El banquete

Los espectadores ser reúnen en torno a unas mesas para brindar por el amor y la imaginación gracias a textos clásicos universales

La edición número diecinueve del Festival Clásicos en Alcalá se inaugura con esta propuesta de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que ya fue presentada la temporada anterior en el Teatro de la Comedia. Un montaje que ante todo nos gana por el ambiente que se propicia y que es fundamental para que nos adentremos en una colección de textos clásicos universales (fundamentalmente del XVI y del XVII) y que son bien conocidos. Para un grupo reducido de privilegiados espectadores, sentados en larguísimas mesas que, a su vez, se sitúan sobre el escenario del Teatro Salón Cervantes, acompañados de los seis anfitriones que se van a transformar en múltiples personajes que aparecerán y se difuminarán para mutarse en otros y en otros más. Seremos, por tanto, comensales a la vera de una copa de vino para brindar por la imaginación; pues esta es el rasgo definitorio del ser humano. Ya que el espectáculo está inspirado en la obra La especie fabuladora, de Nancy Huston. En la persuasión que supone sentarse junto a los intérpretes, que te susurren versos al oído, que se paseen con enjundia por encima de esos enormes tablones esquivando jarras y vasos, está un encanto que apenas decae en algunos momentos. Concretamente al actor Aleix Melé, le ha tocado la ingrata tarea de ser el «interruptor» oficial, el aguafiestas que rompe la magia de las declamaciones, para realizar un homenaje emotivo de las invenciones que se le ocurrían a su abuelo ―testigo de acontecimientos célebres sucedidos a miembros de la Generación del 27―. Quizás tenga sentido por la idea que quiere transmitir y por el uso dramatúrgico que se desea conseguir: rebajar la tensión para no agotar al respetable con tanta intensidad; pero la «broma» resulta más molesta que nostálgica. A falta de hilo argumental, seguramente, con más empaque ese trazo algo infantil y próximo a nuestro tiempo, podría haber resultado más compacto. No deja de ser un detalle, pues lo sustancial de la función transcurre por otros devenires. Y son los del amor, como en El banquete de Platón, en aquel simposio (etimológicamente, `beber juntos`), aparecen los grandes amantes. De esta forma, Manuela Velasco, en el papel que mejor le viene, hace de Julieta y se encarama a lo alto de una escalinata para confirmar su zozobra ante aquel Romeo, que Víctor Sainz interpreta con el fulgor estratégico. Algo parecido ocurre con el don Juan (el de Moliére), que encarna Jesús Castejón con grandiosidad. Dispuesto para raptar a las campesinas Charlotte y Mathurine. Aunque en el plano interpretativo es necesario mencionar el punto soberbio en el que se sitúan Lola Baldrich y Rafa Castejón. La primera es quien da el aldabonazo de salida y, de alguna manera, la que comanda el encuentro general. Es puro arrebato, de una entrega maravillosa y es la que imprime un carácter carnal a todas sus expresiones. Como esa Celestina beoda con su alma arrojada a los placeres terrenales. Y el segundo porque ya ha demostrado estos últimos años (véase, por ejemplo, su trabajo en El castigo sin venganza, de hace unos meses) que tiene una personalidad muy marcada para acoger los papeles más importantes de nuestra dramaturgia. Aquí lo vemos declamando los versos más populares y profundos de La vida es sueño ―la gran obra de Calderón será uno de los grandes referentes en todo el montaje―, y que sirve para elaborar la cuestión de la fantasía que tanto alimenta la ficción y la literatura. El espectador se encontrará muchos más personajes, algunos, apenas unas pinceladas; otros, un suspiro, una frase, como esas amalgamas shakesperianas con oraciones que son ya tan populares que forman parte de nuestro acervo. Además, para hilar tanta referencia conocida, la música sostiene el sentimiento de comunidad conseguido; sobre todo con la canción «Youkali», de Kurt Weil (con la letra de Roger Fernay) y que nos habla de esa utopía que cada uno de nosotros alberga en sí. La dirección de Catherine Marnas y de Helena Pimenta ―la dramaturgia es de Álvaro Tato y es sobresaliente― logra una fértil unidad en el conjunto de lo expuesto y consiguen ofrecer un espectáculo sencillo y sentido, que nos envuelve a una atmósfera de ensoñación.

El banquete

A partir de La especie fabuladora, de Nancy Huston»

Dirección: Catherine Marnas y Helena Pimenta

Dramaturgia: Álvaro Tato

Reparto: Lola Baldrich, Jesús Castejón, Rafa Castejón, Aleix Melé, Víctor Sainz y Manuela Velasco

Asesora de verso: Pepa Pedroche

Coreografía: Nuria Castejón

Música: Madame Miniature / Miguel Magdalena

Iluminación: Enrique Chueca

Vestuario: Carlos Calvo / Mónica Teijeiro

Escenografía: Carlos Calvo

Compañía Nacional de Teatro Clásico

XIX Festival Clásicos en Alcalá

Teatro Salón Cervantes (Alcalá de Henares)

Hasta el 15 de junio de 2019

Calificación: ♦♦♦

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