Una humilde propuesta

Mariano Llorente se encarna en un satírico promotor dispuesto a solucionar la pobreza de nuestro país

Foto de David Ruiz

Viene muy a cuento lo que se critica en esta obra satírica de Jonathan Swift. Apenas un panfleto de unas cuantas páginas donde vuelve a desbordar los planos de la crítica con esa inteligencia tan soberana. Desde luego, no es en su forma la misma ironía con la que procedía Sócrates para obtener la sabiduría; pero este recurso retórico conserva ese efecto revelador que produce tanta estupefacción. Proceder así en esta proclama, proponiendo técnicamente, con toda clase de detalles matemáticos y estadísticos, sobre un proyecto serio para «zamparse» a los hijos de los pobres cuando cumplan un año y alcancen un estimable peso (entre diez y doce kilos), es una provocación que no dejará a nadie indiferente. El truco discursivo es idóneo para exigir, precisamente, todo lo contrario; a saber, una responsabilidad política y social sobre esa parte depauperada de la sociedad. Y si señalo que el contenido del texto es muy pertinente para la observancia de nuestra querida España, es porque la pobreza infantil anquilosada ofrece datos tan descomunales como desalentadores ―aunque se encubran en nuestro mundo estetizado de virtualidades virtuosas. Según el INE, la pobreza infantil afecta a uno de cada tres niños. Estamos en 2019 y parece que eso no es una urgencia. En las democracias liberales, la capacidad de los pobres (por sus circunstancias no solo socioeconómicas, sino socioeducativas) para protestar, para manifestarse y para presionar políticamente, son muy bajas (evidentemente no se pueden poner en huelga, por ejemplo). Sigue leyendo

La judía de Toledo

Laila Ripoll versiona con insuficiente ambición esta desconocida obra de Lope de Vega

El acontecimiento teatral del siglo XVIII fue La Raquel de Vicente García de la Huerta, una tragedia basada en una leyenda castellana sobre la judía amante de Alfonso VIII. Sobre el mismo tema ya había escrito el mismísimo Lope de Vega con el título de Las paces de los Reyes y judía de Toledo, publicada en 1617. Desde luego, ya podemos afirmar que no es el mejor texto del Fénix, principalmente por las incoherencias estructurales entre el primer acto y los otros dos. De hecho, el planteamiento es resuelto por la versión de Laila Ripoll con una extensa contextualización en vídeo, donde comprendemos que nos hemos de trasladar a los años 60. Se establece un «juego» con imágenes del NO-DO en las que aparece Franco, por supuesto; pero también Fabiola y Balduino, que se utilizan para narrar el enlace entre Alfonso VIII (1155-1214) y Leonor de Plantagenet, hija de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania. Pero el meollo del asunto radica en el súbito enamoramiento del rey de una judía llamada Raquel que encuentra un día en la orilla del río y con la que se recluirá siete años en un castillo hasta que todo se finiquite por las bravas. A mitad de camino entre la historia de amor fronterizo y el thriller político, en un pim pam pum (fuego) se deshace el nudo. Sigue leyendo

El triángulo azul

El triángulo azul se debate entre la carnavalada y el horror en un campo de concentración nazi

el-triangulo-azul-¿Por qué un pueblo como el alemán, con sus hitos filosóficos, sus músicos, sus escritores puede llevar a producir tal monstruosidad? Se lo pregunta Paul Ricken, encargado de fotografiar cada una de las atrocidades que ocurran en Mauthausen, mientras nos conduce durante toda la historia de los españoles llegados allí para luchar por la supervivencia. Este fotógrafo es interpretado por Paco Obregón con una tristeza que va in crescendo hasta configurar un personaje-huella de aquel infierno. Sigue leyendo

La cortesía de España

Lope de Vega se cuela en el Matadero con La cortesía de España, una obra sobre las cargas de la tradición

la-cortesia-de-españaPresenta, y muy bien, la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico un comedia, tildada de famosa, de esas de enredo. Como suele ser propio en Lope y otros autores de la época, la trama se dispone a través de los amores de sus protagonistas que, entre equívoco y equívoco, van lanzándose hacia un final que se adivina feliz, pero que dada la confusión, no sabe uno quién acabará con quién. La cortesía de España no solo es una comedia de costumbres urbana como El acero de Madrid o La noche de San Juan donde aparecen ciudades de nuestro país, sino que, en esta ocasión, uno de los protagonistas y su sirviente viajan por Génova, Venecia o París, todo un tour que se va reflejando en unas acertadas proyecciones de vídeo repartidas a tres alturas: en un ciclorama, en unas cortinas y en las puertas giratorias. Resulta, por lo tanto, una escenografía sencilla, minimalista, en apariencia, con una especie de pasarela como si fuera un puente veneciano, con portalones que van metaforizando aún más la trama con sus giros y una serie de pequeños elementos que matizan el espacio como unas sillas con un elevado respaldo hueco, elegantes, y que no disuaden la mirada del espectador. A esto se añade un vestuario equilibrado en los colores, diseñado por María Araujo y una música basada fundamentalmente en una sonora percusión ejecutada por Mauricio Loseto que va hilando cada una de las escenas. Sigue leyendo