Las amistades peligrosas

La asepsia permea esta versión sobre la novela de Choderlos de Laclos en el Teatro Marquina

David Serrano se ha ido asentando como director durante estos últimos años con proyectos de lo más variado. El año pasado presentó Un tranvía llamado Deseo, aunque la obra que ahora tenemos entre manos puede vincularse mejor con La Venus de las pieles, una función de 2014 que se representó en el Matadero. Las novelas de Choderlos de Laclos y de Sacher-Masoch las separan unos cien años, sin embargo, están conectadas por la tortuosa perdición del anhelo amoroso y de la seducción como juego macabro.

Las amistades peligrosas han dejado su huella principalmente a través de la visión de Heiner Müller con Cuarteto, ya sea con aquella propuesta plúmbea de Los gatos mueren como las personas o, sobre todo, con Barroco, el espectáculo dirigido por Tomaz Pandur, creador con el que trabajó el propio Roberto Enríquez en Fausto. Sigue leyendo →

Coriolano

Antonio Simón cuenta con un buen elenco para dirigir esta tragedia de Shakespeare en los Teatros del Canal

Coriolano – Foto de Jero Morales

Si a principio de temporada daba cuenta de la versión contemporánea ofrecida por Emilio del Valle, ahora llega la mirada más ajustada al original de Antonio Simón para trazar la biografía de héroe. Ambas propuestas dialogan, en cualquier caso, con nuestro presente. Es fácil encontrar líderes por doquier tan ambiciosos como nuestro protagonista rodeado de grupos igualmente pertinaces. Volvemos a encontrarnos, por lo tanto, con una función que sobresale, ante todo, porque el elenco está configurado por actores y actrices de gran solvencia. Creo que Roberto Enríquez es una estrella de la interpretación teatral que no está considerado como se debe. No hará ni unos meses cuando demostró sus habilidades en Los cuernos de don Friolera. Sigue leyendo →

Los cuernos de don Friolera

Ainhoa Amestoy plantea una adaptación de este esperpento de Valle-Inclán repleta de motivos grotescos aunando tiempos diversos

Foto de Pablo Lorente

Enfrentarse a este esperpento de Valle-Inclán, incluido, como se sabe, en el ciclo Martes de Carnaval, publicado en su versión definitiva en 1930, no es tarea fácil, por mucho que el argumento sea tan polémico en estos momentos. Formalmente es un desafío, si uno se quiere hacerse cargo de sus diferentes niveles metateatrales, amén de un vocabulario expresionista que posee todas las características ingeniosas del dramaturgo. La mayor pega, sin duda, su extensión y, si acaso, recalcar demasiado las ideas principales. Anhela el autor enmarcar tanto su artefacto que no ceja hasta situar a cada quien como le corresponde. Sigue leyendo →

El perro del teniente

El texto amargo y complejo de Benet i Jornet salta al escenario del Matadero con la dirección de Pilar Valenciano

EL perro del teniente - Foto de Vanessa Rabade
Foto de Vanessa Rabade

Podríamos partir de que algunas personas que se guardan un dolor que después se ha devenido en un trauma deciden acudir a un sicólogo (o a un sicoanalista, si es que quieren rascar en el invento del inconsciente y recordar de más). Otros, como en este caso, se cuelan en la clandestinidad de un burdel. Hallamos un indicio de ello en esta obra de Josep M. Benet i Jornet, escrita en 1997. En alguna medida, en un alejamiento del realismo propio de este autor, encontramos la impudicia que Jean Genet exprimió en El balcón (que se iba a llamar España), y que tuvo una versión en el mismo Matadero en el 2010, nos ofrece una serie de similitudes sobre la representatividad dentro de un puticlub. Sigue leyendo →

¡Nápoles millonaria!

En el Teatro Español se representa esta magnífica adaptación que Eduardo de Filippo escribió durante la segunda guerra mundial

Foto de Jesús Ugalde

En esta gran obra de Eduardo de Filippo está aunado gran parte de nuestro pasado europeo, ahora que los rumbos económicos son dirigidos por trileros más fantasmagóricos y aviesos, y que la expresión «fascista» es un esputo sin la significancia y la hondura precisa. Cada día olvidamos más de dónde venimos, de nuestras paces y de las luchas ganadas y perdidas en el olor de la sangre y de la destrucción. ¡Nápoles millonaria! se vertebra como una tragicomedia, tan agridulce como angustiosa, con dosis de hipocresía y de avestrucismo para negar la mayor, y posee moraleja y moralina, y lecciones ejemplares sobre la avaricia, la insolidaridad, el abuso y los sencillos mecanismos de un mercado tangible y escurridizo que pertenece a otra época, tan analógica como lógica. Posee también una ternura entreverada de una picaresca que percibimos mucho como nuestra. El estraperlo es un modo de supervivencia que surge una vez el estado marca los precios de los productos (bastante a la baja), como ocurrió igualmente en España durante los años cuarenta, cuando las fórmulas autárquicas propiciaban el mercado negro, mientras las cartillas de racionamiento no daban para lo mínimo.  Debió escribir esta obra a mediados de 1944, la publicó y la puso en escena al año siguiente, el 15 de marzo de 1945 en el Teatro di San Carlo de Nápoles. Incluida dentro de su colección Cantata dei Giorni dispari (esos días dispares o negativos), donde, aparte de la popular Filomena Marturano, también aparecen Questi fantasmi, dirigida por Oriol Broggi o Le voci di dentro, con Toni Servilo que hemos podido ver representadas en nuestros escenarios en grandes montajes en los últimos tiempos. Sigue leyendo →

La vuelta de Nora

La segunda parte de Casa de muñecas ahonda en los conflictos matrimoniales con guiños hacia el presente

