Orestes in Mosul

El polémico dramaturgo suizo Milo Rau intenta llamar nuestra atención con una Orestíada prefabricada en vídeo

Foto de Fred Debrock

Me gustaría contar con más obras de Milo Rau para desarrollar una comprensión de su fundamento y entender si en serio su propósito artístico es noble o es otro de esos creadores que quiere epatarnos con el aparataje predispuesto alrededor de un proyecto. Únicamente me puedo referir a Five Easy Pieces, un montaje que reunía muchos de los elementos dramatúrgicos que baraja este artista suizo. Hablamos de deconstrucción, de insertar el proceso de elaboración en la propia obra, de usar temas auténticamente conflictivos y de llevarlos a cabo en confluencia con los audiovisuales. Se puede etiquetar dentro de lo que se conoce como postdrama, para percutir sobre la recursividad del teatro en sí mismo. En Orestes in Mosul se continúa en la misma línea; pero es sorprendente cómo un acontecimiento que viene avalado por toda una serie de procesos de producción genuinamente dificultosos, termine por generar una función bastante modesta. ¿De qué vale que te vayas a un país en guerra para grabar en una ciudad bombardeada con lo que eso supone si las imágenes que vas a obtener no logran empastar con el discurso dramático que quieres emprender? Y es que el espectáculo se carga de texto ―reconozcamos que en esto sí que se parece a la Orestíada original de Esquilo― y de contexto. De actores que narran su peripecia personal ―como así hace Johan Leysen, que encarnará a Agamenón―para adentrarnos en las futuras significancias que desean perfilar. Desde mi punto de vista, el gran problema de esta obra es que, al igual que ocurre con gran parte del arte conceptual, Rau espera que nosotros mismos elaboremos las metáforas y las reverberaciones en nuestra imaginación a través de lo poco que nos ofrece. El poema es nuestro y él nos induce como un guía al que se le ha ocurrido que viajar a Mosul, con sus coches bomba y sus edificios derruidos, para grabar toda una serie de vídeos bastante precarios cinematográficamente hablando, muy próximos al periodismo amateur que no nos queda más remedio que tragar en conflictos de tal calibre. Según el dramaturgo, esto es más que suficiente para que hagamos la relación de ideas entre las matanzas de Ifigenia, Clitemnestra, Casandra y el mismo Orestes con los asesinatos masivos perpetrados por el Estado Islámico. Y que Mosul es una ciudad antiquísima, mucho más que Troya o que Atenas ―reseña―. Y que entre ciudades antiguas anda el juego. Unas por otras. Y entre el contar y el contar, algo de autoficción ―eso que no falte en el teatro contemporáneo―, porque el «basado en hechos reales» se ha quedado desfasado y ahora hay que introducir la verdad verdadera (en la ficción ficcionada) con sus protagonistas auténticos perjurando que son ellos con su nombre y apellidos los que salieron por patas cuando comenzó la última guerra de Irak. De esta manera nos lo relata Duraid Abbas Ghaieb, un bagdadí exiliado que se meterá en el papel de Orestes y que protagonizará una de las escenas más subversivas por su significado más allá de lo teatral, que es el beso con su amante Pílades, interpretado por Risto Kübar, alguien «tocado» por su condición de homosexual. Tanta deconstrucción de la trilogía esquilea nos dispone a observar un mosaico de situaciones que se duplican y que se revelan inconexas, fuera de un hilo conductor o de una construcción clásica. Ante la poca dramatización, casi reducida al gesto, a la emulación de lo grabado allí en Mosul, nos podemos quedar con una de las mejores escenas de la obra: una cena irónica y algo macabra el día que ha llegado Agamenón con Casandra y se reúne con Clitemnestra (una Elsie de Brauw que sabe evidenciar su inquina) y Egisto (su amante), que interpreta con distanciamiento oportunista, Bert Luppes. Diálogos cargados de animadversión que nos anticipan la concatenación de muertes. Así asistimos a una colección de imágenes que nos trasladan a las ejecuciones terroristas. De esta forma, vemos morir a Susana Abdul Majid, a quien nadie cree a pesar de sus creíbles vaticinios. Solamente son pinceladas que nos muestran la crueldad de una manera un tanto aséptica y silenciosa; por mucho que se quiera endulzar el recorrido mortuorio con la insistente tonadilla del tema «Mad World» (el éxito de Tears for Fears de los ochenta, pero en versión de Michael Andrews y Gary Jules que se hizo muy popular por la película Donnie Darko). Falta conjunción y una cohesión apreciable para que sinceramente esté justificada la Orestíada en Mosul, para que de veras en el drama mosulí encontremos paragón con la tragedia griega y el sufrimiento de la destrucción inane; y de las creencias que arrastran hasta la vesania, entre sacrificios a dioses antojadizos como hombres sin rumbo. Creo que esta vez Milo Rau se ha agarrado con fijación a la baza de la polémica previa a la obra en sí misma. Nosotros debemos juzgar el resultado.

Orestes in Mosul

Director: Milo Rau

Texto: Milo Rau y la compañía

Intérpretes: Susana Abdul Majid, Duraid Abbas Ghaieb, Bert Luppes, Elsie de Brauw, Marijke Pinoy y Johan Leysen

Actores del vídeo: Khalid Rawi, Khitam Idress, Risto Kübar y Baraa Ali

Músicos del vídeo: Zaidun Haitham, Suleik Salim Al-Khabbaz, Firas Atraqchi, Saif Al-Taee y Nabeel Atraqchi

Coro del vídeo: Mustafa Dargham, Rayan Shihab Ahmed, Ahmed Abdul Razzaq Hussein, Hassan Taha, Younis Anad Gabori, Hatal Al-Hianey, Abdallah Nawfal y Mohamed Saalim

Dramaturgia: Stefan Bläske

Composición y arreglos musicales: Saskia Venegas Aernoudt

Película: Moritz von Dungern y Daniel Demoustier

Escenografía: ruimtevaarders

Asistente de dirección: Katelijne Laevens

Manager de producción: Noemi Suarez Sánchez

Vestuario: An De Mol

Iluminación: Dennis Diels

Regidor: Marijn Vlaeminck

Técnico de vídeo: Stijn Pauwels

Técnicos de iluminación: Dennis Diels y Geert De Rodder

Edición: Joris Vertenten

Técnico de sonido: Dimitri Devos

Creación de sobretítulos: Eline Banken

Sobretitulado: Noemi Suarez Sánchez, Katelijne Laevens

Técnico de escena: Jeroen Vanhoutte

Asistentes de vestuario: Micheline D’Hertoge y Nancy Colman

Prácticas de dramaturgia: Liam Rees, Eline Banken

Ayudante de dirección en prácticas: Bo Alfaro Decreton

Manager de gira: Elli De Meyer

Producción: NTGent

Coproducción: Schauspielhaus Bochum, Tandem Scène Nationale

Con el apoyo de: Romaeuropa Festival y The Belgian Tax Shelter

37º Festival de Otoño

Teatros del Canal (Madrid)

Hasta el 1 de diciembre de 2019

Calificación: ♦♦

Un comentario en “Orestes in Mosul

  1. Pingback: Empire – kritilo

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