El trovador

La compañía Ensamble Bufo aprovecha el drama romántico de Antonio García Gutiérrez para desarrollar un espectáculo zarzuelesco

Muy difícil lo tiene el teatro del Romanticismo para regresar con brío a las tablas. Los conceptos, los modos y, sobre todo, las técnicas dramáticas rápidamente se nos exponen relamidas e inasumibles. Cualquier giro esbozado sin un máximo cuidado y sin una atmósfera propicia convierte lo inverosímil en un trago amargo. Si, además, se pretende un acomodo humorístico, entonces es imposible que el astracán no sobrevuele la puesta en escena como un ave de mal agüero. Desconozco las pretensiones profundas de la compañía Ensamble Bufo; pero han acometido un proyecto que resulta inconsistente desde todos los puntos de vista. Se espera del público que pase con toda lógica de lo serio a lo cómico a través de la explicación cronística. Encima con una factura que no favorece ninguna de las tesituras delimitadas. Si acaso, parecen convencer más al respetable cuando amenizan la velada con las piezas originales que se compusieron para las representaciones de aquel 1836. Por otra parte, las coplas zarzueleras con las que abren y cierran la función, más aquellas que introducen en el interludio elevan el ánimo general. En cualquier caso, ¿cómo podemos conjuntar tantas estéticas sin abrumarnos con lo kitsch? Sigue leyendo →

Numancia

José Luis Alonso de Santos ofrece claridad y didactismo en esta versión de la tragedia cervantina en los Teatros del Canal

Foto de marcosGpunto

Un signo de los tiempos es la búsqueda de que todo producto cultural que aspira a concitar a un número amplio de espectadores no solo los busque de una edad, sino de varias. Para lograr esto se acometen diferentes procedimientos que favorecen la hibridez de lenguajes para que unos pillen algo y otros todo, aunque sea con cierta estupefacción. Sucede en el cine, en la televisión y en el teatro. Consiste esencialmente en suavizar argumentarios y en dar explicaciones. Y que la misma función valga para los bachilleres y para los adultos. Aquí José Luis Alonso de Santos busca la nitidez en el lenguaje para una obra compleja. Sigue leyendo →

Don Gil de las calzas verdes

El Teatro de la Comedia pone en marcha de nuevo a los jóvenes valores de la Compañía Nacional con esta briosa dirección de Sarah Kane

Foto de Mauro Testa

La obra que nos compete ha sido visitada y revisitada con mucha frecuencia en las últimas décadas y ha logrado recorrer en sus diversas adaptaciones gran parte del territorio español. Hasta el punto de que en estas mismas fechas Laura Ferrer dirige su propuesta en el Corral Cervantes. Puesto que ha sido altamente «exprimida», quizás merezca la pena observarla en relación a Valor, agravio y mujer, y, por lo tanto, podemos preguntarnos cómo se debe tomar un clásico en nuestros tiempos. Es decir, si este embrollo tan cargado de equívocos puede funcionar más allá del entretenimiento. Sigue leyendo →

El monstruo de los jardines

Iñaki Rikarte se ha liado la manta a la cabeza y ha montado un grandioso espectáculo barroco sobre una comedia poco visitada de Calderón

El monstruo de los jardines - Foto de Sergio Parra
Foto de Sergio Parra

En las últimas décadas he concedido justas alabanzas a Declan Donnellan, quien se ha situado con su peculiar estilo posmodernizador en el mejor representante de ese teatro encargado de revisitar clásicos con tanto respeto como originalidad. Estoy pensando para el caso que nos compete en propuestas como Cuento de invierno o The Knight of the Burning Pestle. Él ha impuesto un modelo que ha influido en no pocos dramaturgos contemporáneos. Uno de ellos es Iñaki Rikarte, y a él también debemos concederle grandes elogios, pues ha demostrado ya en varias ocasiones (recordemos Supernormales o Forever) que es un director atrevido y excepcional. Sigue leyendo →

La discreta enamorada

Lluís Homar ha dejado que su elenco de jóvenes, dentro de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, festejen a Lope. En su comedia se pone en tela de juicio el matrimonio entre ancianos y jóvenes

La discreta enamorada - Foto de Sergio ParraHa encontrado Lluís Homar un equilibrio, diría que fetén, entre esos espectáculos que trabajan con jóvenes que se suelen escorar más hacia el gusto adolescente; y aquellos otros en los que encarnan a personajes demasiado maduros. Este tipo de propuestas revitaliza el desenfado que habíamos observado en convocatorias anteriores, como en La villana de Getafe, que dirigió Roberto Cerdá; o en La dama boba, que emprendió Sanzol. Ambas de Lope. Sigue leyendo →