Escena – Fin de temporada 2021-22

Balance sobre la temporada teatral 2021-22 que finaliza ahora y que ha estado sometida por las distintas medidas de seguridad derivadas de la pandemia. Sobresale la obra El Golem de Juan Mayorga, dentro de un panorama algo timorato

El Golem - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

La eterna crisis del teatro se acentúa sin parar y parece que los espectadores están reticentes a la hora de volver a las butacas. Eso dicen distintos observadores de la cuestión. Pero déjenme que lo ponga un poco en duda, pues, verán, a mí me da que esta temporada han faltado unos cuantos grandes montajes de esos que arrastran al personal. Y no estaría mal que siguiéramos reflexionando sobre el divorcio existente entre el público veterano y las nuevas hornadas. A los primeros se los está espantando de algunos templos; puesto que ya tienen bastante experiencia como para tragarse las absurdeces de nivel amateur que, por ejemplo, Sanzol ha incluido en su programación del Centro Dramático Nacional. Blast y Lengua madre son para mí paradigmas de un teatro que no alcanza la calidad suficiente como para estar en cartel más de un mes y en los espacios con mayor aforo. Súmenle decenas de piezas en otras tantas salas (véase La Abadía), que superarían con creces la censura más estricta de alguna distopía woke que ustedes se imaginen. El empeño por agradar a los jóvenes con su supuesto lenguaje moderno es competir por lo bajo con otras formas de ocio. Hay que ser muy ingenuo hoy en día para pensar que desde las consabidas fórmulas pop se pasa luego a lo trascendente. Nuestro mundo puede ofrecer divertimentos aparentemente «rompedores» (¡vaya broma!) para vivir eternamente en la inopia. Sigue leyendo

Blast

El Teatro María Guerrero es ocupado por un atisbo de performance juvenil para insistir en las consabidas quejas de las nuevas generaciones

Blast - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

Teatro en Vilo ha completado su involución con este espectáculo. Con su montaje Man Up ya nos puso en la pista de que estaban abrazando con fuerza el cosmos woke; pero el desenfreno payasesco que le insuflaba Noemi Rodríguez salvó aquella espeleología absurda de las nuevas masculinidades. Ahora, nuestras creadoras han hecho un casting entre 970 almas menores de 26 años y, oh, sorpresa, han hallado —no les habrás costado mucho— el elenco multidiverso, multifactorial y multivictimista para responder en escena a la siguiente pregunta: «¿Es posible cambiar el mundo desde un escenario?». Créanme, ni siquiera lo intentan. Sigue leyendo

Canción para volver a casa

T de Teatre se sube a las tablas para interpretar un texto fallido de Denise Despeyroux sobre el reencuentro de unas viejas amigas

Canción para volver a casaDenise Despeyroux lleva muchos años escribiendo obras teatrales caracterizadas en su mayoría por la inclusión de la extrañeza humorística a través de las seudociencias, el esoterismo y el misterio. Siempre ha tomado con distancia estas prácticas, aportando un sentido satírico; aunque uno ya tiende a pensar que alguna confianza debe tener en ellas. Sin ir más lejos, hace pocos meses presentó La omisión del si bemol 3, donde se mofaba del famoso efecto Mozart. Lo que resulta decepcionante en Canción para volver a casa es que estructuralmente el texto sea tan endeble, que lo cómico apenas se fomente o se ambiente con adecuación y que el destino de la propia pieza y de los personajes sea tan increíble como ineficaz. ¿Qué ha pasado? Yo qué sé. Sigue leyendo

Las que limpian

La compañía gallega A Panadaría monta una sátira sobre las kellys bastante embarullada y carente de profundidad argumentativa

Las que limpian - Foto de Leticia T. BlancoQue las generales ínfulas pequeñoburguesas que pueblan los teatros españoles (salvo el del Barrio) dejen paso a la reivindicación obrera es ya una buena noticia; pues bajamos a tierra y nos ocupamos de aquello que en su momento se denominó literatura social. Ciertamente, la «sucia» vida de los basureros, de las cajeras, de los transportistas o de las camareras de hotel no nos fascina y nos aburre. A lo peor nos daría envidia, si están un escaloncito por encima de nosotros y, a lo mejor, nos reconforta en nuestra mediocridad si los miramos por encima del hombro. Sin más. Sigue leyendo

Supernormales

La asistencia sexual para personas con diversidad funcional salta a escena. La dramaturga Esther F. Carrodeguas firma un texto con lenguaje desbravado y sin concesiones, donde todos los prejuicios son cuestionados por los propios interesados

