El ruido de Júpiter

Elisa Arbesú desarrolla el tema del suicidio en este drama con tintes cómicos en el Teatro Lara

El tema del suicidio va soltando su pátina de tabú y se cuela por lo derroteros de ese cajón de-sastre llamado «salud mental». El teatro siempre lo había elaborado bajo las consideraciones de la agonía o el tédium vitae, ahora lo zanja desde una especie de abulia, de aburrimiento, de cansancio antes de haberse enfrentado propiamente al devenir, a la madurez, a sus diversas etapas. Es decir, se alejan del abatimiento de La voz humana o de 4.48 Psicosis; o del misterio supremo en Familie, de Milo Rau, apoyada en una historia real. Sigue leyendo

Leaving the Dream

Borja Rodríguez y Violeta del Campo abordan el binomio realidad/ficción a partir de la «espantada» actoral de Daniel Day-Lewis

Los marchamos a los que se acogen los jóvenes teatristas están tan marcados entre la autoficción, la metateatralidad, la documentación y esas narraciones ante el micrófono que exige el posdrama que ya es necesario quedarse con lo poco que pueda ser peculiar. En este caso, remitir a la espantada que dio el extraordinario actor Daniel Day-Lewis en 1989, cuando estaba haciendo de Hamlet en Royal National Theatre. Durante la escena V del acto I, aquella en la que el príncipe es alertado por el fantasma del rey de que ha sido asesinado, la función se paró, Daniel huyó consternado y jamás volvió a subir a un escenario. Sigue leyendo

El dios de la juventud

Alma Vidal expone sus cuitas generacionales en una dramedia caótica en el Teatro Pavón

Otra vez que una dramaturga del siglo XXI no renunciará a los mecanismos artísticos trillados de nuestro presente (que vienen de hace ya tanto). A saber: mucha metaliteratura en el modo de mostrar el work in progress, los tintes autoficcionales y mucho yoísmo hasta el punto de situar como protagonista a un dramaturgo. Déjenme repasar únicamente propuestas del mismo estilo en el último mes: De Nao Albet y Marcel Borràs, Las apariciones y, de forma más convencional, Goteras. Es una tendencia que dura demasiados años. Y una tendencia no puede ser un arte. Sigue leyendo

Goteras

El Teatro Bellas Artes acoge esta comedia amable de Marc G. de la Varga que fabula sobre las vidas posibles

Foto de Danilo Moroni

El género de la comedia amable, con su pizca de reflexión existencial, se reitera en cada intentona. Como un relato moral, que tendría la consabida referencia al Cuento de Navidad dickensiano, en esa especulación sobre las decisiones del presente ─de «bifurcaciones», se habla aquí─ que repercutirán en un futuro que, por arte de alguna magia, podemos contemplar. Aquí el protagonista es un dramaturgo y otros tantos dramaturgos se han puesto ellos de protagonistas para proceder a este experimento. Sigue leyendo

Escena – Fin de temporada 2024-25

Repaso a los espectáculos más sobresalientes de este curso que acaba de finalizar en la esfera teatral

Foto de Jean Louis Fernandez

Que la tendencia conservadora y buscadora de públicos más talluditos y fieles se va imponiendo en la mayoría de los teatros es ya una obviedad. De alguna manera, esta pulsión arrastra también a creadores que estarían dispuestos a arriesgarse más; sin embargo, ven que el propio ambiente lo ha hecho más complicado. Parece que ciertas líneas se van difuminando como, por ejemplo, esas ínfulas juveniles de otros años donde se nos esputaban consignas sobre su sacrosanta identidad; pero con tono victimista y ñoño. Sigue leyendo

Los empeños de una casa

Aurora Cano organiza una fiesta barroca repleta de boleros con una sugerente escenografía, para esta comedia de sor Juana Inés de la Cruz

En varias ocasiones se ha llevado a escena esta comedia de enredo de sor Juana Inés de la Cruz. La última memorable fue aquella de 2018 que representaron los jóvenes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Ahora llega la Nacional de México a sobredimensionar esta obra hasta llevarla más allá de las dos horas. Todo un exceso, producto de la inclusión de los boleros más célebres del planeta para que la fiesta barroca se haga contemporánea y se folclorice otro tanto. Realmente, todos los elementos artísticos que se ponen en juego permiten que el espectáculo resulte más llevadero, entretenido y gustoso, pues el texto no es gran cosa. Sigue leyendo

De Nao Albet y Marcel Borràs

Parodia autoficcional en el Matadero donde sus creadores especulan con su enemistad futura

Foto de Carlos Luque

Si esta obra sirviera para aniquilar la epidemia de autoficciones deberíamos considerarla altamente útil; aunque ya hemos comprobado que la pareja Delgado-Hierro y Chaves con Las apariciones se postulan como discípulos aventajados. En cierta medida, a pesar de la singularidad, no deja de ser esta propuesta otro episodio, menos magnánimo, de las parodias de género (mucho Tarantino) que ha acometido este dúo, como hemos observado en Mammon, Atraco, paliza y muerte en Agbanäspach (ambas extraordinarias) o Falsestuff. La muerte de las musas. También han ofrecido algún ejercicio menos florido como Los esqueiters, y eso que únicamente me puedo referir a lo que ha visitado Madrid (sin señalar otros montajes donde han actuado por separado). Sigue leyendo

República de Roma

Roberto Rivera construye una tragedia que enfrenta en escena a Cicerón y a Catilina en las circunstancias de la conocida conjuración

La actualidad política, con su cochambre, con sus falsedades y con toda esa corrupción inherente al ser humano, sigue dialogando con hitos del pasado con verdadera pertinacia. Nos retrotrae Roberto Rivera a ese célebre momento en el que Marco Tulio Cicerón, con sus Catilinarias (concretamente la cuarta) vence en el senado a Lucio Sergio Catilina (108-62 a. C.), que es condenado a muerte. Este había sido un político que la historia nos lo ha descrito como un depravado, un asesino y un maledicente. La conjuración de Catilina, de Salustio, recorre los planes de aquel para hacerse con Roma. Sigue leyendo

Un tranvía llamado Deseo

David Serrano ofrece una correcta adaptación de este clásico de Tennessee Williams en el Teatro Español

Foto de Elena C. Graíno

Hubiera encajado estupendamente aquel proyecto titulado Tennessee, que se representó en la Sala Margarita Xirgu la temporada anterior (una atmósfera sobresaliente), para configurar uno de esos paralelos que últimamente se estilan. El último gran montaje sobre este clásico corrió a cargo de Mario Gas y es imposible no establecer lógicas comparaciones. Sin embargo, hasta llegar aquí hemos contemplado también La rosa tatuada y alguna versión de El zoo de cristal. Quizás la mayor pega de esta perspectiva de David Serrano esté en una matizada depuración de la violencia. Las sensaciones están más soterradas y el ambiente no es tan macilento como cabría esperar. En cualquier caso, me parece una puesta en escena correcta, sobre todo porque el elenco tiene un comportamiento muy consistente. Sigue leyendo