LIBRES!!!

Andrés Lima monta un cabaret para recrear la historia de las anarquistas españolas escrita por Esther F. Carrodeguas

Me pregunto si con esta producción del Teatro del Barrio, espacio tan dado al feminismo, a lo femenino, a la feminidad e, incluso, al hembrismo, no se ha perdido la oportunidad de tender puentes hacia la parte masculina de la sociedad, puesto que la obra trata de anarquismo. Esther F. Carrodeguas, quien continúa con su veta política y satírica como demostró en Iribarne, recalca desde el inicio que los roles de género habituales en el último cuarto del siglo XIX y principios del siglo XX no se disolvieron a pesar de que dicha corriente se introdujera fértilmente en las clases trabajadoras. Había anarcomachistas. Realmente es muy difícil plasmar en escena una filosofía tan escurridiza y más si las protagonistas no son conocidas, como es el caso de la efímera organización anarcofeminista de Mujeres Libres: Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gascón se plantan aquí como retazos tras unas máscaras. Sigue leyendo

Leonora

Alberto Conejero reconstruye las vivencias de Leonora Carrington en juventud en el Teatro de La Abadía

Foto de Susana Martín

En 2024, cuando presentó Alberto Conejero su monólogo En mitad de tanto fuego, protagonizado por Rubén de Eguía, demostró nuevamente su capacidad para permear de poesía el relato imaginario del héroe. Por su parte, de Natalia Huarte, quien ya atesora una larga carrera actoral a pesar de su juventud, cabe recordar su soledad en Psicosis 4.48. O sea, se unen los dos artistas en este proyecto para circular entre la intimidad, el padecimiento y la perdición del soliloquio entreverado de metáforas. Lo que ocurre es que el dramaturgo ha partido de Memorias de abajo, ese dietario que escribió la pintora en 1943, cuando apenas contaba con veintiséis años, donde confiesa sus controversias paternofiliales y sus periplos por internados y sanatorios de toda Europa. Sigue leyendo

El jardín quemado

La historia y la verdad se plantan cara en este drama repleto de simbolismo escrito y dirigido por Juan Mayorga

Foto de Javier Naval

Observar ahora un montaje como El jardín quemado, publicada en 1998, es una experiencia de intromisión retroactiva del mundo ficticio de Juan Mayorga. Ahora podemos ver algunas figuras que resuenan en textos posteriores y conceptos que el autor ha desarrollado en proyectos que hemos contemplado en los últimos años. La historia, la memoria y la verdad se aúnan conflictivamente en Himmelweg, El cartógrafo o, por supuesto, en 1936, donde el dramaturgo también aportaba su firma.

Un jardín quemado puede funcionar como paradoja o como oxímoron, pues si está inerte ya no es en sentido estricto un vergel; aunque, si nos fijamos en el karesansui, podríamos descubrir remisiones auténticamente reveladoras sobre lo planteado en esta obra. Sigue leyendo

Perra cimarrona

Lucía Trentini se convierte en la vengadora de aquellas indígenas violadas que fueron sus antepasadas en una performance repleta de tópicos

Foto de Javier Villasuso

Cansa un poco que aspectos tan duros como el abuso sexual y las violaciones contra mujeres en tantos y tantos conflictos bélicos, de procesos colonizadores y de usurpaciones diversas en Iberoamérica pasen por los tópicos de la «leyenda negra». Lucía Trentini, uruguaya, elabora una performance, y ya sabemos que este tipo de espectáculos pueden ser un cajón de sastre. Una mezcolanza sin ánimo de cohesión y un esparcimiento de expresiones poéticas, discursivas y musicales para que la idea principal quede clara. Ella, con vigor autoficcional, asume que es «indígena por parte de madre» (¿y quién no? Me pregunto). Ella se arroga el victimismo de sus supuestas antepasadas para abrazarse con otras, aunque otras hoy puedan haber medrado bárbaramente. Sigue leyendo

Teoría King Kong

El ensayo de Virginie Despentes discurre en una propuesta teatral falta de energía punk en el Teatro de La Abadía

Foto de Marta Caravaca

No se puede negar que este ensayo tan personal y sui géneris de Virginie Despentes ha logrado asentarse como un texto de referencia en todo lo que tiene que ver con el feminismo, la sexualidad contemporánea e, incluso, de cuestiones como la prostitución, el porno y la lucha de clases. Digamos que la autora reparte en todas las direcciones e incomoda a las distintas facciones de nuestras controversias presentes.

