Tierra del fuego

Claudio Tolcachir dinamiza el conflicto de Israel y Palestina en una propuesta visualmente muy efectiva

TierraDelFuego--620x349Cuando uno se acerca a un hecho artístico como una obra de teatro y esta trata sobre un hecho asentado ya en la historia, pero que aún colea y coleará durante bastante tiempo como es el tema de Palestina-Israel; debe aceptar, debe saber, que aquello es un acercamiento tangencial al asunto. Eso de ir a aprender, debería dejarse para otras disciplinas. Estas precauciones son necesarias para asistir a una función como Tierra del fuego. Si tuviéramos que considerar su contenido, la discusión sería tan eterna como el conflicto que en Próximo Oriente se lleva dando durante todo este tiempo. Aquí tenemos a una víctima judía que ha sufrido un atentado en Londres, en el que ha muerto una amiga suya. Tenemos a una mujer que, pasados más de veinte años, decide visitar al terrorista palestino a la cárcel. Recibe reproches cercanos de su esposo y allegados, y lejanos, de la sociedad en general, y de los sionistas en particular. Sigue leyendo

El señor Ye ama los dragones

Luis Luque y Paco Bezerra nos desenmascaran en una obra sobre nuestra relación cotidiana con la comunidad china

El señor YeLo que se concentra en el edificio en el que se alojan las cuatro protagonistas de El señor Ye ama los dragones es la síntesis de dos mundos, de dos aparentes visiones de la vida y, en definitiva, dos formas de incomunicación o, más bien, de la recalcitrante idea acerca de que los otros son seres absolutamente ajenos a uno. Chinos en el planeta España residiendo en una atmósfera entre postapocalíptica hongkonesa y el averno madrileño con boina en días de máxima contaminación. Una Divina Comedia que marca la estructura de la función, con sus tres actos bien definidos y sus tres unidades sin quiebra: la de tiempo (todo ocurre en un día), la de espacio (el susodicho bloque) y la de acción, dominada por un único nudo que debiera estar más enrevesado. Desde luego es una pena que con tal despliegue de medios escenográficos la trama no ofrezca más recovecos y mayores desarrollos narrativos. Podríamos decir que faltan subtramas que evitaran a Xiaomei (la joven china protagonista) relatar gran parte de lo que ha acontecido en sus vidas durante el pasado y revelar un misterio que, además, hasta ese momento no era tal. Sigue leyendo

Lluvia constante

Peris-Mencheta y Roberto Álamo se juegan su amistad en un thriller asfixiante

lluvia constanteTrabajar en el subsuelo, en el margen, bajo coordenadas que superan cualquier código moral y que, fundamentalmente, escapan de la ley, implica que el hedor que emana penetre en los cuerpos de unos policías que se sostienen mutuamente desde la infancia. Lluvia constante presenta a dos aspirantes a inspector embadurnados por los trapicheos, el alcohol y su estilo expeditivo. Rodo muestra el perfil del madero encharcado en whisky y Daniel, corpachón musculado al uso, manifiesta debilidades mentales que no tardarán en aflorar. El texto de Keith Huff posee los mimbres del thriller policiaco, sucio y corrupto, que tantas veces hemos visto en el cine, pero se ha permitido el lujo de construir dos personajes ricos en matices que se sobreponen al fondo de la cuestión. Además, la estructura de la obra está perfectamente medida en tiempo y ritmo. Ofrece diversos giros dramáticos y una evolución en los protagonistas que va ganando enteros según avanza la acción. Sigue leyendo

El largo viaje del día hacia la noche

Juan José Afonso ofrece una versión del clásico basada en un sólido trabajo actoral

Largo viajeNo hay obra de teatro de Eugene O´Neill que demuestre con mejor tino el proceso de implosión familiar que El largo viaje del día hacia la noche (también conocida como Largo viaje hacia la noche). Es un ejemplo para cualquier escritor de cómo se debe dosificar la información, de cómo el pasado debe ir penetrando en los diálogos evitando que los personajes se conviertan en narradores. Esto, generalmente, implica que la obra dure más, que el ritmo sea más lento y así ocurre con esta función que llega hasta las dos horas y cuarto. La duración es una virtud. Podríamos sentarnos en la butaca sabiendo que lo que vamos a contemplar es una cuasi autobiografía de O´Neill en un día de 1912, aunque escrita en 1940 (considera: «creo que es la mejor obra que he escrito». Considera, también, que no debería representarse hasta que pasaran veinticinco años; algo que no ocurrió), saber cómo fue su vida y, aun así, aceptar que las familias tienen tabúes, códigos y maneras que se pueden revelar de sopetón. Sigue leyendo

