Antropoceno

Thaddeus Phillips planta una cúpula giratoria en el Teatro de La Abadía para ejecutar una instalación dramatúrgica sobre el cambio climático

Destaquemos la siguiente frase ―extraída de una entrevista― del actor, dramaturgo y director teatral Thaddaeus Phillips: «La obra es un espectáculo visual donde la escenografía cobra una gran importancia. Hacemos como un truco de magia impactante. Mezclamos danza con imágenes, es muy cinematográfica, muy poética. Hay mucha música, poco texto. Es muy profunda y a su vez divertida. Digamos que es muy cool. (Risas)». Y aquí podría terminar la crítica. Salvar el planeta es cool. Risas cool. Al final parece que es como esas romerías donde se iba a clamar al Cielo para que lloviera porque la cosecha se iba a ir al traste, y entre sacar a la virgen, empinar la bota de vino, zaparte el bocata de chorizo y bailar la jota al son de la dulzaina, pues la angustia se hacía más llevadera. Dios proveerá. O como esas manifestaciones tan coloristas ―nada que ver con las marchas antiglobalización como la de Génova en 2001― con la batukada de rigor. Viva la fiesta. O como la propia Greta Thunberg, convertida en icono pop de la estulticia. Activismo de videoclip y chachipirulismo por doquier. Selfies de coltán y vaqueros lavados a la piedra. Aquellos que encumbran a esta muchacha como líder mundial contra el cambio climático son creaciones de la ridiculez posmoderna, mentes cegadas por los fuegos artificiales que se enfangan con fruición en Twitter. Nos merecemos el Apocalipsis. Antropoceno comienza como una obrilla didáctica, naíf y juguetona que nos explica en qué consiste este nuevo término. La era donde el ser humano ha dejado su huella geológica (todavía se está discutiendo su comienzo, su impacto. Los geólogos son gente seria). Se abren varias líneas argumentales que podrían dar para mucho; pero que se van a ir apagando en lo performativo en el último tramo del espectáculo. Tres épocas distintas para fraguar en la disolución danzística. Tres esbozos de discursos posibles que terminan en sutiles evocaciones sin ánimo político y que no dejan el más mínimo poso. Vivimos en un mundo ahíto de noticias, de falsedades, de temores, y esto se muestra con una inocencia pasmosa. Es, definitivamente, una propuesta filosóficamente insignificante. Y solo visualmente puede resultar agradable, «bonito». Nada más. Desde un domo giratorio, un mecanismo que habilita diferentes posiciones de acción ―recordemos que el artífice de todo esto ha trabajado con Robert Lepage―, se van colando los cuatro actores. Lo que ocurre ahí dentro resulta atractivo, cuando sale afuera, la iluminación de Paloma Parra se desvanece y ya no funciona. El humor es francés; es decir, ingenuo, como una película de Jean-Pierre Jeunet o de Jacques Tati. Por ejemplo, cierta basura es expulsada del contenedor por no ser adecuada para ese depósito. Julio Cortázar nos lleva a 1945 para hablarnos de Robert Oppenheimer y situar el Proyecto Manhattan como el momento en el que se cambió verdaderamente el paradigma. Simultáneamente, el presente está protagonizado por una conferenciante que recorre las principales capitales mundiales para disertar sobre las cuestiones climáticas. Mientras que para el futuro más lejano una mujer intenta sobrevivir en el desierto. Silvia Acosta y Almudena Ramos van completando el reparto para acometer su labor con frases cortas, guiños y gestos que puntualizan sus lemas. Por su parte, la bailarina Kateryna Humenyuk se enfunda el chubasquero amarillo para representar a la omnipresente Thunberg como una Casandra que nadie quiere escuchar sensatamente (no me extraña). El movimiento de la cúpula y las diferentes microescenografías que se esconden en el interior auspician un recorrido interesante; pero entre las coreografías, las mezclas narrativas y la carencia de unos conceptos bien estudiados, el montaje termina deshilachándose en la vaguedad. Antropoceno vale como instalación publicitaria; pero teatralmente tan solo esboza temas fundamentales hoy en día desde unas perspectivas poco maduradas intelectualmente.

Antropoceno

Texto y dirección: Thaddeus Phillips

Reparto: Silvia Acosta, Julio Cortázar, Kateryna Humenyuk y Almudena Ramos

Espacio escénico: Thaddeus Phillips y Emilio Valenzuela

Iluminación: Paloma Parra

Proyecciones: Emilio Valenzuela

Vestuario: Eleni Chaidemenaki

Ayudante de dirección: Andrea Delicado

Música original: Fernando Martinez-Careaga Gómez

Una producción del Teatro de La Abadía con la colaboración del Teatro Calderón de Valladolid

Teatro de La Abadía (Madrid)

Hasta el 29 de marzo de 2020

Calificación: ♦♦

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