El banquete

Los espectadores ser reúnen en torno a unas mesas para brindar por el amor y la imaginación gracias a textos clásicos universales

La edición número diecinueve del Festival Clásicos en Alcalá se inaugura con esta propuesta de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que ya fue presentada la temporada anterior en el Teatro de la Comedia. Un montaje que ante todo nos gana por el ambiente que se propicia y que es fundamental para que nos adentremos en una colección de textos clásicos universales (fundamentalmente del XVI y del XVII) y que son bien conocidos. Para un grupo reducido de privilegiados espectadores, sentados en larguísimas mesas que, a su vez, se sitúan sobre el escenario del Teatro Salón Cervantes, acompañados de los seis anfitriones que se van a transformar en múltiples personajes que aparecerán y se difuminarán para mutarse en otros y en otros más. Seremos, por tanto, comensales a la vera de una copa de vino para brindar por la imaginación; pues esta es el rasgo definitorio del ser humano. Ya que el espectáculo está inspirado en la obra La especie fabuladora, de Nancy Huston. En la persuasión que supone sentarse junto a los intérpretes, que te susurren versos al oído, que se paseen con enjundia por encima de esos enormes tablones esquivando jarras y vasos, está un encanto que apenas decae en algunos momentos. Concretamente al actor Aleix Melé, le ha tocado la ingrata tarea de ser el «interruptor» oficial, el aguafiestas que rompe la magia de las declamaciones, para realizar un homenaje emotivo de las invenciones que se le ocurrían a su abuelo ―testigo de acontecimientos célebres sucedidos a miembros de la Generación del 27―. Sigue leyendo

La estancia

Un encuentro brillante entre dos dramaturgos, Shakespeare y Marlowe, para especular sobre su verdadera identidad

La importancia que tiene la figura de William Shakespeare para el mundo anglosajón no solo radica en su valor literario; sino, también, en su influencia política. La cultura con mayúsculas siempre ha sido esgrimida por las naciones como producto genuino y excelso de su poder en el mundo. Por lo tanto, defender al Bardo ha implicado soslayar multitud de teorías ―algunas de ellas más que verosímiles―; con el fin de tener un embajador universal que superase, sin ir más lejos, a Cervantes. Sigue leyendo

La venganza de don Mendo

Una propuesta sin empaque sobre la popular astracanada de Muñoz Seca

Foto de Antonio Castro
Foto de Antonio Castro

Cada poco tiempo es conveniente que los nuevos públicos, las nuevas generaciones, se enfrenten a esas comedias clásicas o, como en este caso, a una astracanada convertida automáticamente en popular. El problema fundamental que nos encontramos con las parodias es la lejanía de lo parodiado; si bien, no es óbice para que funcione el artefacto, sí que es preciso resaltar ciertos aspectos humorísticos para que el verdadero objetivo, consistente en hacer reír, se logre. Está claro que ya no triunfa el teatro poético al estilo de Marquina, con esas obras basadas en hechos históricos (deformados al gusto del patriótico respetable) que tanto abundaban en las tablas de principios del siglo XX, por consiguiente, es necesario buscar otros efectos. Curiosamente, en 1977 se presentó en esta misma sala del Teatro Fernán-Gómez una exitosa puesta en escena de La venganza de don Mendo, dirigida por Gustavo Pérez Puig, a la que podemos acceder a través de internet. Y si antes comentaba que es pertinente revisitar nuestro clásico, también es adecuado comparar e intentar descubrir de qué manera se acogían estos montajes, ya sea desde la creación o desde la recepción. Y lo que se deduce es que la producción llevada a cabo por Salvador Collado y dirigida por Jesús Castejón, en principio, necesita más jolgorio, más exageración, más brío y, principalmente, más ambición escénica. Sigue leyendo

La puta enamorada

La belleza, el amor y el poder suben a escena de la mano de Velázquez y la Calderona

A1-34055290.jpgLa certeza es el cuadro de La venus del espejo (actualmente expuesto en la National Gallery) y la ficción, mucha ficción, es la vida imaginada de Diego Velázquez y de María Calderón, la Calderona (amante de Felipe IV), en el Madrid maloliente donde transcurre el encuentro entre los dos personajes.

Digamos que el texto es una gran juego barroco al que no hay que buscarle razones a sus anacronismos, porque de lo que se trata es de crear un mecanismo donde la belleza, el amor y la picardía quevedesca establezcan una dialéctica a tres bandas bajo el contexto del siglo XVII, cuando Calderón de la Barca comenzaba a despuntar y la Plaza Mayor humeaba interminablemente. Sigue leyendo

Jugadores

Jugadores, de Pau Miró, explora los avatares de unos individuos unidos por el póker

Avilés 21/08/2014 Jesús Castejón, Miguel Rellán, Ginés García Millán y Luis Bermejo juegan una peligrosa partida de cartas llena de dramas y fracasos ©FotoMarieta

El juego y la soledad, o viceversa, sintonizan las vidas del profesor universitario, que accede a que su anticuado piso sirva como centro de reuniones, el actor fracasado, el enterrador enamorado de una prostituta ucraniana y un barbero en paro. Pau Miró desarrolla los personajes a través de tramas de alguna manera incompletas, con grandes elipsis que implican excesos narrativos en detrimento de la representación, para centrarse en la inconsistencia vital de cuatro hombres abocados a jugársela mientras la madurez los atraviesa. Nos enteramos de la denuncia que mantiene al profesor suspendido de empleo y sueldo, de que el barbero teme perder a su mujer, de que el actor no encaja en ningún papel y de que al enterrador le gustaría marcharse a Ucrania; pero nada de esto nos hace sospechar hacia dónde se dirige la obra. Ellos poseen los rasgos inequívocos de los jugadores y su constante aproximación al límite, al abismo y al riesgo con que frecuentemente se ganan las grandes partidas. Sigue leyendo