Sigue leyendo

Europía

Eva Llergo presenta una fábula de tintes distópicos sobre el sempiterno conflicto entre pueblos distintos

Si en el mundo novelístico y televisivo las distopías nos apabullan recordándonos que estamos en los albores de la hecatombe, en la esfera teatral, no hemos tenido tantas oportunidades. Valgan recordar Dis7opía o En La Ley, que planteaban muy diversos panoramas apocalípticos o controvertidos. Eva Llergo recurre a la fábula, y el asunto le ha salido ciertamente ingenuo. Con unos personajes que cuesta mucho creerlos, según van revelando la situación de sus propios territorios, con explicaciones que suenan amenazantes (guerras, cambio climático, invasión…). Quizás, el mayor problema esté en que, a diferencia de propuestas del estilo a El señor de las moscas, aquí la magnitud se hace indigerible. Sigue leyendo

El ruido de Júpiter

Elisa Arbesú desarrolla el tema del suicidio en este drama con tintes cómicos en el Teatro Lara

El tema del suicidio va soltando su pátina de tabú y se cuela por lo derroteros de ese cajón de-sastre llamado «salud mental». El teatro siempre lo había elaborado bajo las consideraciones de la agonía o el tédium vitae, ahora lo zanja desde una especie de abulia, de aburrimiento, de cansancio antes de haberse enfrentado propiamente al devenir, a la madurez, a sus diversas etapas. Es decir, se alejan del abatimiento de La voz humana o de 4.48 Psicosis; o del misterio supremo en Familie, de Milo Rau, apoyada en una historia real. Sigue leyendo

Leaving the Dream

Borja Rodríguez y Violeta del Campo abordan el binomio realidad/ficción a partir de la «espantada» actoral de Daniel Day-Lewis

Los marchamos a los que se acogen los jóvenes teatristas están tan marcados entre la autoficción, la metateatralidad, la documentación y esas narraciones ante el micrófono que exige el posdrama que ya es necesario quedarse con lo poco que pueda ser peculiar. En este caso, remitir a la espantada que dio el extraordinario actor Daniel Day-Lewis en 1989, cuando estaba haciendo de Hamlet en Royal National Theatre. Durante la escena V del acto I, aquella en la que el príncipe es alertado por el fantasma del rey de que ha sido asesinado, la función se paró, Daniel huyó consternado y jamás volvió a subir a un escenario. Sigue leyendo

El dios de la juventud

Alma Vidal expone sus cuitas generacionales en una dramedia caótica en el Teatro Pavón

Otra vez que una dramaturga del siglo XXI no renunciará a los mecanismos artísticos trillados de nuestro presente (que vienen de hace ya tanto). A saber: mucha metaliteratura en el modo de mostrar el work in progress, los tintes autoficcionales y mucho yoísmo hasta el punto de situar como protagonista a un dramaturgo. Déjenme repasar únicamente propuestas del mismo estilo en el último mes: De Nao Albet y Marcel Borràs, Las apariciones y, de forma más convencional, Goteras. Es una tendencia que dura demasiados años. Y una tendencia no puede ser un arte. Sigue leyendo

Goteras

El Teatro Bellas Artes acoge esta comedia amable de Marc G. de la Varga que fabula sobre las vidas posibles

Foto de Danilo Moroni

El género de la comedia amable, con su pizca de reflexión existencial, se reitera en cada intentona. Como un relato moral, que tendría la consabida referencia al Cuento de Navidad dickensiano, en esa especulación sobre las decisiones del presente ─de «bifurcaciones», se habla aquí─ que repercutirán en un futuro que, por arte de alguna magia, podemos contemplar. Aquí el protagonista es un dramaturgo y otros tantos dramaturgos se han puesto ellos de protagonistas para proceder a este experimento. Sigue leyendo

Tantra

Ana Graciani y Gabriel Olivares elaboran en el Teatro Lara una comedia muy masculina que redunda en los tópicos consabidos

El contexto actual nos va dejando asentadas las nuevas tendencias masculinas, con su buena dosis de «castración», de hipersensibilización y de pusilánime posición frente al empoderamiento femenino. Nuevos desequilibrios para el desnorte general y su consiguiente ansiedad. Esta requerirá, indudablemente, la visita al sicólogo o la incursión en alguna de las múltiples experiencias que ofrece el mercado destinadas a restablecer el estropicio. Por eso me parece conveniente recurrir, por un lado, a la exitosa comedia Una terapia integral. Sigue leyendo

Escena – Fin de temporada 2024-25

Repaso a los espectáculos más sobresalientes de este curso que acaba de finalizar en la esfera teatral

Foto de Jean Louis Fernandez

Que la tendencia conservadora y buscadora de públicos más talluditos y fieles se va imponiendo en la mayoría de los teatros es ya una obviedad. De alguna manera, esta pulsión arrastra también a creadores que estarían dispuestos a arriesgarse más; sin embargo, ven que el propio ambiente lo ha hecho más complicado. Parece que ciertas líneas se van difuminando como, por ejemplo, esas ínfulas juveniles de otros años donde se nos esputaban consignas sobre su sacrosanta identidad; pero con tono victimista y ñoño. Sigue leyendo