Marta Poveda dirige en el Teatro Maravillas esta comedia insignificante de Javier Daulte sobre las confesiones anodinas de unas amigas
¿Qué habrán observado los adaptadores de este texto tan insustancial de Javier Daulte? Porque no solo ha subido a las tablas en Argentina y en España, sino que, además, ha contado con una versión cinematográfica igualmente olvidable. Si lo más gracioso de todo el montaje es que una de las protagonistas se come una «mierda» de perro, entonces, todo está dicho. ¿De qué va Las irresponsables? No lo sé. No atisbo el nudo. ¿De una tía inmadura de veintinueve años que lo deja con el novio y está muy triste? ¿Sobre una noche de chicas que aprovechan para gritarse mucho ya que tienen a un chucho muerto en la cocina? (Esto es una comedia, imagínense el desenlace). ¿De contarse secretitos de presuntas inmoralidades que no le importan a nadie?
Todavía en el film hallamos a unas cincuentañeras con su profesión definida y con sus cuitas familiares preparadas para el enfrentamiento. Sin embargo, sobre el escenario encontramos a tres mujeres sin un claro oficio ni beneficio, con lo significativo que sería aclarar que una tendría que ser veterinaria, por ejemplo, ya que aquí el susodicho cánido termina por alcanzar gran relevancia.
Aunque el prólogo es un devaneo moroso para que contemplemos ese chalet de rico contemporáneo, diseñado por Enric Planas con gran atractivo, que les han prestado para pasar el trance, lo cierto es que Marta Poveda, en su labor de directora, intenta solventar con astucia los vacíos argumentales poniendo, después, mucho ritmo, pero también bastante griterío. El ruido acaba por imponerse en el clímax insignificante al que asistimos. Si alguna de las supuestas preguntas que lanza Javier Daulte (¿qué ocurriría si suspendiéramos nuestros valores morales?) es respondida con alguna mínima profundidad, entonces me he perdido algo. Vamos a aceptar que ese can de los vecinos que deben vigilar para que no se adentre en el jardín y así no defeque es el símbolo del atrevimiento inconfesable. ¿Una de ellas lo ha matado en un acto de defensa y ahora se sienten todas enormemente culpables? ¿Debe valer esto para autoconfesarse delante de las otras y revelar anécdotas de un pasado remoto que ya no conciernen a nadie? Por ejemplo, que si en la adolescencia una rompió unas macetas de una terraza porque sí o, más bien, porque no sentía suficiente amor de su mamá, etc., además de beber y perder el control, bailotear, espiar al ex a través de una aplicación con el GPS en modo espía y realizar las típicas declaraciones cuando se está piripi.
Al menos las actrices se esmeran en el caos que se propicia de esa manera tan juvenil, como si estuvieran en una pijamada. La propia Angy Fernández es quien más exprime su padecimiento de amores y juega con la gestualidad en los primeros embates, cuando se va empastillando para luego ganar pujanza. Más atemperada se muestra Eva Ugarte en el papel de Nuria. Bosqueja su personaje a partir de adminículos cosméticos dando a entender que su ocupación esencial es esa. Algo más interesante es el rol que interpreta Poveda, pues imprime agresividad haciendo de Fabi, de hermana mayor. Logra mayores encontronazos y dinamismo, aunque igualmente demuestra cierta inmadurez.
En definitiva, no sabemos si el asunto debe tomarse como un alegato animalista o simplemente como una comedia de situación en la que apenas incumben las existencias de las protagonistas más allá de las discusiones infinitas con las que mantienen entre ellas.
Autoría: Javier Daulte
Dirección: Marta Poveda
Reparto: Eva Ugarte, Angy Fernández y Marta Poveda
Diseño de escenografía: Enric Planas, con la colaboración de Bulthaup
Diseño de iluminación: David González
Diseño de vestuario: Pablo Alcándara
Producción ejecutiva: Verteatro
Dirección de producción: Carlos Larrañaga
Ayudante de dirección: Rocío Peláez
Ayudante de producción: Beatriz Díaz
Dirección técnica: David González y Miriam Vargas
Construcción de escenografía: Mambo Decorados
Comunicación y prensa: La Cultura a Escena – Ángel Galán
Fotografía: Juan Carlos Arévalo
Maquillaje: Noelia Camino (aquíBelleza)
Vídeo y fotografía de escena: Nacho Peña
Diseño gráfico: Hawork Studio
Gerencia y regiduría: Sabela Alvarado
Producción: Verteatro, Smedia, Focus, Bitó Producciones y Secuencia 3
Teatro Maravillas (Madrid)
Hasta el 29 de noviembre de 2026
Calificación: ⭐
Puedes apoyar el proyecto de Kritilo.com en:

Deja un comentario