Supernormales - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

La referencia más popular que se manejaba hasta la actualidad sobre los asistentes sexuales era la película Las sesiones (2012), con Helen Hunt. Igualmente, tuvo repercusión en Cataluña el documental Jo també vull sexe! (Yo también quiero sexo!); y ahora es la dramaturga gallega Esther F. Carrodeguas quien aborda el asunto con una comedia enloquecida, mal hablada y controvertida. Una obra en la que participan diferentes intérpretes que se encuentran bajo ese marchamo tan difuso como eufemístico de la diversidad funcional. Sigue leyendo

Las aves

La compañía barcelonesa satiriza nuestro sistema político a través de una adaptación punzante y demagógica de la obra Las aves del comediógrafo ateniense Aristófanes, donde se plantea la creación de una ciudad utópica sobre las nubes

Las aves - Foto de Anna FàbregaApenas hace unos meses Patricia Benedicto regresaba a la sala Nave 73 para diseccionar a nuestra democracia con grandísimo ingenio. Con claros puntos de unión, las gentes de La Calòrica proceden con ínfulas satíricas para crear una versión peculiar de Las aves, la obra que Aristófanes representó en el 414 a. C. en Atenas. Así, la dramaturgia de Joan Yago incide en la demagogia que permea toda la función. Y lo que se percibe, como está ocurriendo con otros textos contemporáneos, es que la rabia y hasta la inquina se lanzan a degüello, no ya solo contra los abusos del mercado, como se afirmó durante la pasada crisis económica; sino contra los mismos fundamentos de nuestros estados de derecho (algo que arrastramos desde el 15M).

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Lengua madre

La dramaturga argentina Lola Arias construye un reportaje sobre distintas formas de alcanzar la maternidad a partir de los testimonios de sus auténticos protagonistas

Lengua madre - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

Todo está bien. El conflicto está fuera porque el heteropatriarcado indeleble permea nuestra realidad de forma indemostrable, pero es avieso y nos normaliza que es una barbaridad. Eso es el mal, el resto es una variedad de posibilidades repletas de bondad. Creo que la frase de Paloma Calle en una entrevista reciente expresa con muchísima claridad de qué va el rollo que se han montado aquí: «Me gusta ser queer, una invertida…, como quieras llamarme. Pero no me digas ‘normal’, me resulta superofensivo». Jo, tía, cómo mola, diríamos, si fuéramos adolescentes. En fin, sociedad de consumo pura y dura aplicada a todas las esferas de la vida. Neoliberalismo de primera categoría y la creencia narcisista y ególatra de que eres especial. Desde luego, hay que reforzar mucho la «normalidad» para que algunos puedan salirse por la tangente con un poquito de esfuerzo. Sigue leyendo

El Golem

Con esta obra que dirige Alfredo Sanzol en el Teatro María Guerrero, Juan Mayorga alcanza su cumbre como autor dramático. Su texto se adentra por los meandros de la conciencia y el lenguaje en una atmósfera onírica

El Golem - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

Observar cómo un gran dramaturgo se atreve a ir más allá en su concepción artística es fascinante. Juan Mayorga ha escrito un viaje hacia esas áreas del cerebro donde presumimos que se asienta la gramática profunda con la que nacemos, y donde vamos haciéndonos con el lenguaje que nos han hecho aprender y con el que luego alcanzamos el pensamiento de nosotros mismos. Asistimos a una compleja función, donde el espectador se sentirá inerme y saldrá de la sala confuso ante tales parlamentos de carácter filosófico. Pero la clave está en considerar que el dramaturgo nos remite a la propia conciencia de la protagonista y que, por lo tanto, todo lo que ocurra abre diversas posibilidades; pues solo podemos apoyarnos en su onírica manifestación. Otras de las claves que puede emplear el público en su exégesis consisten en tomar lo observado como una alegoría, por un lado; y, por otra parte, en acoger el pensamiento posthumano. A ello, añadamos como referencia inequívoca el mundo borgiano y, concretamente, su poemario El otro, el mismo (1964), donde aparecen los textos «El Golem» y, no lo olvidemos, «Spinoza», un filósofo que debemos tener en cuenta; puesto que la pulsión ateísta y mecanicista está en esta obra, donde un tal Matemático, ha creado todo aquel lugar. Sigue leyendo

El cuaderno de Pitágoras

Carolina África aprovecha su experiencia como voluntaria en un centro penitenciario para configurar un panorama metateatral sobre los reclusos

El cuaderno de Pitágoras - Foto de Luz Soria
Foto de Luz Soria

Retirar la sordidez de la cárcel y aproximarse a esos presos y quedarse con el destello de esperanza a pesar de todo. Este acercamiento posee el peligro de edulcorar un hábitat de reclusión y de disciplinamiento, también de castigo moral y social. Y aunque se ofrecen unas pizcas de crítica, el asunto va más en mirar hacia adelante, y en pasar un bache. Y en este sentido, hay que celebrar que Carolina África, aprovechando su experiencia personal con un grupo de presos, haya decidido darles protagonismo con buenas dosis de compasión; pero también de madurez pragmática. Sigue leyendo