La ciudad oscura

Antonio Rojano ha escrito un metarrelato acerca de la reciente historia de España a ritmo de carrera hípica

Foto de marcosGpunto
Foto de marcosGpunto

La literatura del siglo XX más los recursos tecnológicos de nuestro mundo actual prestan al dramaturgo Antonio Rojano cada una de las herramientas necesarias para escribir un texto dramático dentro de un texto dramático. Otra vez la metaliteratura, sí; pero esta vez en un engranaje complejísimo, lleno de múltiples capas narrativas, de modos interpretativos y de tropecientas escenas que se imbrican en un mecanismo destinado a la entropía. A Rojano (Córdoba, 1982) lo descubrimos el pasado verano con su obra Ascensión y caída de Mónica Seles, ahora se ha superado con otra historia enrevesada en la que Fernando Soto, en una actuación rotunda y viril, se erige como trasunto del autor para escribir al alimón con su hija una obra de teatro. Podría ser el marco del relato, pero este tal escritor se cuela en los intersticios de su propia fantasía para ser un tal Álvaro Rojas, jockey compañero de profesión del suicida. A la vez, Irene Ruiz es doblemente hija, Dakota, la mayor parte del tiempo, en una interpretación que crece en cada acto con su bilingüismo esnob y su rencor desasosegante. Sigue leyendo

Constelaciones

La Sala Kubik Fabrik acoge la obra Constelaciones, donde la física cuántica y la apicultura juegan en la incertidumbre

constelacionesCada mínima postura en la vida, cada enunciado, cada decisión, cada encuentro fortuito con otro individuo que, a su vez, multiplica las posibilidades, concierta un cuestionamiento de la libertad individual y una especie de tabla de salvación ilusoria escondida en los postulados de la física cuántica. No sabemos si Nick Payne habrá visto La vida en un hilo (1945) de Edgar Neville, aunque su propuesta es más radical y no le sirve con fantasear con aquello de… «qué hubiera pasado si…»; no, el dramaturgo británico, premiado por esta obra, Constelaciones, quiere ir más allá y su lenguaje se apoya en la recursividad, en girar sobre sí mismo con pequeñas variaciones, en lanzarse hacia el futuro y en transgredir los hechos del pasado, provocando un big bang de historias entre cruzadas y posibles, quizás inverosímiles o quizás deseables. Sigue leyendo