Despejada la duda de si era necesario continuar indagando en lo ocurrido tras el famoso portazo de Nora Helmer en Casa de muñecas (para refrescar nuestra memoria, recordemos la versión de Gómez-Friha de la temporada anterior), es justo reconocer que Lucas Hnath ha escrito un drama con varios puntos interesantes y algunos hilos que no encajan demasiado. Si recurrimos a la visión que tenía del matrimonio el filósofo danés Kierkegaard, podemos entender mucho mejor no solo la obra original del noruego Ibsen, tan influido por el protestantismo de su país, sino esta función que tenemos delante. «El matrimonio es y seguirá siendo el más importante viaje de exploración que pueda emprender el hombre; cualquier otro conocimiento de la existencia, comparado al del hombre casado, es superficial, porque él y solo él ha penetrado realmente en la existencia». Es decir, la etapa ética, la etapa del deber y de la responsabilidad. Sin embargo, la paradoja es que la protagonista, encarnada por una Aitana Sánchez-Gijón que sabe rebajar la tensión para sostener al personaje en el esbozo de la estratega, se ha marchado buscando libertad y, en cuando al amor, se ha encontrado con el vacío o, al menos, con la incógnita. Es decir, la etapa estética. Sigue leyendo →

Arte

Una comedia burguesa sobre la amistad en nuestro mundo estetizado, dirigida por Miguel del Arco

Foto de Vanessa Rabade

Arte no va de arte, y es una pena que una obra teatral, aunque sea mediante la comedia no profundice sobre este hecho tan muerto como Dios (Arthur C. Danto dixit); sino de amistad. ¿Qué más da el cuadro blanco, absolutamente blanco, que se ha comprado Sergio? Ahí tenemos la pintura Blanco sobre blanco de Malevich de su serie de 1918. Sencillamente es llevarlo un poco más al extremo. Lo que quiero decir es que la discusión que ocupa gran parte del texto tiene como causante la envidia («Que Sergio se haya comprado ese cuadro me supera, me inquieta, me provoca una angustia indefinida.»), la irritación que supone que un amigo nos inflame con su soberbia, con su aparente saber, con su nueva adquisición: un coche, un chalé, un reloj; o con su nuevo viaje —siempre más lejos, más exótico, más inalcanzable. Por eso Marcos se parte de risa cuando sabe que aquella tela pulquérrima ha costado treinta mil del ala, porque está seguro de aquello no es arte, está plenamente convencido. El público se carcajea. Sigue leyendo →

El pequeño poni

Una obra de Paco Bezerra sobre el caso real de un niño maltratado en su colegio por el uso de una mochila

El pequeño poni - FotoEl acoso escolar ha existido siempre, eso es cierto, pero hoy, gracias a unos sistemas de comunicación altamente sofisticados y al empeño del mercado (y la desidia de los padres) por convertir a los infantes en acérrimos consumidores, el daño se ha multiplicado. En este caso la excusa es una mochila con unos ponis en la espalda de un niño de diez años, aunque podría ser por un peinado, un color de piel, una estatura, una anchura, una voz o cualquier otra característica de la que otros puedan mofarse. Porque la cuestión no radica, inicialmente, en la maldad, sino en un proceso de maduración que tiene por principio la pura imitación como referente de lo bueno y adecuado. Enseguida llega la asunción de que uno es débil (¿quién no se reconoce como débil?) y de que la forma más fácil y directa es ponerse por encima de aquellos con los que uno puede conseguir puntos frente a los demás. Un chaval maltratado es un conejillo de Indias con el que aquellos colegiales necesitados de atención sobresalen en un mundo que perciben adversamente. Luego están esos consentidores, aquellos que por miedo se apuntan al carro (¿se les puede exigir valentía a chicos tan pequeños?). Este es un elemento fundamental. No es lo mismo pedir cuentas a los acosadores en un colegio que en cursos avanzados de un instituto. La responsabilidad de los adultos posee una relevancia formidable. Sigue leyendo →

La rosa tatuada

Un Tennesse Williams menos melodramático en la versión de Carme Portacelli en el María Guerrero

Foto de David Ruano
Foto de David Ruano

En el imaginario de muchos espectadores colea una adaptación cinematográfica en la que Anna Magnani completó un papel creado ex profeso para ella, donde consigue ─aparte del Óscar─ una interpretación que encajaba excelentemente con unas circunstancias históricas, sociales y una consideración de lo que implicaban los extranjeros provenientes de Sicilia a Estados Unidos. También es cierto que el film no es fiel al texto escrito por Tennessee Williams. La cuestión principal radica en: ¿cómo se puede modernizar un relato en el que las costumbres de los protagonistas nos parecen ahora fuera de todo tiempo y lugar? Carme Portaceli se ha embarcado en la difícil tarea de encajar unos modos anticuados, en una sociedad más estilizada. Si la historia de Serafina delle Rose (¿existe alguna otra obra literaria de calidad en la que se abuse tantísimo de un símbolo como en esta? Uno acaba pinchándose con esas rosas por todos los lados), una costurera, inmigrante en un pueblo cercano a Nueva Orleans, enamoradísima de su marido ─a la sazón, un camionero que transporta plátanos y mercancías de otro cariz─ que muere abrasado durante una persecución policial, nos parece increíble; no hay más que fijarse en cómo acaba con un hombre que se define en estos términos: «¡Scusami, Signora, soy nieto del tonto del pueblo de Ribera!». O sea, después de idealizar a su esposo, un hombre, por lo visto, muy atractivo, varonil e impetuoso, que la mantenía y la mantiene en perpetuo encantamiento, esta se «cura» con alguien que de tan bueno, es tonto (incluidas unas orejas de soplillo que le regala el dramaturgo). Sigue leyendo →