Hay una apuesta por la libertad individual, en sentido libertario, anarquista, fuera de la moralidad pacata y cristiana, y también de ese feminismo punitivo que ha ganado la partida en los últimos diez años aproximadamente en España y que ahora parece tambalearse en algunos de sus flancos. Sigue leyendo

Las gratitudes

La exitosa novela de Delphine de Vigan es dirigida por Juan Carlos Fisher en el Teatro de La Abadía

Foto de Elena C. Graiño

Si con mucha frecuencia exigimos sutileza en las propuestas literarias, ya sean novelas o dramas ─ese gesto permite al lector o al espectador completar con su intelecto y su imaginación los huecos esbozados─; el exceso de omisión puede derivar en simpleza. Eso es lo que observo en el texto de Delphine de Vigan. Por un lado, convengamos en que más parece un extenso relato que se ha alargado hasta configurar una novela corta. Procedimientos de tipo editorial que valen para lanzar un producto que considero sobrevalorado.

Ocurre como en la adaptación (también en La Abadía) de la novela de Amélie Nothomb, Una forma de vida, la cual no era su mejor obra; pero venía bajo el halo de su autora. Si Las gratitudes se tomara, insisto, como un cuento, sería aceptable que los personajes fueran planos y cumplieran como peones al servicio de ese concepto de gratitud. En este sentido, el mensaje resulta evidente. Sigue leyendo

Invisible

La Joven adapta la novela de Eloy Moreno a través de una propuesta poco atractiva en el Teatro de La Abadía

Foto de Ilde Sandrín

No se puede negar el éxito de ventas de la novela juvenil de Eloy Moreno. Desde su publicación en el 2018 no ha parado de cosechar atención, hasta el punto de adaptarse a la televisión a través de una serie (realizada como una americanada inverosímil) y, ahora, de pasar a las tablas. La Joven es la responsable de esta producción y da la sensación de que ha bajado su nivel respecto de su anterior propuesta, Un monstruo viene a verme. En aquella también tocaba el tema del acoso escolar, aunque envuelta en la terrible circunstancia de la enfermedad de la madre del protagonista, y, además, se conjugaba con ese proceso fantasioso de autoengaño con la presencia de un gran árbol tenebroso. Por lo tanto, las concomitancias que encontramos son claras. Hasta la banda sonora de Alberto Granados posee algunas características similares, pues la emocionalidad que imprime en el epílogo y ciertos rugidos nos recuerdan a aquella. Sigue leyendo

Rompientes

José María Esbec dirige este díptico del belga Paul Verrept sobre una pareja desasosegada por la llegada de migrantes

Foto de Javier Naval

A pesar de las similitudes, esto no es como en La clausura del amor. Igualmente nos encontraremos a una pareja que se rompe y, además, atenderemos la narración de cada uno de ellos por separado. Cuarenta y cinco minutos cada uno. Sin embargo, aquí se traza un díptico con varios grados de distanciamiento. El tema es que el dramaturgo belga Paul Verrept escribió inicialmente el texto Pleamar, que es el primero que escuchamos, y luego discurrió sobre la mirada del varón. De este modo, Rebeca Hernando, quien viene de hacer Duerme bajo las aguas, donde, también, procedía con diversas narraciones, toma la palabra para narrar y narrar. Sigue leyendo

Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán

María Goiricelaya firma y dirige esta tragicomedia en el Teatro de La Abadía sobre las maneras de morir

Foto de Hodei Torres

El hecho es que hemos pasado de hablar de «una larga enfermedad» a tratar el tema del cáncer con gran apertura. Así que ahora mismo en la escena española, Constelaciones, La última noche con mi hermano y esta obra de María Goiricelaya abordan el estrago que este mal tan terrible implica. Bien es cierto que la autora nos entrega una propuesta repleta de comicidad. En este sentido, me parece que se introduce el humor de una manera un tanto forzada, abrupta, como sketches que se encajan de improviso. Así, a lo largo del recorrido somos sorprendidos por un Jesús redivivo en la cruz (devenido en Fito Cabrales) o, por otro lado, se recrea el célebre baile de Dirty Dancing. Sigue leyendo