Jugadores

Jugadores, de Pau Miró, explora los avatares de unos individuos unidos por el póker

Avilés 21/08/2014 Jesús Castejón, Miguel Rellán, Ginés García Millán y Luis Bermejo juegan una peligrosa partida de cartas llena de dramas y fracasos ©FotoMarieta

El juego y la soledad, o viceversa, sintonizan las vidas del profesor universitario, que accede a que su anticuado piso sirva como centro de reuniones, el actor fracasado, el enterrador enamorado de una prostituta ucraniana y un barbero en paro. Pau Miró desarrolla los personajes a través de tramas de alguna manera incompletas, con grandes elipsis que implican excesos narrativos en detrimento de la representación, para centrarse en la inconsistencia vital de cuatro hombres abocados a jugársela mientras la madurez los atraviesa. Nos enteramos de la denuncia que mantiene al profesor suspendido de empleo y sueldo, de que el barbero teme perder a su mujer, de que el actor no encaja en ningún papel y de que al enterrador le gustaría marcharse a Ucrania; pero nada de esto nos hace sospechar hacia dónde se dirige la obra. Ellos poseen los rasgos inequívocos de los jugadores y su constante aproximación al límite, al abismo y al riesgo con que frecuentemente se ganan las grandes partidas. Sigue leyendo

Como gustéis

El director italiano, Marco Carniti, nos ofrece una comedia shakesperiana repleta de canciones, sustentada por un elenco de altura

como-gusteis_01Al principio, cuando aparece una jaula para luchadores, ante un gigantesco Rothko, todo es poder, energía y hasta sobriedad escénica. También desde el principio, Beatriz Argüello, la grandísima protagonista, la excepcional y versátil actriz de la que disfrutamos hace unos meses en Kafka enamorado, se predispone a comandar, a dirigir el cotarro, a verbalizar cada estrofa de Shakespeare como si ella misma estuviera improvisando en estado de gracia. Luego, cuando desparecen las jaulas y comienzan los cánticos con el estilo propio de los musicales, con su batería, con su órgano, con su base electrónica, con el gorgorito retumbando por todo el Valle-Inclán, entonces, uno debe contradecir a su director porque no se puede considerar una «comedia con música para actores» a una sucesión casi constante de cancioncillas a lo Moulin Rouge que, excepto algunas interpretaciones a coro como ocurre al final, creo que se debe estar entrenado para apreciarlo en su justa medida. Sigue leyendo

El arte de la entrevista

El arte de la entrevista, la nueva obra de Juan Mayorga, indaga en la verdad y la memoria

Una pequeña cámara de vídeo llega inocentemente en busca de incógnitas. De la mano de Elena Rivera, que encarna a una joven estudiante de instituto llamada Cecilia, nos vamos adentrando en las diversas técnicas de la entrevista. El ritmo vivaz de esta muchacha, su alegría y entusiasmo, su capacidad para moverse espontáneamente por el escenario y su seguridad, marcan un ritmo lúdico, en un principio, que se va transformando en una penetrante indagación en el pasado de los principales protagonistas; en este caso, su madre, Luisa Martín, que con su apostura y su predisposición a emocionarse con cierta dureza en los momentos cumbre —incluyendo sus pizcas de soberbia, de envidia y melancolía por el fracaso sentimental—, sostiene los mejores diálogos con el resto del elenco, fundamentalmente con la abuela, Alicia Hermida; su entrañable presencia y decrépita memoria convierten los recuerdos de un pasado lejano en toda una aventura. El fisio, Ramón Esquinas, aporta su incómoda verborrea de coach con ínfulas seudotrascentales, incluidos bailecitos con música pachanguera y los pertinentes masajes a la nieta. Un contrapunto a las cuestiones fundamentales que se están cociendo en los megabytes de ese aparatejo que no para de enfocarlos. Sigue leyendo