La ternura

Parodia basada en las comedias de Shakespeare con un enredo sobre leñadores y princesas

Vuelve Alfredo Sanzol por los fueros donde mejor se desenvuelve. Y es que la seña primordial del dramaturgo navarro es su peculiar veta humorística, que vendría caracterizada por el desparrame, por la exageración y por el choque abrupto dentro de una situación habitual. Así comenzó su auténtico éxito en el 2008 con Sí, pero no lo soy, una obra descacharrante en la que se inmiscuía en las cotidianas rarezas de nuestro mundo contemporáneo; iba del particularismo local al azote general con auténtica destreza. En esta misma línea —bajo la estructura de sketchs engarzados—, presentó Días estupendos, concentrada en las aventuras veraniegas de unos jóvenes en un ambiente que termina por ser entrañable. A estas debemos sumar Delicadas y En la luna, con las que cerraríamos esta etapa marcada por su afán a la hora de interrelacionar historias con ese humor tan característico, que ha mantenido en trabajos posteriores cuando ha emprendido tramas con desarrollos más lineales, apartados de lo poliédrico (Aventura! o La calma mágica). Sigue leyendo

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Historias de Usera

Una colección de relatos entrañables sobre las gentes de este barrio populoso del sur madrileño

Foto Bárbara Sánchez Palomero

Mientras charlan y toman la fresca a la luz de la farola y van llegando más vecinos y nosotros nos acomodamos y ellos continúan en un ten con ten cruzado de chascarrillos, anécdotas y aventuras y los jóvenes preguntan a los mayores del lugar con avidez, se nombra, de pasada, Orcasitas, como el barrio más luchador de Madrid. Bien, pues antes de adentrarme en el meollo de la cuestión, me sorprende que se haya perdido la oportunidad para evidenciar la precariedad de muchas zonas del actual distrito de Usera y las diferencias socioeconómicas que aún hoy se dan respecto al norte madrileño. Incluso en el germen de la función, aquel Storywalker donde se fueron grabando esos relatos extraídos de la vivencias de los lugareños ─la mayoría de ellos acontecimientos reales─ ha participado algún que otro actor de la presente escena madrileña que estudió en un instituto de aquel barrio tan luchador, un verdadero barrizal en sus orígenes, que se dedicó a bloquear carreteras para exigir la urbanización de esa área. Si algunos supieran hasta qué punto ha vuelto la degradación en las aulas de aquellos lares… En fin, me duele hacer la siguiente comparación, pero me parece inevitable. Estas Historias de Usera huelen a ese cine de los cincuenta (salvo honrosas excepciones, como Surcos) en el que España se mostraba satisfecha de sí misma, como si no se pasara hambre y no existiera una gran angustia por el futuro, sobre todo en el mundo rural. Sigue leyendo

El loco de los balcones

Fallos de estructura en El loco de los balcones, tercera obra del Nobel sobre los escenarios en los últimos años

el-loco-de-los-balcones-teatro-espanol-hoyenlacity-dentro-1-1024x799La obra comienza con el profesor Brunelli subido a uno de los balcones que trufaban Lima aún en los años 50 y que durante gran parte de su vida se ha dedicado a proteger, a defender frente a las autoridades y los nuevos arquitectos. Su cometido es puro romanticismo; su empresa, por lo tanto, está destinada al fracaso desde el primer instante y, ya se sabe, al final los daños colaterales resultan impredecibles. Como bien le gusta a Vargas Llosa, la narración de los hechos juega con el tiempo entre un presente de desesperanza y un pasado en el que transcurren sus andanzas en pos de esa lucha titánica por preservar el patrimonio local. Desde mi punto de vista, la obra fracasa en la estructura, aunque paradójicamente el premio Nobel sea un maestro en estos cometidos; pero, mientras el protagonista se deleita en exceso, fundamentalmente en la primera parte Sigue leyendo

Edipo Rey

Correcta versión del clásico de Sófocles; aunque Sanzol se queda corto en la experimentación

Foto de Luis Castilla
Foto de Luis Castilla

¿Qué hacer con el mito más veces narrado? ¿Qué hacer con uno de los personajes más auscultados de la historia? ¿Cómo tratar el hecho religioso que comanda la tragedia, después de tantas interpretaciones paganas y psicoanalíticas? Con Edipo, el spóiler no es posible, la sorpresa no llega y uno desearía, en ocasiones, que de repente enmudecieran y que de sus rostros surgieran otras sospechas. Edipo Rey podría terminar en un minuto. Al fin y al cabo, Apolo tiene la decencia de lanzar un acertijo para que el descubrimiento no les alcance de súbito y puedan reaccionar. Al fin y al cabo, qué culpa tiene el rey de Tebas. Sigue leyendo

Canícula

Vicente Colomar presenta en la Cuarta Pared su peculiar visión de la familia y sus aprisionadoras redes

Canícula - FotoLas cadenas familiares a veces constriñen a sus miembros de tal manera, que cualquier concepción de la libertad queda pospuesta hasta que algún acontecimiento inesperado abra la espita pandórica. Al principio contamos con tres hermanos sentados en su sofá: el pequeño es Juan Antonio Lumbreras, alguien capaz de hablar a la velocidad del rayo y dejar estupefactos a los espectadores con su discurso displicente, él solo quiere «vacaciones»; el de en medio, Antonio Gómez, más dubitativo, va tomando posiciones según avanza la función hasta alzarse con la decisión definitiva; y el hermano mayor, Rulo Pardo, lleva la voz cantante desde ese principio fulgurante, con ese tono casposo y esas ropas horteras (el chándal de Lumbreras y los mocasines de los tres, sin desperdicio), ochenteras (es una obra bastante chunga en la estética masculina), con esas reiteraciones y quejas: «Hace un sol de justicia». «De justicia, sí». «Sí, de justicia» (premonitorio entre la canícula). Luego, Rulo Pardo se lleva el protagonismo de una escena extravagante, alzándose como un franquista henchido de españolidad y espíritu carpetovetónico que rompe la dinámica de la obra y la lleva hacia un terreno psicótico que parece un tanto viejo y poco creíble, si no se acepta que estamos en décadas anteriores. Sigue leyendo