El drama rural de Jacinto Benavente se embellece de la mano de Juan Carlos Rubio y de Natalia Menéndez

¿Qué podemos hacer con un final tan desastroso? ¿Deberíamos cerrar los ojos, obviarlo, y quedarnos con todo lo acontecido anteriormente? No nos quedará más remedio si queremos salvar este montaje en nuestra memoria. La inverosimilitud, la inconsecuencia y hasta el visto y no visto irrumpen en la última escena de esta versión firmada por Juan Carlos Rubio y por Natalia Menéndez. Nada que no esté escrito por don Jacinto Benavente allá por 1913; pero requeriría otro ritmo, otro cuidado. Si ante una tragedia así el público se carcajea, algo está mal. Puedo certificar que en el espectáculo que dirigió Joaquín Vida y que protagonizaba Nati Mistral en el año 2000 ocurría igual. Nuestro Nobel debería ser enmendado, ya que aquí se vuelve a caer en el mismo error. Parece una farsa, un vodevil. Sigue leyendo



Si se nos retuerce el argumento previsible y el drama aprovecha la controversia generada por las opiniones de Hannah Arendt, cuando esta decidió viajar como reportera a Jerusalén para seguir el juicio al nazi Adolf Eichmann, tal y como se refleja de manera muy precisa en la película de 2012 dirigida por Margarethe von Trotta, para llevarnos por otros derroteros éticos, entonces es necesario analizar si la propuesta es coherente. La responsable de todo el asunto es Karina Garantivá y es ella quien nos introduce a través de un discurso inicial en las ideas que sustentan su proyecto. Discurso este algo caótico, con descripciones sobre cómo se ha llegado a preparar este espectáculo, que para el público pueden ser desconcertantes, pero que vale para llegar a la conclusión en esa deriva metateatral que prepara el terreno para el epílogo. Esa conclusión se ahorma con cuestiones que parecen hacer referencia, por ejemplo, al «Experimento Milgram», que pretendía responder a preguntas como: «¿Podría ser que Eichmann y su millón de cómplices en el Holocausto solo estuvieran siguiendo órdenes? ¿Podríamos llamarlos a todos cómplices?». Además de este asunto, de vital importancia ética, se nos induce a la comparación entre las medidas de control sanitarias que estamos padeciendo y que, también, tienen implicaciones sobre nuestros derechos y la manipulación de los totalitarismos. 